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3:48 pm. Miércoles 14 de Octubre de 2020
Opinión
3:48 pm. Miércoles 14 de Octubre de 2020

Hablar de la vida y de las experiencias que vivimos todos los días nos ayuda a generar una idea macro de nuestro ser. Una vida con tanta incertidumbre, con miles de paradigmas y solo un final factible, la muerte. Este año ha sido un año lleno de tristeza, de miedo, de angustia infinita y de pérdidas. Algunos hemos vivido en carne propia el dolor de perder a un ser querido, pero ese no es el único duelo con el que nos enfrentamos. La coyuntura actual nos ha demostrado la fragilidad del ser humano.

Para entender cómo funciona la vida debemos ser conscientes de que el duelo es una gran parte de ella. Sí, hay duelos más dolorosos que otros, pero no hay un grado de importancia que los divida. Perder un trabajo, terminar  una relación de pareja, la muerte de un ser querido, decirle adiós a una amistad de años, entre muchas otras situaciones nos pueden generar un duelo. Cada uno de nosotros se enfrenta a diario con situaciones que se encuentran fuera de nuestro alcance. Hay cosas que no podemos controlar y lo mejor es soltar, y dejar que todo fluya. Los procesos personales que llevamos nos van dando las herramientas para enfrentar cada nueva situación que surge de una manera distinta a las demás. A veces, nuestro propio crecimiento personal se ve en jaque ante la aparición de un duelo repentino, pues aunque llevemos años preparándonos para cualquier eventualidad, nunca estamos del todo listos para enfrentarnos a nuestra peor pesadilla.

Muchos expertos hablan de las 7 etapas del duelo, pero en mi experiencia la realidad puede variar completamente. Por momentos tendemos a pensar que los duelos que estamos viviendo son más insignificantes o de menor importancia que otros, pero ese es el primer error que cometemos a la hora de llevar nuestro propio proceso. No debemos comparar, pues lo que cada persona vive en ese preciso momento, es lo que determina si logramos sobrellevar nuestro sufrimiento y la tristeza o si en su defecto, decidimos omitirlo y esconderlo en el subconsciente generándonos problemas a futuro.

Hay que tener consciencia y aceptar los duelos que nos toca vivir, saber que si nos sentimos de cierta manera en ese preciso momento es aceptable, que es un sentimiento pasajero y que debemos aprender a lidiar con muchas situaciones que nos sacan de nuestra zona de confort. Si estás viviendo un duelo, comprende que todos tus sentimientos son válidos. Busca ayuda profesional si así lo necesitas y recuerda que siempre hay cosas positivas en nuestras vidas que nos ayudan a equilibrar la balanza.

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