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El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ante la JEP este lunes
El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso ante la JEP este lunes
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Paramilitares apoyaron elecciones en el 2002: Mancuso ante la JEP

Este lunes también narró cómo manejaban los tentáculos de la corrupción en Córdoba.

El exjefe paramilitar Salvatore Mancuso detalló este lunes ante la Jurisdicción Especial para la Paz sobre los nexos de miembros del Ejército y la Policía en las masacres perpetradas por las autodefensas, al apoyo que dieron a las elecciones a la Presidencia y al Congreso en 2002 y cómo manejaban los hilos del poder en varias Alcaldías de Córdoba.

Durante el tercer día de Audiencia Única de Verdad, Mancuso, se conectó desde una cárcel de Estados Unidos para demostrar ante la JEP que actuó como punto de conexión entre la fuerza pública y los paramilitares.

La audiencia se cumplió en Montería, Córdoba, con presencia de víctimas de esta región en calidad de oyentes, y fue presidida por el magistrado Pedro Díaz, con las magistradas Heydi Baldosea y María del Pilar Valencia, de la Sala de Definición de Situaciones Jurídicas.

Salvatore Mancuso en audiencia virtual

El exjefe paramilitar ha reconocido que lideraba alianzas entre funcionarios, civiles, paramilitares y fuerza pública como una estrategia de consolidación política y social que buscaba, entre otras cosas, adquirir estatus político en la región de Córdoba y el resto del país.

En relación con las masacres de La Granja y el Aro, Antioquia, en 1996 y 1997, Mancuso reconoció que "hubo coordinación desde un año antes de la operación. Yo personalmente estuve reunido con el general Manosalva. Hubo coordinación con las tropas sobre el terreno" .

Alianzas políticas

Durante la Audiencia Única de Verdad, Mancuso declaró que "en el año 2002 las autodefensas intervinieron de manera directa en elecciones al Congreso y en elecciones de presidencia. También hubo apoyo a las elecciones de Horacio Serpa, Pastrana y de Uribe".

Se refirió además al control en elecciones políticas en el Departamento de Córdoba y reiteró que "hubo pactos con diferentes políticos: Eleonora, Miguel Alfonso, Mario Salomón, Zulema, Juan Manuel López Cabrales, Julio Manzur, todos en el departamento necesitaban hacer algún tipo de pacto con las autodefensas", dijo.

Mancuso recordó el homicidio de políticos de la zona como Héctor Acosta, alcalde de Tierralta, sur de Córdoba, del que dijo: "Nos enteramos de que había pasado una contratación de unas vías como si hubiera sido la Alcaldía. Fuimos las autodefensas, por ello se tomó la decisión de asesinarlo".

Salvatore Mancuso, en audiencia virtual

En otro de los apartes relató cómo era la injerencia paramilitar en la contratación pública. "Había control con los alcaldes donde estaban las regalías del oro, que presentaban producción de oro que no eran de sus municipios. Lo hacían a través de narcotraficantes que traían dinero lavado de Panamá".

También contó que "de las contrataciones en Córdoba se permitía el cobro del 20 %. Se pactaba con las alcaldías: el 10 % era para el alcalde y el 10 % para las autodefensas".

En un acto simbólico para abrir la diligencia, víctimas de la masacre de Las Brisas (San Juan Nepomuceno) entonaron un Lumbalú, canción ritual alusiva al desplazamiento forzado que sufrió la comunidad de Mampuján, Bolívar, en el año 2000.#JEPporlaVerdad pic.twitter.com/Hh7w8GfiJU

— Jurisdicción Especial para la Paz (@JEP_Colombia) May 15, 2023

Sobre el nombramiento de funcionarios en las instituciones públicas de Córdoba, mencionó que su cuñado, Manuel Troncoso, fue secretario de Salud de la Gobernación. “Ese fue un pacto en contiendas electorales (...) Fueron múltiples los nombramientos que se dieron", añadió.

También mencionó otros acuerdos comerciales de la estructura paramilitar en la que se incluyen "el restaurante 'L'Enoteca' que montamos en Barranquilla con Giorgio Sale. También hubo inversiones en fincas que servían a los intereses de las autodefensas".

Salvatore Mancuso, en audiencia virtual

Según el exjefe paramilitar, hubo empresas que se crearon como Urapalma, a cargo de Vicente Castaño. “Hubo una inversión grandísima luego de combates del Bajo Atrato. Vicente Castaño decide que eso se lo manejara un señor Antonio Zúñiga. Eso básicamente fue un despojo", anotó.

Sobre el apoyo de Fedegán, reiteró que "con Jorge Visbal Martelo hubo muchas reuniones. (...) Y con el gerente del Fondo Ganadero de Córdoba, Rodrigo García Caicedo, y casi siempre con Sabas Pretelt, quien era asiduo visitante de los campamentos de Castaño".

Nexos con fuerza pública

Durante el primer día, Mancuso hizo aportes sobre la expansión paramilitar a través de la fachada legal de las Convivir en Córdoba, mientras que en el segundo día, se refirió a las operaciones conjuntas entre paramilitares e integrantes de la fuerza pública.

Una de las víctimas de los ‘paras’, Orlando Triana, entregó su testimonio en video de las acciones de los paramilitares en la Represa de Urrá, Córdoba, donde se registraron hostigamientos y desplazamientos a líderes comunitarios y gremiales.

Mancuso reconoció los hechos relatados por Triana sobre los crímenes cometidos en la Represa de Urrá: "hacíamos censos con el Ejército para controlar la alimentación. Asesinamos a campesinos y líderes indígenas señalados por las instituciones del Estado", dijo.

Salvatore Mancuso, en audiencia virtual

"Es cierto que los hombres bajo mi mando ejecutaban homicidios y se resguardaban tanto en la Policía como en la base militar de Tierralta. Compartíamos inteligencia de manera conjunta. Es cierto que en operaciones como la de Tierradentro estábamos mezclados", dijo Mancuso

Durante la diligencia, el magistrado Díaz preguntó sobre asesinatos y desapariciones presentadas como bajas en combate por agentes del Estado, reconocidos por el capitán (r) Daladier Rivera Jácome, uno de los 11 imputados por la Sala de Reconocimiento en el Subcaso Norte de Santander.

Al respecto, Mancuso dijo que "al teniente Daladier Rivera, a principios de octubre de 1999, en Campo Giles, Tibú, se le entregaron tres guerrilleros muertos en combate por las autodefensas y fueron presentados por el Ejército como si fueran miembros de autodefensas".

Sobre varias masacres paramilitares cometidas en Tibú, Norte de Santander, en 1999, Mancuso señaló que allí hubo coordinación con la Fuerza Pública: "en todas estas acciones hubo coordinación tanto con Policía como Ejército. Los pobladores pueden dar fe que convivíamos".

"Los generales con los que se hicieron coordinaciones militares fueron: Fernando Roa Cuervo, el general Bravo Silva, Martín Orlando Carreño Sandoval, el coronel Víctor Hugo Matamoros, el mayor Mauricio Llorente", dijo Mancuso.

Dos sobrevivientes de masacre cantan en audiencia

También citó las 14 masacres en los Montes de María entre 1999 y 2001.

Efectivamente –dijo- tuvimos coordinación en casi todas estas operaciones". En seguida, pasó a mencionar varios nombres de mandos del Ejército involucrados.

"Entre quienes tuvieron responsabilidad para la ejecución de esos actos atroces estuvieron el vicealmirante Rodrigo Quiñónez Cárdenas, el mayor Juan Bautista Cárcamo, el coronel Ricardo Díaz Granados Mantilla, el mayor Zea, de inteligencia, el capitán Estupiñán...", dijo.

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