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5:00 am. Viernes 06 de Mayo de 2022
Opinión
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Durante la entrevista que en Río de Janeiro le hizo Ramiro Jiménez, ampliamente entusiasmado y con sonrisa alegre, Víctor Ephanor, el histórico  jugador brasilero cuyo recuerdo quedó impregnado en el corazón  de los junioristas desde la década de los setenta, expresó su deseo vehemente de regresar a Barranquilla. Para reencontrarse con gente amiga que dejó en la ciudad, para recrearse con sus compañeros del equipo y muy especialmente para dejar sentada por siempre la huella de su botín en la Ventana de Campeones.

En un amplio y ameno diálogo con Ramiro Jiménez y Ricardo Ordóñez, previo al partido de la Copa Suramericana entre Fluminense y Junior, Ephanor, el crack de zurda prodigiosa, recreó los recuerdos de su paso por el Junior en los años 72-74 y 75 y aunque no pudo salir campeón con el equipo rojiblanco, afirmó, como lo ha dicho siempre, que para él será siempre preferible la felicidad que vivió y disfrutó en la ciudad.

“Yo quiero ir a Barranquilla, quiero poner mi pie en el monumento de la Ventana de Campeones, quiero encontrarme y saludar a mis compañeros del Junior, sigo agradecido con la afición de Barranquilla, quiero estar con toda la gente que me quiso tanto y con quienes disfruté tantas alegrías”.

Con su hijo Pedro Victor, con el libro en sus manos

Sin disimular su complacencia, ante las preguntas del periodista Ramiro Jiménez, Ephanor recordó que cuando vino al Junior se puso de moda salir a la calle en camisilla, con sandalias y con una balaca en la cabeza. Y después de los entrenamientos en el Estadio Municipal (hoy Romelio Martínez), se iba a su apartamento rodeado de chiquillos y jóvenes que le admiraban. “Fue un a época maravillosa y de mucha alegría. La gente en el estadio disfrutaba mis goles y mis jugadas y yo disfrutaba de la afición cada vez que llegaba o salía a jugar”.

Víctor Ephanor llegó al Junior junto a Leonardo Caldeira y Alfonso Chiquinho en 1972. Y desde que debutó el 16 de marzo en el partido frente al América, se ganó la admiración del público. Fabricó y anotó goles de todas las especies y marcas. Su dribling indescifrable, sus gambetas cortas, sus piques, su freno repentizado, sus penaltis en dos tiempos y sin mucha distancia engalanan los mejores recuerdos en la hinchada. Y sus tiros libres dibujando parábolas incontenibles le avalaron siempre para considerarlo junto a Dida como los mejores futbolistas extranjeros en la historia rojiblanca.

Crack de pies a cabeza, Ephanor fue invitado especial al juego de la Copa Suramericana entre Fluminense y Junior del miércoles en el Estadio Maracaná. Seguidor, desde luego del Fluminense, el equipo de su tierra junto al Flamengo en el que hizo parte de su carrera, no ocultó su deseo de que al Junior le fuera bien frente al cuadro de Rio de Janeiro. “Será un partido muy disputado porque Flu en su casa va a intentar ganar para no quedar fuera de competencia, pero Junior es un gran equipo, con jugadores muy buenos y saben jugar al futbol”.

Victor Ephanor con el delegado del Fluminense Marcelo Penha en la sede del club brasilero mostrando el libro en el que es el gran protagonista

Cincuenta años después de haber vestido la camiseta rojiblanca del Junior, el club Tiburón, le rindió un pequeño homenaje. Previo al encuentro, el delegado del Junior Héctor Fabio Báez en nombre del Club, le hizo entrega de una camiseta del Junior y del libro escrito por este servidor titulado Ephanor y Dacunha, dos artistas del balón, recientemente presentado al público y del que él es uno de los protagonistas. “Muy agradecido con Ahmed Aguirre por este libro de mi vida como futbolista. Este libro es uno de los mejores regalos que uno puede recibir”.

Idolo de los barranquilleros y de los junioristas todos, Ephanor afirma que cada vez que le hablan del  Junior y de Barranquilla se llena de nostalgia y enormes recuerdos.”Estar reflejado en este libro que describe mi vida, sirve como referencia para las nuevas generaciones que seguramente tienen poco conocimiento del fútbol de otras épocas.  Antes el fútbol era más técnico, mucha habilidad y de más espectáculo para las tribunas. El jugador brasilero es más individualista, más ingenioso y creativo, por eso se destaca individualmente. Antes la gente disfrutaba y se divertía de una jugada, de una picardía del jugador; en cambio ahora el fútbol es más de conjunto, más metódico y rígido, de pases cortos y contadas virtudes”.

Con el periodista de Barranquilla Ricardo Ordoñez recibiendo complacido el libro

Muchos son quienes recuerdan las tardes pletóricas de futbol de lujo que Víctor Ephanor nos brindó, sobre todo los mayores, los de tercera edad que lo vieron jugar. Los hay quienes afirman que ha sido el mejor futbolista que ha llegado a Colombia en todos los tiempos; otros lo ubican entre los mejores 10 del mundo, superestrella, mega crack y genio del balón. Otros lo califican de “monstruo" como El Pibe Valderrama quien afirma que es el más grande del fútbol que ha visto.

Al final de la entrevista con Ramiro Jiménez, en Copacabana, cerca de Río de Janeiro, Víctor Ephanor reitero su interés y deseos de volver a Barranquilla. “Quiero ir a Barranquilla, saludar a la gente del equipo Junior y dejar mis huellas, mi pie en el monumento de los campeones”… Y envió el siguiente mensaje a quien esto escribe:

“Primero quiero agradecer a Dios pos fue el quien me dio este dote de jugar de tener la oportunidade de vestir la roja y blanca (Atletico Junior).  Ahora quiero agradecerte de coração.  No tengo palavras  por este presente (livro) que me regalaste. Es el mejor regalo que alguem puede ganar en la vida, ser reconocido , ainda mas fuera de su pais. Espero um dia estar  en Barranquilla e comprimentarte com um fuerte abrazo.  Que Dios te bendiga”.

Vistiendo la camiseta del Junior que defendió  hace 50 años y que le entregó el delegado del Club Rojiblanco Hector Fabio Báez como homenaje a quien fue un gran ídolo de los junioristas.

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