Imagen de la audiencia virtual.
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Libertad a los 2 escoltas por robo de más de $1.900 millones de carro de valores 

Habían sido capturados el pasado 27 de enero en el norte de Barranquilla.

Un juez de control de garantías decidió en la mañana de este martes dejar libres a los dos escoltas que fueron capturados a final del mes de enero tras un millonario robo al camión de valores de la Brinks para que el estaban laborando, ocurrido en el norte de Barranquilla.

El togado argumentó que el hecho de que exista una llave de duplicado para abrir el camión de valores le genera duda. Además, no es posible precisar si los escoltas dejaron la puerta del camión abierta cuando existe un duplicado de esa llave que los escoltas tenían en su poder al momento de ingresar al centro comercial.

"Cuando legalicé captura creí que solo había una sola llave del camión y no sabía que había una copia, conociendo ahora esto ya no hay garantías", sostuvo el juez. 

Además, precisó que "la Fiscalía tenía que incautar el vehículo y hacer las experticias de rigor para determinar lo que ocurrió dentro del vehículo y quién lo hizo. Si los imputados o si hubo otras personas".

"Eso fue lo primero que tenía que hacer la Fiscalía, incautar el camión", dijo el juez en la audiencia virtual.

Además, el juez se refirió sobre unos cables del seguro de la puerta del camión de valores que estaban averiados.

"El 29 de enero es que dicen que hay unos cables sueltos, qué ocurrió entre el 27 y el 29 y quién de la Fiscalía estuvo al cuidado del vehículo para establecer que nadie hiciera alguna modificación para incriminar a los vigilantes. Dónde está la cadena de custodia de la Fiscalía, no existe. Esto implica una violación de sus derechos fundamentales al debido proceso que indica la incautación del carro por parte de la Fiscalía", argumentó el juez.

El togado además precisó que la defensa de los escoltas terminó haciendo el trabajo que le corresponde a la Fiscalía.

"Solo indagó lo que le favorecía a la víctima (empresa Brinks) y no mirando todo el panorama", precisó el juez.

De igual manera, agregó el togado, que los escoltas imputados tienen una hoja de vida intachable y no registran anotaciones judiciales, según lo dado a conocer por la defensa.

El juez fue contundente en sus argumentos y precisó que la Fiscalía no aportó soportes legales que indiquen que los dos escoltas pertenezcan o tengan relación con alguna actividad criminal o una banda.

"Estas personas (escoltas) debieron ser llevadas a indagación y entrevistadas tranquilamente sin ser capturadas y el vehículo debió ser incautado y devuelto luego de ser sometido a los experticos. La Fiscalía en este caso no considera que la anormalidad viene de la misma empresa que no aplica los verdaderos protocolos que indican que no pueden dejar solo un vehículo cargado de dinero", dijo el juez.

De igual manera, aseguró que "hay una falla en la prestación del servicio de la empresa Brinks que no se le puede atribuir a los vigilantes, no se les puede obligar a estar en dos sitios al mismo tiempo. Su falla no se les puede atribuir a estas personas de la forma que se está haciendo. No hay pruebas. La falla es de la empresa en la pérdida del dinero pues la seguridad es ineficiente y no se prestó como debe ser".

El juez ordenó compulsar copias de la actuación de la empresa Brinks a la Superintendencia de Vigilancia para que analice el sistema dual de llaves que se utiliza en la empresa y la seguridad que hay para los mismos trabajadores, así para que esta entidad apruebe o no el sistema.

Ante todo estos argumentos, el juez consideró que no hay inferencia razonable de plena participación y hay una violación del debido proceso al no incautarse el carro de valores, por lo que consideró dejar libres a los escoltas.

Contra la decisión del juez, la Fiscalía apeló para que un juez de conocimiento revise el caso en segunda instancia.

El monto de lo robado, según lo revelado en las audiencias preliminares, ascendería a más de 1.900 millones de pesos.

Los escoltas, quienes la semana anterior no aceptaron cargos, fueron capturados por la Policía el pasado 27 de enero por el millonario robo ocurrido en un carro de valores de la Brinks, en hechos ocurridos en la parte externa del centro comercial Viva, en la carrera 51B con calle 87, en el norte de Barranquilla.

Videos que circularon ese día muestran como los escoltas estaban dentro del camión y a la llegada de la Policía se bajaron y fueron esposados por los uniformados.

Para la defensa de los escoltas, existe la probabilidad de que no hayan sido ellos los que cometieron el hurto, sino otras dos personas que llegaron con uniformes similares a la Brinks, abrieron el camión y las tulas de dinero fueron montadas a un vehículo particular que se parqueó en la parte trasera del camión.

Al parecer, cuando los verdaderos escoltas salieron del centro comercial donde realizaban su trabajo se habrían percatado del robo.