12:07 pm. Viernes 29 de Diciembre de 2017
Opinión
12:07 pm. Viernes 29 de Diciembre de 2017

A pocas horas de terminar el 2017, a pocas horas de comenzar el nuevo año 2018 y cuando se presumía que tendríamos felices noticias sobre los refuerzos del Junior en el reestreno del técnico Alexis Mendoza, la hinchada rojiblanca acrecienta la incertidumbre y desesperanza ante el ningún anuncio del club.

Comienza la gente a creer que esta vez será igual que las tantas otras cuando directivos pregonan contrataciones y al cierre de inscripciones anuncian que no hay plata y que el técnico tiene que conformarse con lo que hay. “Lo toma o lo deja”, declaran públicamente, dejando en una encrucijada al entrenador al que no le queda otra alternativa que aceptar.

Cerca de un mes es el tiempo en el que el equipo fuera de competencia, pudo haber adelantado y negociado los refuerzos para la temporada 2018. En cambio, es corto el tiempo que resta para arrancar la preparación del plantel con miras a los torneos de Liga y compromisos internacionales. La eliminación antes de lo previsto en esta temporada que amargó el fin del año fue disimulada por los avisos de que para el 2018 llegarían verdaderos refuerzos para lograr metas importantes entre ellas la consecución de la octava estrella.

Aparte del regreso del técnico Mendoza no existe hasta el momento nada que aliente la ilusión de la afición. Mientras tanto otros clubes referentes entre los cuales Atlético Nacional anuncia refuerzos como los de Giovanni Moreno y otros.

En el Junior se escudan con frases como “ese jugador vale mucho, no hay plata para comprarlo o no lo quieren prestar sino vender y la capacidad económica del club no alcanza”. Contradiciendo entonces las manifestaciones de directivos como Fuad Char cuando expresó que “Esta vez sí serían contratados jugadores de primerísimo nivel” porque Junior hay que llevarlo a ser el equipo grande que todos queremos.

La falta de congruencia en lo que se predica y lo que se aplica  ha sido una constante en el club rojiblanco. Desde luego, si queremos tener un equipo altamente competitivo nacional e internacionalmente, debemos contar con jugadores de reconocidas capacidades futbolísticas, cotizados en el mercado internacional acorde con sus virtudes. Lo que cuesta, por algo cuesta.

Para la gente no es suficiente que se diga que se está trabajando silenciosamente o que los altos costos que plantean los clubes en los que hay jugadores que interesan al Junior dificultan las negociaciones. No es creíble tampoco que se diga que se ha buscado en el mercado exterior. La verdadera búsqueda se hace personalmente, viajando y negociando a nivel de directivos de club a club y no mediante intermediarios que no procuran más que beneficios particulares. Que sepamos, nadie del club local ha viajado a mercados como Argentina, Brasil, Uruguay, Paraguay o cualquier otro país en donde se podrían conseguir jugadores de primerísima calidad.

Tal como se hizo en los años sesenta cuando directivos de talla como Alberto Mario Pumarejo y Arturo Fernández partían a Brasil a buscar los refuerzos. Y lograron verdaderos ases como Dida, Airton, Dacunha, Othón Valentín etc.  O como en los años 70 cuando el propio Fuad Char fue a Brasil a conseguir a Víctor Ephanor, Caldeira y Chiquinho.  Al máximo accionista se le olvidó que fue el quien trajo al técnico José Varacka y a jugadores como Delménico y Juan Ramón Verón. Ahora se deja todo en manos de los intermediarios que se regodean en nutrir al equipo de “paquetes” o como máximo, jugadores de regulares capacidades que no marcan diferencia.

Seguro estamos que en Brasil, Argentina o Uruguay se pueden conseguir figuras dispuestas a llegar al Junior. Inclusive jugadores jóvenes que sin tanto recorrido internacional pueden dar una mano importante, tal como en el 91 con el paraguayo Javier Ferreira quien sin tener tanta publicidad llegó a Barranquilla para convertirse en ídolo de la hinchada.

Si de verdad queremos ver a Junior campeón y protagonista de la Copa Libertadores o Suramericana, se debe invertir en grande, no aspirar con migajas. He ahí el “secreto” de los verdaderos equipos que logran éxitos internacionales y bien son calificados como equipos grandes. 

Comentarios