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Opinión
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Desde el siglo XIX se tejieron algunos mitos acerca del origen de Barranquilla. La ausencia de estudios históricos sistemáticos reforzó esta costumbre especulativa, no científica. Y la falta de condiciones para formar historiadores profesionales y para producir conocimiento histórico mantuvo este error por lo menos hasta los años ochenta del siglo XX.

La falta de formación histórica profunda de los protohistoriadores (los historiadores aficionados que se dedicaron a escribir historia de Barranquilla en los siglos XIX y XX) y la ausencia de condiciones mínimas para investigar (escasez de archivos y bibliotecas, dificultad para acceder a las fuentes, etcétera) son los elementos básicos para entender esta problemática.

Estas son las condiciones mínimas que permiten explicar el motivo por el cual, desde los tiempos del general Nieto, se produjeron mitos para explicar el surgimiento de Barranquilla. Esos mitos viajaban en la tradición oral y, como es sabido, esa tradición no proviene de las corrientes científicas sino de la simple capacidad imaginativa de la gente.

La tradición oral puede servir de fuente idónea para procesar otros objetos de estudio (mentalidad colectiva, mitos y leyendas de la población, por mencionar algunos), pero es irrelevante para construir asertos sólidos sobre lo que ocurrió (caso la fundación de Barranquilla), cuya base sea la investigación rigurosa apoyada en fuentes históricas.

Y es mucho menos irrelevante en el caso de la historia colonial de Barranquilla, para la cual es un error de aficionado atenerse al simple rumor de algunas personas que creen que fue, supuestamente, fundada porque a alguien se le ocurrió decir que fue fundada por unos ganaderos de Galapa que vinieron a buscar agua para sus reses en el año 1629.

Juan José Nieto Gil

Para sostener la tesis de la fundación de Barranquilla se requiere, por lo menos, de dos requisitos indispensables: a) conocer bien la época colonial; y b) apoyarse en fuentes de la época, sobre todo documentación de archivo que reposa en las instituciones nacionales e internacionales.

Conocer bien la época colonial pasa por estudiar la obra de los expertos nacionales y extranjeros que han profundizado en ese período. Esa obra histórica ya existe, pero no existía en los tiempos de los protohistoriadores, y aquí reside una de las graves falencias en relación con su idea de la supuesta fundación de Barranquilla.

Esos historiadores aficionados no contaron con las ventajas con que se cuenta ahora, como son los archivos y bibliotecas en la Región Caribe, en el país y a nivel internacional; instituciones donde se conservan los testimonios de la época colonial, algunos de los cuales pueden consultarse por Internet.

¿Por qué es indispensable conocer el período colonial para escribir sobre los orígenes de Barranquilla y su probable fundación? Porque la fundación de una villa o una ciudad es un fenómeno singular de esos tiempos, definido en las normas y dirigido por las autoridades, por los caudillos o capitanes, entre otros dignatarios, como una forma de construir el tejido del poder monárquico.

Los “surgideros”, es decir, los lugares o sitios que aparecieron en muchas partes del territorio americano no fueron fundados conforme a los requisitos vigentes, sino que se desarrollaron por generación espontánea, sin fundación, hasta que intervenían los funcionarios coloniales para reglamentarlos. Quien plantee que un sitio o un lugar fue fundado es porque no conoce la historia colonial, como ocurrió con los protohistoriadores. 

¿Por qué es importante apoyarse en las fuentes de la época colonial para escribir acerca de los orígenes de Barranquilla? Porque esos orígenes provienen de la época colonial según lo establecido hasta ahora, desde principios del siglo XVII. Por lo tanto, cualquier aserto o conclusión que se plantee acerca de una probable fundación de Barranquilla debe apoyarse en pruebas de la colonia, y las pruebas que usan en este caso los historiadores son las fuentes de archivo.

El historiador puede emplear otro tipo de fuente diferente a las de archivo, desde luego. Pero en el tema de los orígenes, y más concretamente, de una fundación, hay que contar con un documento de fundación, como existe para muchas villas y ciudades que fueron fundadas en diversos siglos. Sabemos que Santa Marta y Cartagena fueron fundadas (y que no surgieron espontáneamente, como Barranquilla) porque existen las pruebas en los archivos para asegurar eso. 

La evidencia en historia son las fuentes. Si no hay fuentes, cualquier cosa que se exprese sobre la fundación de Barranquilla en la época colonial es simple especulación. Al construir asertos y conclusiones sobre lo que ocurrió, el historiador no puede apoyarse solo en su capacidad especulativa, sino que debe tener en cuenta los indicios o las huellas que reposan en las fuentes históricas. 

Portada del libro Barranquilla, su pasado y su presente

Si no tiene en cuenta las fuentes comete el mismo error de los protohistoriadores, que por falta de formación científica y por carecer de suficiente evidencia le dieron crédito a una especulación colectiva, según la cual Barranquilla fue fundada en 1629 por unos ganaderos de Galapa que buscaban agua. 

El historiador no puede apoyarse en el simple sentido común, aunque puede convertir este en objeto de estudio. Su principal soporte está en las tradiciones de la disciplina, en la obra de otros historiadores, y en la preparación teórica, metodológica y técnica. Esta es la principal causa de las falencias de los historiadores aficionados de los siglos anteriores, y por eso crearon el mito insostenible de la fundación de Barranquilla. 

Barranquilla no fue fundada en la época colonial como sí lo fueron otras ciudades colombianas. No existen fuentes históricas para probar que Barranquilla sí fue fundada, como sí las hay para demostrar que otras ciudades si lo fueron. Por este motivo, el mito de la fundación de Barranquilla no tiene ningún soporte científico.

Personalmente me he ocupado de escudriñar en los archivos nacionales y extranjeros y puedo corroborar lo que han sostenido otros investigadores: no existe ninguna prueba que permita demostrar que Barranquilla sí fue fundada de acuerdo con los patrones establecidos por la monarquía en la época colonial.

Cualquier persona que siga sosteniendo hoy que los orígenes de Barranquilla se debieron a una fundación es porque no conoce la historia colonial y porque no comprende la importancia de las fuentes para construir el saber histórico.

El mito de la fundación de Barranquilla fue puesto en circulación por los protohistoriadores en el siglo XIX porque no contaron con las mejores condiciones para producir historia científica. De hecho, tales investigadores desarrollaron una concepción mitológica sobre los orígenes de esta ciudad.

Hoy se abren campo otras concepciones que intentan ligarse a las corrientes internacionales de la historiografía, produciendo una historia sobre los orígenes de la urbe que respeta los protocolos de esta ciencia y que produce con más rigor y fundamentación los contenidos de la historia local.

Si se trabaja en el ámbito de la historia científica es pertinente dejar atrás la ingenuidad especulativa y los mitos insostenibles sobre los orígenes de Barranquilla. No hay más caminos: o se labora siguiendo las tradiciones investigativas mejor estructuradas del ahora o se mantiene, tercamente, las ideas mitológicas obsoletas de los historiadores aficionados del pasado. Así de sencillo y claro.

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