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8:35 am. Domingo 02 de Octubre de 2022
Opinión
8:35 am. Domingo 02 de Octubre de 2022

El título que encabeza esta columna pertenece al libro del historiador Dalín Miranda Salcedo, publicado recientemente por la Universidad del Atlántico. Esta obra prosigue un nuevo canal para abordar los complejos problemas de la ciudad, en un período (1900-1930) en que también se presenta una etapa floreciente de la urbe, al menos en el nivel portuario y económico.

El análisis del profesor Miranda Salcedo induce a pensar en una ciudad compleja, donde la expansión económica no va aparejada con el mejoramiento de la calidad de vida de las mayorías, por motivos relacionados con la insensibilidad de las élites, con el escaso desarrollo de los sistemas de salud y con la falta de antibióticos para tratar las enfermedades infecto-contagiosas, como la tuberculosis.

En cierto modo, este ensayo se entronca con una corriente crítica que fustiga la mitología tradicional articulada al progreso de la urbe, pero que está muy alejada de la problemática social, de la manera cómo viven las personas que están más acá de las grandes casas del Centro Histórico o de los nuevos barrios construidos para los pudientes.

Por el objeto de estudio y por la perspectiva del investigador, este trabajo cae en lo que en Europa y América Latina llamaron historia desde abajo. Es decir, una historia de los trabajadores, de los marginados, de la pobresía, de los hacinados en espacios muy reducidos, donde la transmisión de las enfermedades y la muerte se hacen incontenibles.

El enfoque del analista histórico permite mostrar otra Barranquilla, la urbe sumida en la necesidad, en el hambre, en el contagio como preludio de la tumba. Este es otro mundo, que marcha paralelo al del auge portuario y socioeconómico, al del enriquecimiento de unas élites despreocupadas del sufrimiento de las mayorías y ensimismadas en la acumulación de riqueza.

Hasta cierto punto la sociedad local puede ser concebida como un todo, pero un todo fragmentado, compuesto de campos que se intercomunican, conflictúan o marchan paralelos, cuyo estudio requiere una metodología especial, quizás seccionada. Esto que se plantea aquí tiene mucho que ver con la teoría de los campos, planteada por Pierre Bourdieu.

La dinámica portuaria y empresarial posee ciertos componentes, los cuales exigen otro marco interpretativo. La situación de los sectores populares es muy distinta a la de las élites, y también requiere un enfoque diferente, que ayude a observar aspectos como la discriminación, el marginamiento o la explotación, entre otros.

Esta es la ruta que sigue el historiador Miranda Salcedo para desnudar una realidad hasta ahora invisible, o que había sido opacada por los estudios interesados en el desarrollo económico centrado en el puerto y en las ramas que se expandieron a finales del siglo XIX y principios del siglo XX.

Barranquilla: tuberculosis, cultura y sociedad,1900-1930 es un libro que enriquece la bibliografía sobre la ciudad, el cual ofrece una mirada diferente a la que ha predominado en los estudios históricos citadinos.

Hay que celebrar este enriquecimiento porque, como dijera cierta vez José Carlos Mariátegui, todo lo humano es nuestro, todo es historiable, lo de arriba, lo de abajo, lo marginal, absolutamente todo.

El único requisito indispensable que se le pide al estudioso es que sepa entender sus apetencias ideológico-políticas, para que estas no distorsionen su discurso hasta llevarlo al terreno de la simple propaganda ideológica o al panfleto político mondo y lirondo.

El libro del colega Dalín Miranda Salcedo transpira un sano equilibrio analítico que no les entrega muchas libertades a las exageraciones ideológicas. Bienvenida sea esta obra que hace más nutrida la historiografía local.

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