12:49 am. Viernes 01 de Marzo de 2019
Opinión
12:49 am. Viernes 01 de Marzo de 2019

Inaudito resultaría la no asistencia del departamento del Atlántico a los Juegos Nacionales de Bolívar bajo el argumento de no haber dinero para el envío de la delegación. Inaudito porque a estas alturas y después de tanta inversión adelantada por la administración distrital principalmente, en un descomunal gasto de financiación para los Juegos Centroamericanos y del Caribe, lo menos que se esperaba es que el deporte y los deportistas nuestros no estuvieran en inmejorables condiciones para competir nacionalmente.

Barranquilla epicentro de los Centroamericanos y del Caribe que cumplió con lujos de detalles, mostró a nivel internacional una voluntad única como para ser considerada la capital colombiana del deporte. Los excelentes escenarios, unos nuevos, otros refaccionados con el modernismo que exigen las competencias, fue calificada con grado de excelencia y nivel Uno A por las delegaciones participantes en los Centroamericanos. La propia Odecabe se mostró complacida y orgullosa de haber celebrado las justas en una ciudad como la nuestra donde el espíritu  y empuje de la dirigencia colocó en el mejor sitial al país anfitrión como nunca antes había sucedido.

Todo el esfuerzo de la administración del Alcalde Alex Char no solo convocando la atención del gobierno central, sino logrando lo que muchos otros nunca antes habían podido obtener para co0nstruccion y remodelación de los escenarios, mereció los mejores calificativos de los estamentos deportivos como Coldeportes y el Comité Olímpico Colombiano que no ahorraron elogios  por los objetivos alcanzados.

Todo ello nos llevó a pensar, especialmente a la prensa deportiva que por fin, Barranquilla y el departamento del Atlántico lograban colocarse a la par de otras regiones como Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Boyacá y Santander cuyos rubros presupuestales en cada año superan los 25 mil, 35 mil y hasta cincuenta mil millones de pesos, con un enorme porcentaje destinado precisamente a la preparación de sus atletas a juegos nacionales.

Pero ¡qué va! Aquello del 2018 parece ser para Barranquilla y el Atlántico un mero sueño que  hoy nos despierta a la cruda realidad de no tener plata para asistir a Cartagena en la cita de las justas nacionales prevista para el mes de noviembre. El argumento, si así podemos llamarle, que mejor podríamos calificar de inoperancia dirigencial  es que no hay presupuesto. Entonces ¿de qué sirvió tanto esfuerzo en construir y remodelar estadios y escenarios? ¿De qué sirvió mostrarnos como la capital deportiva ante propios y extraños si tan solo nos preparamos para la competencia centroamericana  de apenas 20 días?

Y hasta hubo motivo de entusiasmo ante la dificultad de Cartagena por realizar los juegos y hasta ofrecimos a Barranquilla como la sede sustituta o alterna donde se disputarían los juegos. Y mostramos entonces el nuevo estadio de béisbol, el nuevo coliseo de combates, el remodelado Romelio Martínez,  el recuperado Estadio Moderno; y las nuevas canchas de tenis y de raquetas,  el nuevo escenario de atletismo, el patinódromo, el complejo acuático, la pista de BMX y el estadio de softbol.  En fin, con toda esa gama de escenarios, la ciudad se colocó a la vanguardia del deporte y de allí el éxito de los Centroamericanos y del Caribe.

Pero algo más de fondo se pretendía con todo aquello: rescatar el sitial deportivo que ostentó Barranquilla y el Atlántico en otros tiempos. La preparación y acondicionamientos de los deportistas de nuestra región servirían de arranque para enrolarnos hacia el sitial de preferencia en distintas disciplinas. Y qué mejor entonces que los Juegos Nacionales aquí al lado, a poco menos de tres horas, en la heroica Cartagena donde seguramente nuestros atletas marcarían pautas de poder.

Sin embargo a pocos meses de las justas cartageneras, se anuncia la posibilidad de que Atlántico no asista porque no hay plata para la delegación. No podía ser un golpe más bajo. La administración departamental sigue rajándose en materia de asistencia deportiva. Jundeportes Atlántico nos sigue mostrando esa cara triste a que nos tiene acostumbrado hace bastante rato. Razón tienen quienes desde los estamentos del periodismo deportivo con argumentos valederos  señalan como inoperantes a quienes administran el deporte en el Atlántico.

Aquellas excusas de que Coldeportes no asigna sino sumas pírricas al departamento comparándolas con la de otras regiones ya han debido quedar archivadas. La gestión es responsabilidad de quienes están al frente de la administración. En términos de señalamientos debemos responsabilizar al Gobernador y al director de Jundeportes. En ellos recae la obligación de conseguir los recursos necesarios, tal como lo hacen los de Antioquia, Cundinamarca, Valle del Cauca, Boyacá y otros departamentos de menor escala  que el Atlántico.

Resulta inaudito que después de tanta inversión por algo más de 500 mil millones de pesos en construcción y recuperación de escenarios, los técnicos, entrenadores y deportistas no puedan acudir a una cita nacional, no ya por falta de canchas o escenarios donde entrenar, ni por falta de entrenadores, ni calidad atlética, sino porque no hay dinero para la participación.

 Seguimos creyendo que, por muy apremiante que parezca la situación, aún hay tiempo para corregir las falencias, vale decir para conseguir los recursos económicos; con el gobierno central, con la administración departamental, con apoyo distrital como otras veces lo ha hecho la administración y con la misma empresa privada. Pero hace falta la voluntad política y la decisión administrativa como también la gestión de quienes tienen la responsabilidad del compromiso.

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