Unimetro
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10:06 am. Domingo 15 de Noviembre de 2020
Opinión
10:06 am. Domingo 15 de Noviembre de 2020

Una imagen que circula en la red muestra al maestro Óscar Tabárez, director técnico de la selección uruguaya, sentado en una cómoda silla y completamente dormido, mientras el juego se desarrolla en la cancha. Quien publicó la fotografía le puso este llamativo título: “Donde el maestro Tabárez se despierte nos meten 8”.

Es decir, según el meme, Uruguay nos ganó por goleada porque su entrenador yacía en un plácido sueño, pero si, por alguna circunstancia fortuita de la vida, se hubiera despertado (en un estadio casi completamente desierto) la goleada habría sido más catastrófica.

Otros interpretaron la dormida del estratega visitante con más sentido práctico y menos sorna, al sostener que el equipo no requería del estratega despierto porque ya juega de memoria. Esto no deja de ser una alabanza para los jugadores y para el propio Tabárez, que ha trabajado con la mayoría de su grupo por bastante tiempo.

Lo que se descubre, en esta simulación cómica para exorcizar el dolor por una derrota imprevista, es eso: una forma inteligente de vaporizar la frustración para evitar que se convierta en violencia, por más tentadora que esta última se ofrezca, como se ofrece siempre cuando pierde la tricolor.

Óscar Tabárez, director técnico de la selección uruguaya

Hay personas en las redes que, cuando cae el Junior o la selección Colombia, se tornan muy agresivas, le echan la culpa a los jugadores o tratan de descabezar al técnico, en una reacción virulenta provocada por el mal manejo de la frustración que genera la derrota.

Como son fanáticos a quienes les gusta la victoria y les arde demasiado perder, un mal resultado los revienta por dentro y los transforma en fieras que, a falta de una metralleta, expelen agresiones y vulgaridades en la web, como una vía de escape de los demonios que volcanizan sus entrañas.

El meme en cuestión tuvo el mérito de realinear la violencia hacia el humor, hacia una comicidad con sorna que nos puso a reír, a pesar de la llama ardiendo que nos fritaba a todos. No es seguro que si Tabárez hubiera estado despierto Uruguay nos empaca 8 pero, siguiendo la lógica del meme, fue mucho mejor que siguiera dormido.

Los charrúas nos ganaron porque supieron aprovechar los errores de la tricolor. El primer gol de ellos fue definitivo, pues reforzó su estrategia astuta, consistente en presionar a Colombia para que no jugara y en capitalizar el más mínimo yerro, sobre todo en las cercanías de Ospina, como en efecto ocurrió.

Partido Colombia-Uruguay

El gol tempranero fue un puntillazo a favor del planteamiento de Tabárez, y contribuyó al desbarajuste de la estantería de Colombia. Esperar atrás iba más en consonancia con lo que quería Uruguay, ya que limitaba las acciones del onceno nacional, al toparse con un contrario con líneas cerradas y compactas que hacía presión al balón en todos los sectores, y al abrir más espacio arriba para el contrataque charrúa.

La ineficiencia de Colombia en el ataque no solo tiene que ver con una mala tarde de los creativos y de los atacantes (o con la pesadez del terreno por efecto del agua caída), sino también con la habilidad de Tabárez, y de sus jugadores, para neutralizar las cadenas de construcción de juego de los amarillos.

Ganó bien Uruguay. Planteó un juego inteligente que se vio favorecido por los errores de los nuestros y por un campo de juego que exigía más testosterona que habilidad, donde defenderse y contratacar acrecentó las posibilidades uruguayas.

Esperemos que en el partido de ida nuestra selección sepa devolverles el trago amargo que nos hicieron pasar. Con Tabárez dormido o despierto.

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