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7:08 am. Martes 27 de Octubre de 2020
Opinión
7:08 am. Martes 27 de Octubre de 2020

Las constituciones a veces necesitan variar con las evoluciones de las sociedades asentadas en los territorios, otras logran adaptarse a los nuevos tiempos solo con enmiendas. Unas tienen muy buena juventud o mejor vejez. Esa capacidad adaptativa depende mucho tanto de los hombres y mujeres que las concibieron en su momento y como de, por supuesto,  los pueblos que las reclamaron. Chile ha hecho historia, y desechará uno de los símbolos más fuertes de la dictadura de Augusto Pinochet.

Una mayoría abrumadora, por medio de plebiscito, ha decidido renovar la carta magna del país sudamericano.  Un aproximado del 80% de los chilenos que acudieron a las urnas, votó por revocar la constitución actual, la promulgada por el General. El régimen militar y de corte autoritario, dirigió Chile desde 1973 hasta 1990, y si bien hoy es ampliamente reconocido por sus barbaridades y atrocidades, lo cierto es que algunas de las instituciones (tanto formales como informales) que aún hacen parte de la vida política de la nación, son herederas de dicho periodo. La que contaba con mayor peso simbólico de esa patria que se emanaba en aquellos años, ha sido derrotada.

Y no solo 6.000.000 de chilenos quieren una nueva constitución y han votado para que sea renovada, sino que, ante la pregunta "¿Qué tipo de órgano debiera redactar la Nueva Constitución?", seleccionaron una convención constitucional; y decidieron que la constituyente, estará compuesta por 155 ciudadanos elegidos absolutamente por voto popular. Por supuesto que los políticos tradicionales harán campaña y se elegirán para este nuevo cuerpo colegiado que se conformará, pero también es cierto que será un espacio para que caras frescas entren a la política nacional con ideas y voz.

Aquí en Colombia lo vivimos ya en 1991, sin embargo, en Chile contarán con la novedad de que por primera vez, será una carta magna paritaria, es decir será redactada 50% por mujeres y 50% por hombres. Es esta una gran victoria para los movimientos feministas que han sido de los más sólidos de Latinoamérica y que además han venido manifestándose por años para obtener este logro. Ninguno de los dos géneros podrá tener el 50% más 1 de las curules. Algo absolutamente pionero no solo en la región sino en el mundo. Académicamente estoy expectante de los estudios constitucionalistas que de esta experiencia se puedan derivar.

Chile deja atrás un texto redactado en 1980, que aunque fue modificado varias veces, en su génesis, había sido fruto del machismo, autoritarismo y extremismo liderado por el General Pinochet. Sin embargo, se había mantenido pues se consideraba base de una estructura macro económica ejemplar en el continente, pero ese milagro financiero chileno ha visto su lado más oscuro con las protestas de la última década, que denotan un descontento masivo frente a la situación de los servicios públicos básicos. Será interesante y un lujo, ser espectadores de la nueva historia que escribirá Chile en 2021 cuando se convoque a la constituyente.

Gustavo Gatica (i), icono de las protestas en Chile, acude a votar en el plebiscito hoy

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