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5:00 am. Viernes 10 de Septiembre de 2021
Opinión
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Planteada como una posible y bien sustentada respuesta de solución al gravísimo y sempiterno problema del canal de acceso al puerto de Barranquilla, lo acaba de entregar el director de la Asociación de Pilotos Prácticos de Colombia, vicealmirante Juan Manuel Soltau Ospina. “A Barranquilla le hace falta un laboratorio de Ensayos Hidráulicos para el Puerto”.

Lo inadmisible es la tardanza por larguísimo rato, para poner en funcionamiento  ese sistema tan necesario para prever los trabajos que se requieren para evitar los problemas que el puerto ha sufrido en el calado, casi que de manera permanente, en los últimos años, hecho que se ha recrudecido en los últimos meses y agigantado en las últimas semanas, circunstancia que nos pone a pensar, no solamente sobre la responsabilidad,  sino sobre la intencionalidad que le cabe a quienes están al frente de los organismos que administran el puerto; vale decir, Cormagdalena y Asoportuaria.

En una amplio y documentado artículo publicado el miércoles en Zona Cero, el vicealmirante Soltau Ospina revela que ante las recurrentes crisis de navegabilidad por la sedimentación que se acumula e impide el normal desplazamiento de las naves de gran calado, con los consabidos y desbordantes perjuicios económicos, lo más adecuado para superar esa situación, es la de reactivar el ente técnico, similar al laboratorio de ensayos hidráulicos de Las Flores que acertadamente  dirigía el ingeniero Jorge Borda Palma.

En su disertación a Zona Cero, el alto funcionario de la Asociación de Pilotos Prácticos de Colombia, revela que entre 1972 y 1977 operó el Laboratorio Hidráulico de Las Flores, construido por Central Hidráulica de Francia, que permitía un manejo adecuado y constante del puerto sin los problemas de sedimentación de hoy en día. Ese laboratorio técnico hidráulico entró en abandono y fue entregado por el Ministerio de Obras Públicas a partir de 1985 a la Universidad del Norte y luego pasó a Cormagdalena desde 1996. A partir de entonces aparecieron y se fueron incrementando los problemas en el puerto de Barranquilla por la sedimentación del Río Magdalena sin control alguno.

Draga Bocas de Ceniza, prestadora de excelente servicios años atrás

Amplio conocedor del tema portuario local por su desempeño durante años como Director General de la Dimar, del Centro de Investigaciones Oceanográficas e Hidrográficas (CIOH) y Director de la Escuela Naval de Suboficiales ARC “Barranquilla” (ENSB), Juan Manuel Soltau plantea la necesidad de un administrador técnico del río que pueda sugerir y recomendar, con criterios e investigación, a los tomadores de decisiones sobre qué obras realizar. “Le está haciendo falta a Barranquilla una oficina técnica como la que en su tiempo representaba el Laboratorio de Ensayos Hidráulicos de Las Flores”.

En términos coloquiales, a Barranquilla le hace falta un verdadero administrador del Río, conocedor profundo, capaz de tomar decisiones técnicas, mas no administradores como los que han transcurridos en los últimos veinte años al frente de organismos como Cormagdalena y Asoportuaria que, según opinión pública, son nombrados y colocados allí bajo criterios políticos y no por amplios conocimientos o meritocracia.

En tal sentido recordó que a finales de los 90´s y comienzos del 2000  las recomendaciones técnicas para el canal navegable eran emanadas tanto de la Universidad del Norte como del Laboratorio hidráulico y eran absolutamente claras y fundamentadas en estudios e investigaciones de estudios prospectivos comparados de cómo “se manejaban en otros ríos del mundo, la instalación de equipamientos y basado en eso era que se tomaban las decisiones”. Además, se hacían recomendaciones sobre contar con una oficina hidrográfica, se contratar ingenieros hidráulicos, ingenieros civiles, hidrólogos y que la oficina técnica se fortalezca con equipamiento propios para labores marítimas y fluviales.  

La contratación cada dos o tres meses de dragas extranjeras para labores de sedimentación en el canal navegable, no solo se ha convertido en un “barril sin fondo” para el erario en el que se echan millones y millones de pesos para soluciones apenas momentáneas, con  el agravante de incumplimientos y daños en los equipos y sistemas de dragado, lo que día a día hace más critica la situación económica dado que embarcaciones de gran calado no pueden llegar y son enviadas a otros puertos como los de Cartagena y Santa Marta.

Los barranquilleros en general se han preguntado muchas veces ¿Por qué no se compra una draga que seguramente disminuiría enormemente los altísimos costos de contratación extranjera y que prestaría un servicio permanente en el puerto?

Draga Colombia, también propia en el dragado que se hacia en el canal navegable

Sobre el particular, el vicealmirante Juan Manuel Soltau recuerda que Barranquilla tenía dragas de bandera colombiana siempre a disposición de la administración del puerto, de Invías, del Ministerio de Transporte y del Ministerio de Obras. “Pero las dragas siempre estaban ahí y no estábamos dependiendo de contratos internacionales o que si una draga se daña tenemos que esperar que el repuesto llegue, lo cual agrava la situación del canal”. Además, tener una draga propia genera empleo y ofrece un servicio constante, adecuado y pronto para cualquier emergencia.

Directo en sus apreciaciones, el ex director del Dimar advirtió que Barranquilla necesita un ente técnico  que conozca a fondo  cada detalle del puerto, de una draga propia y de obras civiles como por ejemplo el mantenimiento del dique direccional. Se requiere de un verdadero manual de operaciones, información veraz y que garanticen la seguridad de las maniobras. También se refirió a la cuestionada presencia de Findeter en los procesos de contratación del dragado en el puerto afirmando que los técnicos en Colombia que saben y conocen del tema son los de Invías.

Apuntaló que no se puede seguir improvisando con gente y entidades que no saben ni tienen experiencia técnica. “No se puede tener a cargo de un canal exclusivamente a un manejador administrativo de contratos. La parte técnica tiene que ser muy fuerte. La experiencia marítima en Colombia la tiene la Dimar. La experiencia fluvial en Barranquilla la tiene la Capitanía de Puerto. Y la experiencia de construcción de canales y diseño de los mismos, en todo el país, la tiene el Invías”.

En conclusión, he ahí la respuesta más inmediata como solución al “problema inacabable” del canal navegable; lo ideal, afirman expertos en la materia, es la construcción de un Megapuerto o Gran puerto de aguas profundas. Para ello es necesaria la voluntad política del gobierno y de nuestra dirigencia.

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