9:19 am. Viernes 01 de Septiembre de 2017
Opinión
9:19 am. Viernes 01 de Septiembre de 2017

Hace 24 años,  un domingo 5 de septiembre de 1993, nadie- estamos seguros- nadie imaginaba que un país sin historial de triunfos futbolísticos como Colombia sería capaz de vencer y por aplastante marcador 5-0 a un rival encopetado como Argentina que registraba en su récord victorioso dos títulos mundiales.

Y sucedió  aquella primera vez. Fue un día domingo 5 de septiembre de 1993 cuando  la historia del fútbol colombiano anexaba en letras mayúsculas un honroso capítulo. Nada menos que la aplastante victoria sobre la encopetada selección de Argentina. Pareciera a simple vista, algo normal o común dirían especialistas deportivos dado que a fin de cuentas el fútbol moderno está muy cercano uno a otro.

Pero en ese momento, veinticuatro años atrás, nadie daba un peso por creer que el triunfo colombiano sería tan abultado. Estruendoso, dijeron los mismos especialistas futboleros que no podían dar crédito a lo que se había visto mundialmente.

Aquella tarde en el propio Estadio Monumental de River, el Coloso de Núñez, como lo llaman aún los argentinos,  un equipo  de recientes buenos pergaminos, pero sin hazañas históricas como lo era el seleccionado colombiano, dio buena cuenta del majestuoso rival gaucho que con dos títulos mundiales a cuestas (1978 y 1986) quería tomar desquite de una derrota que un mes antes en Barranquilla, Colombia le había propinado.

Esa vez, en el Metropolitano Roberto Meléndez, con goles de la “V” de la victoria: Valenciano y Valencia el equipo de Francisco Maturana y el “Bolillo” Gómez venció a Argentina 2-1 arrebatándole de paso un invicto de 33 fechas que ostentaban los gauchos.

Por eso, el encuentro del 5 de septiembre en Buenos Aires estaba además rodeado de un morbo particular. En Argentina  toda, no se hablaba más que de la humillante caída que su representativo le propinaría a los atrevidos colombianos que habían truncado un camino de éxitos internacionales.

Desde la llegada del equipo cafeteros al Aeropuerto de Ezeiza (Buenos Aires) se tejieron amenazas e intimidaciones que incluyeron “colocación de bombas” en el hotel de concentración.   La noche  previa al partido caravanas de automóviles desfilaban con trompetas y gritos altisonantes de amenazas por las avenidas del hotel. A tal punto que se hizo necesaria la presencia policial para controlar cualquier intento de agresión.

El bus apedreado camino al estadio el domingo  en las primeras horas de la tarde, tampoco fue óbice para el ánimo ganador que envolvía a los futbolistas colombianos. Tanto que el “Tino” Asprilla de antemano ofreció una celebración pagada por él a sus compañeros después del partido.   Y el ‘Pibe’ Valderrama, capitán del equipo, en su cumpleaños en el Hotel Tequendama tres días antes del cotejo les decía a sus compañeros: “Los invito a mi mejor celebración de cumpleaños que será el domingo después que le ganemos a Argentina”.

Dos ambientes con caras opuestas. Mientras los argentinos se engalanaban para celebrar la victoria aplastante de su selección como venganza por la derrota en Barranquilla, los colombianos del seleccionado discretamente sonreían y preparaban la gran sorpresa.  El técnico Maturana en respuesta al propio Maradona quien declaró que Colombia no tenía historia y que nunca había ganado nada, respondió que “La historia se escribe día a día”.

Y bien que cumplió. Y bien que se escribió una nueva página a la historia del fútbol. De Colombia y de Argentina. Para los primeros  por el marcador aplastante. Para Argentina, por la humillación en su propio patio. Tan categórica, que el propio Maradona, debió resignarse a aplaudir la actuación de los colombianos.

En las tribunas del estadio, previo al encuentro, los hinchas argentinos no escatimaron improperios contra todo lo que tuviera color y oliera a Colombia. En cada rostro se podía leer el odio y en cada vociferante voz se adivinaba el deseo vehemente de atacar de palabras y hechos a los cafeteros. “Colombianos hijos de la putt. La reput... que los parió..!" Eran los calificativos menos desproporcionados acompañados de gestos de manos que presagiaban  el intento de agresión. Los aficionados de Colombia cercanos a los argentinos debieron ser llevados a otros sitios lejos de los encendidos hinchas locales.

El ambiente estaba totalmente enrarecido. El cielo de una tarde soleada que caía en una especie de penumbra nos mantenía a los periodistas colombianos con una disimulada expectativa que crecía y crecía a medida que se acercaba el momento del partido.

Por suerte, aquella tensión que agitaba el pecho fue prontamente apaciguada. Las arremetidas violentas de Simeone sobre Valderrama fueron frenadas en seco por el samario que en un face to face le dijo al volante argentino “no te tengo miedo”

Los goles fueron cayendo. Primero con Freddy Rincón en una descolgada rápida sobre un magistral pase del ‘Pibe’ Valderrama. Después llegaron los de Asprilla y “Tren” Valencia. En el tiempo final. Entonces no había nada que hacer. Colombia le había dado una inmensa demostración futbolística a los argentinos. Y en su propio estadio ante más de 50 mil personas. Todos, hasta Maradona reconocieron la victoria. De ahí los aplausos de las gentes a los ganadores.

Todo este historial recordatorio, lo hacemos, como antesala a la contienda del martes 5 de septiembre en el Estadio Roberto Meléndez frente a Brasil. Sí, ante el cinco veces campeón del mundo. El rival de gigantescos quilates en el que todas sus figuras son consideradas estrellas. Ante ese encopetado contrincante tendrá Colombia una prueba, tal vez como aquella de hace 24 años y cuando nadie podía afirmar la aplastante victoria en el Monumental de River.

¿Podrá repetírsela historia? ¿Podrá de nuevo el ‘Pibe’ celebrar como en aquel entonces su nuevo cumpleaños? ¿Será un triunfos tan elocuente como el ese entonces, o podremos conformarnos aunque el triunfo sea por cualquier marcador?.

Muchos interrogantes que seguramente quedarán resueltos al filo de las 6 de la tarde del martes 5 de septiembre. Aquella vez, nadie ni el más optimista podía creerlo. Hoy frente a Brasil, las apuestas están casi que al 90 por ciento en favor de los brasileros y sus rutilantes estrellas encabezadas por Neymar.  Poquísimos, son contados y entre estos, nos incluimos, los que creemos que a los brasileros también se les puede vencer.  Somos optimistas y en nuestro patio el equipo de Pékerman contará con el jugador No. 12.

“Entre más bravo el toro, mejor la corrida” reza el refrán. Y como aquel invicto de Argentina de entonces, también el martes los guarismos perfectos en victorias de Brasil podremos frenarlos con nuestra selección.

Mientras llega ese momento, seguiremos creciendo  con la ilusión del resultado a favor, con la esperanza de saber que Colombia, nuestra patria, estará de nuevo en un campeonato Mundial de Fútbol. Y creyendo firmemente que aquel 5 de septiembre esta vez podrá repetirse.

Y tal vez, el martes 5 de septiembre frente a Brasil, al filo de las 6 de la tarde, podamos repetir para quedar en la historia ¡Un día como hoy..! 

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