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Enrique Rafael Vives Caballero y la prueba de alcoholemia.
9:57 am. Miércoles 15 de Septiembre de 2021
Enrique Vives Caballero ocasionó tragedia de Gaira con grado tres de alcohol
9:57 am. Miércoles 15 de Septiembre de 2021
Seguimiento.co accedió a las pruebas de alcoholemia practicadas el día del siniestro.

Desde las primeras horas en que ocurrió la tragedia en Gaira, en donde perdieron la vida seis jóvenes arrollados por un conductor en estado de alicoramiento, las propias autoridades de la Policía contaron que Enrique Vives Caballero, quien conducía la camioneta, tenía grado dos de alcohol, lo que equivale a unas cuatro cervezas.

Así lo dijo el capitán Wilson Mendoza, comandante de la Policía de Tránsito de la Metropolitana de Santa Marta.

Pero Seguimiento.co accedió a las pruebas de alcoholemia que se hicieron aquella madrugada, practicadas dos horas después de que se registró el siniestro, las cuales mostrarían que el conductor tenía grado III de alcohol en su sangre, y no grado II, como se ha venido informando a la opinión pública.

Se trataron de 4 pruebas realizadas a las 3:09 a.m., 3:18 a.m. 03:44 a.m. y 03:48 a.m., todas dentro del rango de la segunda hora posterior al accidente.

Los resultados de estas pruebas muestran, en orden cronológico, los siguientes resultados: 174 mg / 100ml; 160mg/100ml; 156mg/100ml y 157mg/100 ml.

Las pruebas que le practicaron a Enrique Vives Caballero.

Lo anterior significa que ninguna de las cuatro pruebas realizadas tuvo un nivel inferior a 156 miligramos de etanol por 100 mililitros en el organismo de Enrique Vives.

De acuerdo con la Ley 1548 de 2012, conocida como la Ley Merlano, en la que se establecen los grados de alcoholemia practicados en las pruebas, se advierte que el “tercer grado de embriaguez, es desde 150 mg de etanol/100 ml de sangre”.

Teniendo en cuenta que este es grado (tercero) es el máximo permitido por la Ley colombiana, se establece una suspensión de entre 5 y 10 años de la licencia de conducción y la obligación de un curso de sensibilización sobre las consecuencias de la alcoholemia y la drogadicción en centros de rehabilitación por un mínimo de 80 horas.