10:40 pm. Jueves 27 de Junio de 2019
Opinión
10:40 pm. Jueves 27 de Junio de 2019

 

 

Los números obtenidos nos muestran como la mejor de la competencia. La selección tricolor ha marcado un buen comienzo en la Copa América del Brasil. Nueve puntos en  tres juegos, cuatro goles a favor, ninguno en contra y un fútbol que deleita y contagia de ilusión a los parciales hacen pensar en un futuro inmediato muy halagador.

Pero -según afirman los entendidos- la verdadera Copa comienza ahora en los cuartos de final donde se “cuecen habas” con los que lograron clasificar a esta instancia. No es del todo cierto. Porque si de los 12 equipos presentes, ocho apartaron cupo y cuatro quedaron sin asiento, no se puede desconocer que para lograr el segundo paso, hubo que dirimir fuerzas con rivales de peso internacional. ¿Acaso podíamos afirmar de antemano que frente a Argentina, Paraguay y Catar, Colombia estaba asegurado? No lo creo. Era de esperarse sí y el equipo tricolor lo hizo bajo el mando de Carlos Queiroz. Pero como él mismo lo expresó, todavía falta mucho para llegar a la meta trazada.

Ahora sí comienza la gran verdad para saber quién es quién. Porque no queda margen de error. El que pierda solo le resta regresar a su país. El que gane seguirá ilusionado de seguir avanzando.  Pero ninguno puede darse por ganador. Brasil, gran favorito por su condición futbolística, porque todas las cuatro Copas realizadas en su tierra las ha ganado y por el despliegue técnico mostrado en su último juego le avalan ante propios y extraños, debía sin embargo superar a un rival paraguayo que no se podía eliminar antes de la contienda. El fútbol no repite cien por ciento cada juego. Y cualquier cosa por sorpresiva que resulte se puede dar. Tal como aconteció esta noche. Brasil lo logró pero debió sufrir hasta los tiros penaltis ante un rival que con un hombre menos soportó heroicamente toda la contienda.

Argentina, con su astro Messi llega de menos a más. Su historial futbolístico lo “favorecen” estadísticamente frente a su rival venezolano, pero los de la vino tinto ya dieron gratos momentos; uno precisamente frente a Brasil al que le arrebataron un importante empate. Los hay que incluso le dan a Venezuela favorito frente a los “Gauchos”.

Uruguay, el que más copas ha obtenido (15), tendrá ante sí a un rival peruano que por momentos da muestras de buen fútbol y aunque con menos pergaminos, intentará dar la sorpresa a los “charrúas". Nada está escrito por muy favorito que se muestren las cartas al lado uruguayo.

Y qué decir de Colombia. Su contendor chileno bajo la dirección del colombiano Rueda siente la responsabilidad de defender el bicampeonato. Este viernes es la cita y se sabrá si Colombia está preparada para llegar a la final o si todo hasta ahora ha sido un sueño. Preferimos creer que la tricolor por lo mostrado en este certamen sí merece y debe seguir en carrera hacia el máximo logro.

Haciendo las comparaciones de acuerdo con los especialistas, tanto Chile como Colombia están más o menos parejos en condiciones y posibilidades. No en vano los australes han cosechado dos campeonatos consecutivos. Gran parte de sus integrantes son los mismos que lograron el doble título. Chile posee un fútbol rápido y desequilibrante por los costados, especialmente con el veterano e inquieto Alexis Sánchez. Y respaldado desde el medio por otro experimentado como lo es Arturo Vidal. Su fútbol es desequilibrante y táctico, con movimientos veloces a la hora de atacar y con importantes ingredientes ofensivos.

Colombia luce como un equipo mejor equilibrado. La estadística hasta ahora, lo señala como el más firme en zona defensiva (ningún gol en contra) y con veloz y técnicamente fundamentado en todas sus líneas. El seleccionado tricolor posee algo que era prácticamente desconocido en los seleccionados anteriores y es que sus integrantes además de estar dotados técnicamente, tienen solvencia y fortaleza en disputa del balón.

Es lo que algunos prefieren llamar un “Equipo de atletas”. Por ello, la combinación de la técnica, la virtud de desequilibrio desde el medio y la fuerza en el atáquele hacen merecedor de mejores apuestas.  Por lo menos hasta ahora ha sido así. Se requiere ratificar tal condición y hoy es un momento más que oportuno para saberlo. Dejar en el camino al actual doble-campeón, sería un golpe certero para los chilenos, una voz de prevención para otros rivales y sin duda un gran impulso anímico para el plantel de Queiroz en su aspiración de coronar esta Copa América.

La hora ha llegado: Solo falta creer en el triunfo nuestro. Ojalá así resulte.

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