4:19 pm. Jueves 10 de Agosto de 2017
Opinión
4:19 pm. Jueves 10 de Agosto de 2017

Inevitablemente aplaudo que se sancionen las conductas antideportivas. Es un hecho que los males que nos aquejan como sociedad (corrupción, deslealtad, intolerancia, entre muchos otros) cada día más permean nuestro deporte, y en especial, el fútbol; por lo que castigarlos siempre será una victoria. Ahora, lo que verdaderamente me indigna –porque es poco lo que uno puede hacer desde está esfera con el poder inmensurable que ostentan las instituciones del fútbol en el país y en el mundo, aun cuando su reputación no puede estar más cuestionada- es que se imparta justicia selectivamente. Y es que más allá de ser hincha de algún equipo en particular, como hinchas del fútbol, debemos leer entre líneas lo que la “ejemplarizante” sanción impuesta al jugador Teófilo Gutiérrez por el Comité Disciplinario del Campeonato, y confirmada por la Comisión Disciplinaria de la DIMAYOR está revelando. La reciente modificación al Código Disciplinario Único (CDU), aprobada a “pupitrazo” como la mayoría de los proyectos en Colombia, introdujo una serie de cambios que hasta hoy muchos no conocían, pero que deberían escandalizarnos.

Una perlita: bajo el título de “Otros asuntos”, el artículo 161 del capítulo V faculta a una autoridad disciplinaria superior y distinta de los árbitros a “subsanar en todo momento, los errores materiales de cálculo o cualesquiera otros que sean manifiestos” que se presenten en los partidos, ya sea de oficio o a solicitud de un tercero interesado; como quien dice: están transformando el sentido del fútbol. Muchos dirán que esto es historia patria porque dicha travesía comenzó desde la implementación del VAR, sin embargo estoy convencida de que nadie se ha percatado de la magnitud de la que parece ser una frase más. Por ejemplo, nos hemos preguntado: ¿Qué seguridad jurídica tiene la decisión de un arbitro si éste como autoridad suprema, decide imponer determinada sanción a un jugador, pero a juicio del Comité ésta constituye un error manifiesto? ¿Quién define que constituye error manifiesto? ¿Bajo que parámetros el Comité valora que decisión del juez debe o no ser subsanada? ¿Con qué cuentan, materialmente hablando, los clubes y/o jugadores para defenderse? A fin de cuentas, si el árbitro no cuenta con otras herramientas para sancionar una conducta antideportiva distintas de la tarjeta amarilla o roja, ¿será que siempre serán reprochables sus decisiones por no poder imponer suspensiones o multas?  

Además, es verdaderamente impresentable y paradójico que en Colombia se sancione con mayor severidad un hecho no consumado, como es el caso de la “intención inequívoca de simular” de Teófilo Gutiérrez, frente a un acto claro y constitutivo de violencia contra el oficial del partido como lo fue la reacción del jugador Alejandro Bernal en el juego disputado entre el Club América de Cali y Deportivo Pasto por la fecha 6° del FPC.

Repito: Aun cuando estoy a favor de que se sancionen las conductas tendientes a poner en riesgo la competencia y en últimas, el espectáculo que cada día es más atractivo para todo público, tengo la plena certeza que decisiones como ésta (donde se castiga una intención sin resultado) sientan un precedente peligroso, que indudablemente contraviene el verdadero espíritu del buen fútbol; esa picardía y magia que a tantos nos ha enamorado. No me quiero imaginar lo fastidioso que puede convertirse un cotejo donde los hinchas estén más pendientes de anotar las simulaciones del contrario para después denunciarlas.

Como hincha, de corazón, pido que si en ultimas y contra toda razón el fin es sancionar, espero que se sancionen a todos por igual, porque no hay nada más precario y antideportivo que intentar acabar con el rival desde un escritorio. 

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