El director Ciro Guerra hablando sobre 'El abrazo de la serpiente'.
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“La Amazonía cuestiona todo lo que crees que supone ser humano”: Ciro Guerra

La cinta colombiana está nominada a la ‘Mejor película extranjera’ en los premios ‘Óscar’.

Un viaje fascinante al encuentro de la identidad indígena en un Amazonas misterioso, místico y fantasmagórico es también el camino que ha llevado al colombiano Ciro Guerra hasta Los Ángeles, donde su filme "El abrazo de la serpiente" podría ganar el Óscar a mejor película extranjera.

"Realmente, en lo personal, yo no tengo ninguna expectativa y creo que eso es sano", dijo Ciro Guerra en una entrevista con Efe ante la posibilidad de llevarse una estatuilla que, además, sería la primera para el cine colombiano en toda su historia.

El realizador habló con cautela y serenidad sobre su presencia en la gala de la 88 edición de los Óscar, que se celebrará el 28 de febrero en Los Ángeles, como si el rodaje en el corazón de la selva amazónica de una película sobre los caminos cruzados de exploradores e indígenas le hubiera hecho replantearse ciertas cosas.

"Estar en la Amazonía cuestiona profundamente todos los aspectos de lo que tú crees que es ser humano", señaló el cineasta cuando explicó que adoptar la perspectiva indígena para la película, "un gran reto", supuso desprenderse de "prejuicios e ideas preconcebidas no sobre el tema indígena, sino sobre el mundo en general".

Comunidades que no dependen del dinero, donde "la pobreza no es un requisito", donde no hay "una imposición violenta sobre el entorno" y en las que "donde quiera que llegues siempre va a haber un plato de comida y una sonrisa", describió con detalle Ciro Guerra, quien con "El abrazo de la serpiente" trató de "construir un puente para el diálogo".

Jugando con el tiempo y el espacio, el filme cuenta en paralelo las relaciones y choques que tuvo el chamán Karamakate, último superviviente de su tribu, con el etnólogo alemán Theodor Koch-Grünberg y, años después, con el biólogo estadounidense Richard Evans Schultes.

Los encuentros y desencuentros entre dos culturas diferentes se reflejan en los rostros de los exploradores y el último miembro de una comunidad, "hombres de conocimiento", según Guerra, que además ve en los aventureros, capaces de dejar sus hogares y familias durante años "para explorar un mundo completamente ajeno", un singular símil con los cineastas.

 

 

"Me recordó a lo que yo siento cuando empiezo el proceso de una película, a lo que es hacer cine. Empiezas un proceso de una película y no sabes cuánto tiempo te va a tomar, no sabes cómo va a ser el camino. Estás andando por territorio inexplorado siempre y no sabes cuánto tiempo vas a tardar en ver la luz", argumentó.

Las majestuosas imágenes en blanco y negro de la Amazonía, en el que es el tercer filme de Guerra, conducen al espectador a conocer las maravillas de la selva, pero también los horrores de un lugar devastado por la industria del caucho y por una religión extremista y desaforada.

"Realmente esa ha sido la historia de la relación de Colombia con la Amazonía: de extracción, de qué podemos sacar de ahí. Primero fue la quina, luego fue el caucho, luego la coca para el narcotráfico, la minería, la madera...", enumeró el cineasta, quien instó a reflexionar acerca de "hasta qué punto" se ha considerado a los indígenas sólo como "un obstáculo" en esa lógica de explotación.

"Siento que es el momento para que nosotros, como colombianos, empecemos a reconocer nuestra herencia indígena", añadió.

Guerra explicó que la producción de la película fue compleja y que fue "esencial" contar con el apoyo de las comunidades indígenas, "tanto delante como detrás de la cámara", ya que no sólo les permitieron rodar en lugares sagrados sino que además les "enseñaron a respetar el entorno y a trabajar de una forma transparente".

"Sentimos en todo momento que la selva nos estaba permitiendo hacer la película, ayudando a hacer la película, mostrando su mejor cara. Nos estaba regalando cosas que están en la película, momentos maravillosos", añadió el director al relatar, además, que un chamán hizo "un ritual de protección espiritual" para "explicarle" a la selva lo que iban a hacer y pedirle ayuda y su permiso.

No obstante, subrayó que la Amazonía que se ve en la película no es la real, aspecto enfatizado por el uso del blanco y negro, sino que es una "Amazonía imaginada" que invita al espectador a "completarla en su cabeza".

"El abrazo de la serpiente" competirá por el Óscar a mejor filme extranjero ante "A War", de Tobias Lindholm (Dinamarca); "Mustang", de Deniz Gamze (Francia); "Son of Saul", de László Nemes (Hungría); y "Theeb", de Naji Abu Nowar (Jordania).

EFE

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