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8:31 am. Domingo 19 de Septiembre de 2021
Opinión
8:31 am. Domingo 19 de Septiembre de 2021

Justo en el fin de semana de amor y amistad, el Gobierno anunció la magnífica noticia de que la tercera dosis de la vacuna contra el COVID19, se aplicará a los mayores de 70 años desde el 1 de octubre.

Exige unos requisitos racionales tales como tener esquema completo, un plazo de 6 meses entre la segunda y la tercera dosis, la aplicación preferente de vacunas del mismo laboratorio, pero sin limitar la aplicación de Pfizer y Moderna como tercera dosis y combinarlas; no exigirá citas, ni programación, ni comorbilidades o certificados médicos, salvo excepciones.

Una maravillosa noticia entre tantos pesares que rodean los titulares noticiosos de estos días, violencia armada, robos, sicariatos, niños muertos en medio de balaceras y borrachos que matan gente en las carreteras nacionales.

Colombia se suma a China, Israel, Estados Unidos y Uruguay en la aprobación de la tercera dosis, lo hizo sin dilación y sin titubeos, bravo Presidente.

Un estudio divulgado por Israel establece que los niveles de inmunidad de los pacientes que recibieron la tercera dosis de Pfizer, tienen hasta 10 veces más niveles de inmunidad que los pacientes que recibieron hasta la segunda dosis.

La tercera dosis será esencial para proteger a las personas vulnerables para futuros picos del COVID, siempre y cuando se priorice completar el esquema convencional.

Y es ahí, donde surge el dilema: ¿Cuándo volveremos obligatoria la vacunación y la exhibición del certificado de vacunación para la obtención de beneficios del Estado o la asistencia a eventos masivos, o para la entrada a restaurantes, centros comerciales y centros deportivos?

Ya vimos en medios de comunicación, como algunos magos anti-vacunas, falsifican el certificado de vacunación.

Propagan libremente cuentos de hadas, su teoría de conspiración mundial que además de romántica e improbable, detiene la evolución social y económica del país.

No podemos pensar que un nuevo pico nos lleve a un nuevo cierre, imposible. Nuestra economía no aguanta otro cierre, nos iríamos al traste absoluto.

Y como se ha visto, los anti-vacunas se aprovechan de un pésimo ejercicio de la libertad individual para afectar a toda la sociedad; si no se quieren vacunar, que asuman las consecuencias de no hacerlo.

La economía va en recuperación, con un crecimiento de un 9% comparado con el año anterior y si queremos que los empresarios continúen proveyendo empleo e impuestos, no podemos dejar la economía, la sociedad y la salud pública al capricho surrealista de unos cuántos.

En Estados Unidos ya se oficializó la vacuna obligatoria para los funcionarios y contratistas federales, lo que generó una fuerte reacción entre los republicanos, quienes decidieron demandar las decisiones de Biden sobre la materia.

Esta decisión afecta a más de 100 millones de ciudadanos. Varios afirmaron que dicha obligación era dictatorial y que afectaba los cimientos de la nación estadounidense. Sin embargo, se deben cerrar filas hacia la vacunación sí o sí de todos, so pena de aislamiento.

La situación actual de la sociedad, no permite que la opinión de unos cuantos, infundada, contradiga porque sí la opinión de científicos, estudiada; el no escuchar a la medicina ahora, puede costarnos la especie; el prestar atención a estas teorías conspirativas, nos puede valer el futuro de la humanidad y la sociedad.

La democracia que tenga como pilar la ciencia, triunfará en el futuro próximo, así se restrinjan derechos que antes pensábamos intocables.

La historia ha demostrado, que el fanatismo sólo tiene sentido en cuanto inspire literatura, pero no como fundamento argumentativo de razón alguna. 

Un cuarto pico sería responsabilidad de los no vacunados, y no lo podemos permitir, así ellos quieran o les de igual. La salud general está sobre la particular.

La tercera dosis y el esquema de vacunación completo, ayudará a la recuperación económica y a la derrota empírica de este movimiento ilusionista, que ha decidido poner en jaque la sociedad. Es el momento de la ciencia, no de los cuentos chinos.

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