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5:00 am. Jueves 16 de Septiembre de 2021
Opinión
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Algunas unas historias de amor se mantienen ocultas por muchas circunstancias: Diferencias de edades, el distingo de clases sociales, sentimientos calificados de inapropiados, el color de piel, la estatura, la belleza física, entre otras.

Sin embargo, hay parejas que, a lo largo de la historia, esas diferencias más que separarlas, es lo que en algún momento les permitió estar juntas siempre o, al menos, por un tiempo.

Hoy les compartiré, #sinrecato, amores prohibidos que son famosos:

Helena de Troya y París: ¿Quién no recuerda el caballo de Troya? Pero más que una guerra entre dos grandes imperios de la antigüedad como: Esparta y Troya, es una historia de amor imposible. Helena era de Esparta y estaba casada con Menelao. París era el príncipe de Troya y era el prometido de la diosa del amor, Afrodita, nada más y nada menos que la mujer más hermosa del mundo. Pero un día París fue a Esparta y como era tradición fue recibido con manjares y cuando vio a Helena, supo que era la mujer de su vida.

Helena también se timbró con París. Se fueron a Troya, pero como era de esperarse Menelao (el ‘Santo Cachón’) hervía de la ira. Los griegos le declararon la guerra a Troya, llevan el famoso caballo, y la victoria es para los espartanos. No hay final feliz, más bien trágico. A Paris lo mataron y Helena regresó con su marido.

Margarita de Reino Unido y Peter Townsend: Si les digo que Margarita era la hija menor del rey Jorge VI de Inglaterra, no la ubican. Pero si les digo que su hermana es la Reina Isabel II de Inglaterra, ya el chisme cambia.

Resulta que Margarita conoció al oficial Peter Townsend cuando tenía 13 años y el 29. Además, era casado, tenía hijos y trabajaba al servicio del Rey. Y pese a tantas diferencias y obstáculos. Todos sabían del romance. Lo complicado fue que cuando querían formalizar por fin su relación después del divorcio de su amado. Margarita no contaba con el apoyo de ninguno en la familia.

En sus memorias, el veterano confiesa que la princesa Margarita no fue capaz de dejarlo todo por él. En 1959 Margarita contrajo matrimonio con un noble de Bélgica y su primer amor vivió en París hasta su muerte.

Frida Kahlo y León Trotsky: León fue expulsado de Rusia por estar en contra de Stalin. Así que huyó con su esposa buscando refugio en otros países. Diego Rivera convenció al presidente mexicano Lázaro Cárdenas para brindarles asilo político en México. El 9 de enero de 1937, llegó León con su inseparable esposa Natalia.

El flechazo de la pintora y el ruso fue de inmediato. Se hablaban en inglés, porque era el idioma que Natalia no dominaba. Pero Natalia se pilló la jugada y le dijo: “Es ella o yo”. En julio el romance terminó. En mayo de 1940 el político sufre un atentado junto a su esposa, pero se salva.

Unos meses después, Ramón Mercader, un sicario español contratado por Stalin, se gana la confianza del ruso y lo apuñala con un picahielo. Kahlo había tenido un encuentro en París con Mercader un año antes, por lo que fue encarcelada y acusada de ser cómplice del asesinato. La mexicana fue liberada al día siguiente.

Luego de la muerte de Trotsky, la pintora siguió usando la política como fuente de inspiración en su obra.

Katherine Hepburn y Spencer Tracy: Los actores se conocieron en el set de grabación. Él estaba casado, pero cuando conoció a la hermosa Katherine cayó rendido a sus pies. Spencer no podía divorciarse de su esposa y vivió en secreto este romance con la actriz.

Finalmente se separó de su esposa y fue la actriz quien lo cuidó hasta el día de su muerte en 1967. Ella siempre lidió con su alcoholismo y con sus bajones profesionales. Siempre vivieron cada uno en su casa. Y el día en que falleció. La actriz llamó a su esposa para que le hiciera su funeral.

Óscar Wilde y Lord Alfred Douglas: Un romance entre dos hombres hoy en día, aunque sigue siendo un tabú, pero digamos que es aceptado. ¿Pero se imaginan una relación homosexual en el Siglo XIX? El romance del famoso escritor en ese momento fue uno de los mayores escándalos sociales.

Este amor llevó a Wilde a la cárcel porque el homosexualismo era considerado un delito en Inglaterra hasta 1967. Wilde era casado y con dos hijos, y fue juzgado y condenado en 1895 por indecencia y sodomía.

El juicio lo llevó a la quiebra, no solo perdió su fortuna, sino su reputación y su familia. Su madre murió mientras el escritor estaba en la cárcel. Su esposa se cambió el nombre y le quitó la custodia de sus hijos. Pero lo que más le dolía a Óscar, era que su amado ‘Bosie’, como lo llamaba. Mientras estuvo preso jamás lo visitó o le escribió.

Cuando fue liberado se reunió con su amante en Nápoles y estuvieron juntos unos meses. Pero cuando el dinero se acabó el amor de ‘Bosie’ también terminó. Wilde cambió su nombre y se mudó a París. Ahí en medio de la indigencia, la enfermedad murió un grande de las letras a los 46 años.

Amores prohibidos, amores correspondidos, pero muy apasionados. Aunque, a veces, no llegaron a un final feliz, se puede concluir que es mejor haber amado, que vivir o morir sin haber sentido el beso y el fuego del amor.

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