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José David Montoya Villeros.
7:02 am. Jueves 18 de Octubre de 2018
3 años de impunidad: No hay capturas por crimen de José David Montoya en medio de atraco en Olaya
7:02 am. Jueves 18 de Octubre de 2018
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Su familia pide agilidad a las autoridades para que se haga justicia.

No hay tristeza más grande que la de unos padres haber perdido a un hijo. Es un dolor difícil de explicar. Pensar cada día y cada noche que durante 24 años lo tuvieron a su lado y por culpa de unos delincuentes su vida le fue arrebatada en un abrir y cerrar de ojos. Hoy jueves 18 de octubre se cumplen tres años de ese fatídico día en que un ladrón asesinó a sangre fría a José David Montoya Villeros solo por quererle robar el celular en una calle del barrio Olaya.

Ese dolor lo llevan Rita María y Omar, padres del joven productor de radio y televisión, quienes guardan la esperanza que haya justicia en la muerte de su hijo. Un joven que tenía ganas de salir adelante y que al momento de ser asesinado laboraba en la oficina de comunicaciones del Sena seccional Atlántico.

“Desde el 18 de octubre del 2015, día en que ocurrieron los hechos, me he dirigido a diferentes organismos del Estado: Fiscalía General de la Nación, la Procuraduría, Vicepresidencia de la República, Personería Distrital, Defensoría del Pueblo y he adelantando las solicitudes correspondientes como familiar y padre para que se adelanten las investigaciones. Hasta el día de hoy, casi a la ocurrencia de los tres años podemos decir que la investigación se ha adelantado en partes. Inicialmente los jefes de la Unidad de Vida de la Fiscalía adelantaron las investigaciones previas, pero después ha quedado estancado el proceso sin adelantarse nada ya que no se ha inmovilizado ningún vehículo ni se ha capturado a ninguna persona”, relató Omar Montoya, padre del joven.

Omar pide justicia por la muerte de su hijo y solicita que las investigaciones avancen. Asegura que así como su familia reclama justicia por el crimen de José David, hay muchos ciudadanos que han vivido situaciones similares y los casos quedan en la impunidad.

“Así como estamos viviendo esto nosotros le puede estar sucediendo a muchas personas. Hablo en mi nombre y en nombre de todos esos ciudadanos o personas que han muerto por hechos delictivos en materia de atraco y similares”, precisó.

No hay reporte de un solo capturado, ni siquiera inmovilización del taxi donde se transportaban esa noche los delincuentes. Tampoco las autoridades han dado a conocer algún retrato hablado de lo antisociales para que la ciudadanía colabore en dar con su paradero.

Los padres de José David guardan la esperanza que se haga justicia en el crimen del menor de sus dos hijos.

En ese momento el general Ramiro Castrillón, quien para el momento de los hechos era comandante de la Policía Metropolitana de Barranquilla, ofreció una recompensa de hasta 20 millones de pesos para la persona que entregara información que condujera a la captura de los responsable de la muerte de José David. Sin embargo, ni aún así las investigaciones han avanzado.

“Ese delincuente disparó a mi hijo sin causar nada. No estaba armado y le disparó por la espalda. No es posible que ese psicópata siga en las calles haciendo daño a las personas de bien en la ciudad”, puntualizó el progenitor de José David.

Un buen hijo, un buen trabajador

José David se crió en el barrio El Silencio. Desde pequeño fue aplicado y organizado.

“Le fascinaba el fútbol. Cuando pequeño lo llevábamos a jugar en campeonatos y un día antes él mismo organizaba sus zapatos, su uniforme y todo lo que debía llevar para el partido”, relató Omar.

Estudió el bachillerato en el colegio Humboldt y en 2012 se graduó del programa de Dirección y Producción de Radio y Televisión de la Universidad Autónoma del Caribe. Sus padres pensaron que cuando creciera se dedicaría a ser futbolista, pero al estudiar su carrera universitaria se dieron cuenta que tenía una gran pasión por la fotografía y la producción de videos, tanto así que logró iniciar su propia empresa audiovisual.

Sus padres conservan cada una de las fotografías que tomó con mucho profesionalismo. Cada una de ellas las usó su mamá Rita para exponerlas a sus estudiantes en el colegio Humboldt, donde ella es docente, y así creó la Primera Versión de Fotografía José David Montoya, en honor a su hijo y para inspirar a sus alumnos a apasionarse en ese mundo mágico de la fotografía.

Los padres de José David observan algunas de las fotos que alcanzó a tomar su hijo.

José David laboró como editor en el programa de Pirry, en el Canal RCN. Fue fotógrafo en la Cinemática del Caribe y hasta de varios eventos que se realizan en la ciudad. Su último empleo fue en la Oficina de Comunicaciones del Sena, donde apenas llevaba ocho meses trabajando cuando fue vilmente asesinado en el barrio Olaya.   

“Fue un hijo muy especial. Siempre que estaba en la casa me decía que tenía hambre y yo le preparaba algo rico. Me decía que lo sorprendiera con alguna buena comida. Pasaba en el estudio trabajando y yo le hacía la comida. Claro que duele el saber que ya no está”, dijo en medio de lágrimas su mamá Rita María Villeros.

José David no era una persona pegada a lo material. Siempre pensaba en los demás y abogaba porque su familia estuviera bien.

“Unos días antes que ocurrieran los hechos. Nos llevó a su mamá, a su hermana y a mí para que lo acompañaramos a comprarse unos zapatos y al final terminó comprando dos pares de zapatos para la mamá, dos para la hermana y dos para mí y él no se compró nada porque no les gustó ninguno de los que vio en el centro comercial. Después la hermana fue al centro y le compró unos zapatos a él”, recordó Omar.

El fatídico 18 de octubre del 2015

Para Rita y Omar recordar ese 18 de octubre del 2015 le trae recuerdos tristes. Un silencio de unos cuantos segundos visibiliza que no tienen palabras para recordar ese episodio de dolor. Ese día José David les dijo a sus padres que iba a salir a comer con unas amigas en un establecimiento de comidas rápidas en el barrio Olaya.

José David compartió con sus amigas y decidieron caminar para acompañar a una de ellas hasta su residencia. Sin embargo, en la calle 68 C con carrera 33 fueron interceptados por un taxi tipo ‘zapatico’ y de allí descendió el asesino que con arma en mano intimidó a José David y a sus dos amigas para que entregaran sus celulares.

Las dos jovencitas entregaron sus celulares y José David también se disponía a entregar el suyo. Sin embargo, le dio la espalda al ladrón para sacar el celular y fue en ese momento en que el asesino disparó al joven.

El delincuente volvió a montarse en el taxi y huyó con dos cómplices más que iban dentro del carro, mientras que José David quedó malherido en el lugar.

Era entre las 9:30 y 10 de la noche cuando la señora Rita recibió la peor llamada de su vida. Una de las amigas de José David buscó en el celular del joven que no alcanzó a llevarse el ladrón y llamó a la mamá para informarle lo que había pasado.

“Me llamó la amiga y me decía que a José David lo habían atracado. Yo estaba con mi esposo y mi otra hija aquí en la casa viendo televisión cuando me llamaron. Yo empecé a gritar y mi esposo tomó el celular para averiguar en qué dirección había pasado. Mi esposo y mi yerno se fueron de inmediato al sitio para saber con exactitud qué había pasado”, recordó Rita.

Omar llegó al lugar y vio a su hijo agonizando en el pavimento. Pidió a la patrulla de la Policía que estaba en el sitio que llamara a una ambulancia y que avisara a la central para activar un ‘Plan Candado’ para lograr dar con el paradero de los delincuentes que iban en el taxi.

“La ambulancia llegó como a los 20 minutos y a José David lo llevaron a la Clínica Vidacoop, ubicada en la calle 67 con carrera 27, donde falleció a las 11:45 de la noche de ese mismo día”, contó Omar.

Omar y Rita recordarán por siempre a su hijo. No hay domingo que no falten para ir a visitar su tumba en Jardines de la Eternidad. Guardan la esperanza que algún día desde la Fiscalía o de la Policía los llamen a decirle que los responsables de la muerte de José David fueron capturados y que la justicia humana  actuará, porque saben que la divina ya lo está haciendo.

Una selfie que se tomó José David en el muelle de Puerto Colombia.

Todos sus amigos dedicaron escritos y fotos en sus redes sociales a José David. Uno de ellos fue Víctor Turizo, quien con el don de la palabra escrita describió esta tragedia diciendo  “...Oh venturoso joven, en tu carne cinceló la bárbara bala dirigida por un desquiciado asesino, que polulan en las inseguras calles de nuestra hermosa Barranquilla, y los ciudadanos de bien soportamos con impotencia esta lamentable situación como es la de venir a sepultar a un joven noble que sólo le dio alegría desde el 2 de enero de 1991 a los Montoya Villeros, quienes en la sepultura pedían justicia ante este atroz crimen, para que no quede en la impunidad y el asesino no siga causando dolor a más familias en la comunidad…”

"A José lo sepultamos el 20 de octubre. Ese día una amiga tomó una foto en el cementerio cerca de la tumba donde fue sepultado y al fondo se veía el sol. Cuando la mandó a imprimir no las mostró y se ve el sol en forma de corazón. Para mí es una señal divina que mi José David está con el Espirítu Santo. Por eso considero que esa fue su última foto", recordó Rita.

José David se ganó el cariño de muchos en Barranquilla y la noticia de su muerte causó mucha indignación. Todos esperan que este caso no quede en la impunidad como muchos que han ocurrido en la ciudad. 

 

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