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11:48 am. Sábado 09 de Abril de 2016
Opinión
11:48 am. Sábado 09 de Abril de 2016

El pasado viernes 1 de abril falleció en la ciudad de Bogotá, a los 92 años, el investigador sabanalarguero José Agustín Blanco Barros. Este geógrafo atlanticense desarrolló una importante labor intelectual, centrada en la geografía y la historia del país, pero sobre todo en la región donde nació.

Como consecuencia de su formación y de su sentido de pertenencia con el Caribe y el Departamento del Atlántico, Blanco Barros se esforzó por investigar los procesos humanos ocurridos en el Partido de Tierradentro y en otros lugares de la Costa en la época colonial.

El resultado de ese esfuerzo fue una obra variopinta sobre las encomiendas, las haciendas y los orígenes de varias poblaciones del Departamento del Atlántico (entre otros problemas), siempre bajo la perspectiva de la geografía cultural y de la geografía histórica.

Entre sus trabajos cabe mencionar Tubará, la Encomienda Mayor de Tierradentro; Sabanalarga, sus orígenes y su fundación definitiva, y El Norte de Tierradentro y los Orígenes de Barranquilla. Su obra completa fue publicada en el sello editorial de la Universidad del Norte, en varios tomos compilados por los colegas Jorge Villalón y Alexander Vega.

La tarea investigativa del profesor Blanco Barros se caracterizó por un amplio manejo de fuentes de archivo y por concentrarse en temas y problemas que nadie había abordado con el rigor y la dedicación con que él lo hizo. Esto generó que se convirtiera en un pionero de los estudios coloniales del Departamento del Atlántico y en el geohistoriador que más aportes ha hecho al conocimiento de lo que en la Colonia se conoció como el Partido de Tierradentro, el antepasado histórico de nuestra jurisdicción departamental.

Quizá su libro más significativo fue El Norte de Tierradentro y los Orígenes de Barranquilla, editado en 1987 por el Banco de la República. En esta obra fundamental, Blanco Barros aporta conocimientos sobre las encomiendas de Galapa y Malambo, acerca de las haciendas y sitios de libres y con respecto a los orígenes de algunas poblaciones, como Soledad y Barranquilla.

Apoyado en material del Archivo Histórico Nacional y del Archivo General de Indias de Sevilla, el investigador pulveriza varios de los mitos que se tejieron en el Departamento relacionados con la historia indígena y con los inicios de varias poblaciones, incluida Barranquilla.

Gracias al tesón de Blanco Barros hoy contamos con las mejores conclusiones e hipótesis relativas al proceso formativo de Barranquilla en la época colonial, y con unas pinceladas sobre su situación geográfica, demográfica y económica en un período de la historia citadina que todavía sigue abierto al trabajo de los historiadores. Quien quiera acercarse a la época colonial de nuestra urbe deberá considerar la obra de Blanco Barros como una especie de faro que ilumina el camino.

En El Norte de Tierradentro… el investigador no se limita a ofrecer los resultados de sus pesquisas e interpretaciones sino que entrega una buena cantidad de fuentes de época que él mismo transcribió de los originales paleográficos, en una demostración de desprendimiento digno de ser imitado.

Lo que se propuso “en materia geográfica” Blanco Barros con este libro fue analizar la evolución física y social de la parte norte del Partido de Tierradentro, en un período que enmarcó entre los años 1533 y 1777, es decir, entre la conquista del territorio por Pedro de Heredia y el año del censo dispuesto por el virrey Manuel Antonio Flórez (el censo de Juan García Turín de 1777).

Desde el punto de vista histórico, su interés consistió en “ofrecer al conocimiento y a la fría crítica del público estudioso una visión seria, documentada y lo más completa posible del desarrollo del Norte del Partido de Tierradentro desde la conquista española del paisaje hasta el comienzo del último cuarto del siglo XVIII” (Op. cit., p. 20).

Tan meritorios como sus conocimientos basados en datos de época y en fuentes paleográficas son sus aportes científicos, que han permitido acercar la comprensión de los orígenes de Barranquilla a la historia razonada rigurosa, alejándola de las tradiciones apoyadas en el sentido común. Lo mismo cabe decir de otros lugares del Departamento, que fueron posicionados dentro de la historiografía regional por el profesor Blanco Barros.

“Si lo que hemos escrito sobre el poblamiento del Norte del Partido de Tierradentro y los orígenes de la ciudad de Barranquilla sacude la conciencia ciudadana, especialmente de la juventud intelectual del Atlántico, si nuestro trabajo suscita discusión constructiva y polémica ardorosa por ahondar aún más en nuestro pasado, en la acción histórica de nuestros antepasados sobre el paisaje de Tierradentro, si se cumple esa reacción, nuestro empeño está ya justificado y nuestra tarea queda cumplida” (Op. cit., p. 24).

Parte de lo que pedía José Agustín Blanco Barros en la introducción de este libro ha sido provocado por su prolija obra. Pero conviene resaltar, a propósito de su fallecimiento, que aún queda mucho por hacer en relación con la historia colonial de Barranquilla y el Departamento.

El ejemplo de la obra pionera de este investigador será siempre una antorcha y un acicate para quienes se decidan a enfrentar la tarea investigativa sobre la época colonial de las localidades y regiones del Caribe y del Departamento del Atlántico.

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