Unimetro
Unimetro
8:10 am. Miércoles 22 de Junio de 2022
Opinión
8:10 am. Miércoles 22 de Junio de 2022

La elección democrática de Gustavo Petro como nuevo Presidente ha suscitado entre los colombianos, por un lado, una alta expectativa sobre lo que será su gobierno, y por el otro, una gran incertidumbre acerca de la ejecución de muchas de sus propuestas. Dos lados de un mismo país, que se mantienen enfrentados y que representan uno de los más grandes desafíos que tendrá el nuevo gobierno: lograr la reconciliación.

Después de una contienda electoral que nos dejó un país altamente polarizado y lleno de disensos, el primer llamado, que bien hizo en su discurso inicial, el presidente electo, debe centrarse en buscar la unidad de una Nación que poco podrá avanzar si continúa fragmentada. Esperamos que el Presidente Petro conserve el talante que prometió tener a partir del 7 de agosto para gobernar con independencia, sin odios y sin truncar los sueños de un país que anhela un viraje favorable. 

Son muchas las razones que hacen de este un Gobierno inédito, entre ellas, que se haya elegido por primera vez un jefe de Estado de izquierda; que tengamos como nueva vicepresidenta a una lideresa social afrodescendiente, un hecho que celebramos por la reivindicación que se le empieza a dar a las minorías colombianas; la masiva participación en las urnas, entre otros, pero lo que verdaderamente hará la diferencia entre este y los anteriores gobiernos, será si logra a través de diálogos y consensos, hallar puntos de encuentro en todos los sectores. El único camino que tenemos para salir adelante.

La Constitución Política de Colombia habla de la obligación presidencial de velar por la honra, vida y bienes de los colombianos, ofreciendo seguridad y acciones contra la violencia, pero también le recuerda el compromiso de hacer todo lo posible por la convivencia pacífica y el desarrollo con justicia y equidad. Para construir país, necesitamos un jefe de Estado capaz de unir, que garantice gobernabilidad, respete la independencia de las ramas del poder y las leyes.

Colombia anhela transformaciones que aporten al crecimiento económico y el bienestar social. Colombia quiere modernización institucional, firmeza contra la corrupción, transparencia, ética en la gestión pública, redistribución del ingreso, condiciones y garantías para la producción y el comercio interno e internacional, solidaridad y atención a los menos favorecidos y respeto a las libertades, los derechos humanos y a la opinión contraria. Ahora, es cuando Petro deberá mostrar el talante de un líder llamado a levantar y a unir.

El país requiere con urgencia afirmaciones contundentes de estabilidad política para crecer en su economía, empezar asertivamente en su proceso de pacificación, y diseñar las grandes reformas fiscales, económicas y sociales que están en mora. 

Respetamos profundamente la determinación que ha tomado el pueblo colombiano y hacemos votos por un nuevo gobierno que no llegue pensando en retaliaciones, sino, por el contrario, en buscar consensos que logren sumar voces para la construcción de un país de nuevas oportunidades y desarrollo para todos. En mi condición de Senador de la República y como congresista de la Costa Caribe y de las regiones que se sienten en desventaja respecto de las políticas que se originan en el centro del país, respaldaré sin odios ni zancadillas los planes y propuestas que beneficien a los Colombianos, así como también haré el control político frente aquellos aspectos de la mecánica estatal que pierdan el rumbo y no sean consecuentes con lo que esperan las mayorías.

Comentarios