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El trabajo realizado en la Escuela Naval en Cartagena.
4:08 pm. Jueves 28 de Abril de 2016
Lo contrataron, hizo el trabajo, se declararon en quiebra y no le pagaron las obras
4:08 pm. Jueves 28 de Abril de 2016
Fueron contratados por el Consorcio Naval, que entró en iliquidez.

Un verdadero drama es el que enfrenta la firma Studio Avanti S.A.S., después de haber cumplido, plenamente, con la construcción, suministro e instalación de carpintería metálica en aluminio Clear Anodized para quiebrasoles, el alojamiento femenino de la Escuela Naval de Cadetes ‘Almirante Padilla’, en la ciudad de Cartagena.

La labor le fue encomendada por el Consorcio Naval, representado por David Portilla y Alberto Sánchez Lemus.

El valor pactado fue de 82 millones 13 mil 944 pesos, de los cuales la firma Studio Avantis S.A.S. recibió como anticipo la suma de 40 millones 197 mil 624 pesos, luego de impuestos.

Sin embargo, los representantes de esta firma aseguran que en desarrollo del objeto contractual fueron sometido a toda clase de situaciones, por parte del Consorcio Naval, orientadas a justificar supuestos incumplimientos. Incluso, hubo amenazas de hacer efectiva la póliza de cumplimiento suscrita ante Seguros del Estado S.A., cuando el plazo se encontraba lejos para vencerse.

El verdadero ‘Vía Crucis’ empezó en el mismo momento en que los trabajos fueron recibidos a satisfacción, por parte del Consorcio Naval, el 21 de febrero de 2015. “Recibo a satisfacción carpintería metálica suministrada e instalada por Studio Avanti S.A.S.”, consigna el acta de entrega 2786-24, que a su vez arrojó un saldo final de 40 millones 197 mil 624 pesos y cuya factura fue radicada el 24 de marzo de 2015.

Pese a los continuos requerimientos, los contratistas no recibieron el pago final por parte del Consorcio Naval.

No obstante, pese a los continuos requerimientos de pago, el contratista no obtuvo respuesta efectiva por parte del Consorcio Naval.

Ello motivó a Marco Succar, en representación de Studio Avanti S.A.S., a dirigirse a la interventoría de la Universidad Nacional. “Teniendo en cuenta que los señores de Consorcio Naval manifiestan que los recursos de Presidencia se encuentran congelados, por tal motivo no pueden pagaros el saldo que nos adeudan de la factura, solicitamos el apoyo y colaboración de ustedes, como interventoría, para mediar ante los señores del Consorcio Naval para que realicen el pago. Si la posición del Consorcio Naval sigue igual, nos veremos en la necesidad de desmontar y retirar el material equivalente al saldo que nos adeudan”, señaló en su oportunidad.

En otra misiva a la misma interventoría, la posición de Studio Avanti S.A.S. fue más contundente: “La presente tiene como fin no permitir que los señores de Consorcio Naval roben descaradamente a los contratistas de la Escuela Naval de Cadetes  Almirante Padilla. En muchas oportunidades hemos enviado comunicaciones solicitando la cancelación del saldo pendiente a la fecha, la respuesta no ha sido positiva, manifestando que de Presidencia tienen ‘dineros congelados’ y que el Consorcio fue liquidado porque no contaba con recursos de ninguna clase para cubrir sus obligaciones. Mi intención es que no le paguen al Consorcio Naval sin que ellos presenten el paz y salvo de la deuda que tienen con nosotros”, indicó la comunicación firmada por Alberto Velilla, en representación de Studio Avanti S.A.S.

Por el carácter de "reservado" se desconoce si el Consorcio Naval recibió la totalidad de los dineros por parte de la Armada Nacional.

Ante la recurrente negativa la siguiente comunicación fue dirigida a la Armada Nacional – Escuela Naval de Cartagena, solicitando la historia contractual del Consorcio Naval entre los años 2012 – 2015.

En respuesta a ello, el Director de Abastecimiento de la Armada nacional, capitán de Navío Mauricio León Figueroa, manifestó que no se puede acceder a las pretensiones del accionante “toda vez que la información que integra el cuerpo del contrato tiene el carácter de reservado”.

Realmente, el Consorcio Naval se declaró en iliquidez cuando su socio mayoritario, Fagar Servicios Sucursal Colombia, también lo hizo.

Lo grave del caso es que “el Consorcio Naval, ni sus consorciados, ni los socios de los consorciados, tienen activos de ningún tipo, solo tienen pasivos, no tienen dinero en cuentas bancarias, no tienen vehículos, no tienen bienes de ningún tipo, no tienen nada que se pueda embargar y las empresas que lo conforman se encuentran en liquidación, sin activos de ningún tipo con los que puedan responder”.

Por el carácter “reservado” de esta contratación, lo que los representantes de Studio Avanti S.A.S. tampoco han podido establecer es si la Armada Nacional canceló la totalidad del contrato a Consorcio Naval y este, sencillamente, incumplió su obligación antes de declararse en liquidación.

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