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5:00 am. Jueves 07 de Noviembre de 2019
Opinión
5:00 am. Jueves 07 de Noviembre de 2019

Hace una semana, durante la charla Jugando Sin Recato, conversé con un grupo de mujeres entre los 40 y los 50  sobre juguetes sexuales.

Al calor de los vinos empezaron a desinhibirse y a contar cómo fue su primera experiencia sexual y más aún como “perdieron la virginidad”.

Una de ellas confesó que lo recuerda con humor: “Cuando llegamos a la residencia, en ese momento le decían mobiliario como para despistar y yo fui la más despistada porque pensé: ¡Qué chévere, vamos a ver muebles. Llegué a mi casa, fui corriendo al baño y me acosté enseguida;  me daba miedo que mi mamá me viera caminando. Porque ella decía que las mujeres que no eran vírgenes se les conocía hasta en la forma de caminar”.

Otra contó, jocosamente, que pasó de la cama cuna a la cama doble porque los dos eran muy jóvenes y vírgenes: ¿Quién le enseñaba a quién?

El diccionario de la RAE (Real Academia de la Lengua Española) define la palabra virgen como "persona que no ha tenido relaciones sexuales", y no aclara qué clase de relación sexual. En general la palabra virginidad ha estado relacionada con el primer coito, por eso hay una serie de mitos y creencias populares que ha llegado el momento de escribirlas #sinrecato.

El concepto de virginidad se ha limitado a la penetración. Sin embargo, hay otras primeras veces. Por ejemplo, cuando se da un beso por primera vez,  el corazón se acelera, la piel se calienta, la sangre hierve por el grado de excitación. Bien dicen que los besos son como casas de dos pisos: todo lo que se hace arriba, se siente abajo.

También se asocia con la ruptura del himen, una membrana elástica que está en la entrada de la vagina, cuya función es evitar las bacterias. El concepto se limita a la mujer, porque son quienes la poseen anatómicamente. Muchas mujeres nacen sin ella o algunas pueden “perderla” por alguna caída o simplemente tienen un himen elástico que no se va a romper con facilidad por lo tanto no van a sangrar.

En algunas culturas, el sangrado de la mujer en su noche de bodas, es la prueba de su virginidad. Muchos expertos aseguran que cada vez serán más las mujeres que nazcan sin himen.

Otras leyendas urbanas sobre la virginidad están relacionadas con los cambios físicos que se producen tanto en hombres como en mujeres: aumentan de peso y las mujeres en especial “crecen” los senos y caderas. Caminan diferentes, y etc. A menos que la persona manifieste que inició su vida sexual, ni con una bola de cristal se puede saber.

La primera vez también está relacionada con el dolor. Es importante tener en cuenta muchos aspectos: la comunicación, la confianza y sobre todo la paciencia que tengas con tu pareja.

Muchos pecan la primera vez por desconocimiento y falta de experiencia y no se protegen; es decir, no utilizan ningún método anticonceptivo porque confían que no hay riesgo de embarazos. Desde que inicias tu vida sexual debes protegerte no solo por un embarazo sino por el contagio de ETS (Enfermedades de Transmisión Sexual).

También a estas creencias, con relación a la virginidad, tienen un componente social y cultural que está relacionado con el límite de edad.

Para dejar de ser virgen, al respecto conversé con la psicóloga Bertha Upegui: “La virginidad sigue siendo importante, solo que, socialmente, la edad en que los jóvenes tienen su primera relación sexual es más temprano. Antes se hablaba de los 16 años, hoy se habla de los 13 años. En ocasiones la primera vez no llena las expectativas y algunas mujeres, empiezan a buscar la satisfacción no encontrada de esa primera vez en otras parejas".

Es común que muchas mujeres, su primera vez no era la soñada, no estaban preparadas o no era la persona indicada. En otros casos, ocurre lo contrario, la disfrutan.

“Los jóvenes, en la actualidad, centran su primera vez en el placer, no en tener una relación formal o duradera porque piensan en su desarrollo profesional, más que en formar un hogar y tener hijos”.

Vive tu experiencia de manera personal, sin tener como referentes lo que hayas escuchado o visto. Lo que pasa en tu intimidad debe ser una experiencia única y personal, que te permita conocerte y descubrir si estás con  la persona indicada. Tu primera vez sexual debe ser una elección totalmente libre.

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