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Wilson Ramírez, el rescatado
10:00 pm. Jueves 29 de Septiembre de 2022
“Yo me puse fue a llorar porque para mi esa cajita de embolar era mucho”
10:00 pm. Jueves 29 de Septiembre de 2022
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Dramático relato de un vendedor de tintos arrastrado por un arroyo.

Don Wilson Ramírez se encontraba a altura la calle 65 con carrera 45 y al amainar la lluvia después de la 1:30 de la tarde, llegó a una tienda a comprar una bolsa para protegerse él y su triciclo en el que llevaba los termos de tintos que vendía y una caja de embolar, con la que se gana la vida también, cuando no está vendiendo café.

Desconocía el hombre de 72 años que ahí era la intersección de dos corrientes y se arma un remolino.

“Traté de cruzar la calle y no pude, cuando me agarró el otro arroyo, me tiró al suelo”, recordó.

Entonces, “los termos volaban y todo, y yo, aferrado del triciclo”. La corriente lo llevó una calle más abajo. En la 64 los jóvenes, empleados de un establecimiento de peritaje vehicular le pedían que soltara los termos y la carreta.

“Nombe qué voy a soltarlo”, fue su respuesta.

De inmediato, los jóvenes hicieron una cadena humana al tiempo que le advertían que su vida valía más. Uno de los jóvenes agarró el triciclo de los tintos y lo llevó hasta el establecimiento.

Don Wilson se aferraba más a su caja de embolar pues lleva 27 años en Barranquilla como limpiabotas.

Wilson Ramírez entregando declaraciones.

“Voy con el triciclo agarrado para donde sea”, señaló el hombre que además del triciclo, los termos y la caja de embolar, perdió su su teléfono celular. “Ellos me decían mire la vida suya vale más, así sea que esté viejo, pero vale más que lo que se perdió, eso se vuelve a conseguir, esas son cosas materiales”.

Los jóvenes salvaron el triciclo y luego lo rescataron a él pero Wilson seguía insistiendo en su caja de embolar.

“Yo me puse fue a llorar porque para mi esa cajita de embolar era mucho, significaba mucho”.

En el trayecto en el que fue arrastrado por la corriente, el hombre de origen caldense pensó que era su final, el final de una vida. “Tragué agua asquerosa, puerca”.

Recordó en esos segundos que fueron una eternidad para él, la época en que llegó a Barranquilla hace 27 años, vivía en la ‘zona cachacal’ y convivió con el peligro.

Wilson Ramírez, empezó a vender tintos en las calles de la capital del Atlántico cuando no tenía para pagar arriendos y el proveedor de los termos de café le ofreció alojamiento en el local en donde tiene el negocio, calle 76 con carrera 45.

Wilson Ramírez  mira su triciclo.

 

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