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Roiser Martínez y clínica de Valledupar.
9:07 am. Viernes 25 de Septiembre de 2020
Murió por Covid-19 y días después clínica de Valledupar dijo que estaba hospitalizado
9:07 am. Viernes 25 de Septiembre de 2020
El insólito caso de Roiser Martínez, hombre nacido en Fundación, Magdalena.

En este tiempo de pandemia no dejan de ocurrir hechos insólitos en el país. En esta ocasión, la familia Martínez Cantillo del municipio de Fundación no solo tuvo que soportar el dolor por la pérdida de su padre Royser, sino también por errores de la Clínica de Alta Complejidad de Valledupar.

El pasado 12 septiembre, el señor Roiser comenzó a sentir complicaciones para respirar, por lo que fue llevado por sus familiares a la Clínica Santa Teresa de Fundación. Debido a su delicado de salud, fue trasladado ese mismo día a Clínica de Alta Complejidad de Valledupar.

Roiser, de 75 años, desde que fue recluido en ese centro asistencial fue tratado como un paciente con posible Covid-19.

“Lo ingresaron a pabellón covid-19 y no dejaron entrar a nadie de la familia. Mi papá estaba aislado. Como a las 4:00 de la tarde de ese sábado fue que a duras penas a mi mamá, quien esperaba afuera de la clínica, le entregaron a ‘duras penas’ un reporte, diciéndole que mi papá estaba delicado, que había desmejorado”, relató Roiser Martínez Cantillo- hijo, del fundanense fallecido.

En ese mismo día, a las 9:43 de la noche, Roiser habló con su padre vía telefónica: “un vigilante me hizo el favor y pude hablar con mi papá, me dijo que se sentía mejor, se le escuchaba la voz fuerte, él tenía una cámara de reservorio y se escuchaba ese eco, pero del resto lo sentí normal”.

Desde que llevaron al señor Roiser (padre) a la clínica de Alta Complejidad, los familiares les dijeron a los médicos que para intubar al señor debían contar con su autorización, sin embargo, Roiser (hijo) señaló que eso no se cumplió: “unos conocidos que trabajan en la clínica le contaron a su mamá el domingo (13 de septiembre) a las 4:00 de la mañana que a su papá lo intubaron porque la saturación había bajado, la tenía entre 70 y 75”.

Tres horas después, esta vez la clínica si les daba información de su padre, notificándoles que había entrado en paro y que estaba en el proceso de reanimación. “Nos dijeron que mi papá ingresó tres veces en paro, que realizaron los protocolos y no reaccionaba”.

Roiser dijo que las horas fueron pasando y nadie les contestaba nada, que la angustia empezó adueñarse de ellos, “a las 10:00 de la mañana llamamos al número con el que me había comunicado con él y me dicen que a mi papá lo habían estabilizado y no nos dijeron más nada, solo que dentro de 20 minutos iba a salir el médico para el informe. Pasó más de una hora y media, ya rayando la 1:00 de la tarde, que mi esposa se ofusca y pide hablar con el médico para ver qué está pasando y posteriormente le dicen que mi papá había fallecido por un cuarto paro respiratorio. En el acta de defunción dice que mi papá murió a las 9:30 de la mañana y nos avisaron a la 1:00 de la tarde; si no reclamamos, nos avisan como a las 4:00 de la tarde, porque en esa clínica tratan a los familiares de los pacientes como si atendieran animales, cerdos”.

Incertidumbre en la familia Martínez Cantillo

Para la familia Martínez Cantillo pareciera que ya se había acabado el suplicio, sin embargo, ahora les tocaba aceptar su partida. Pero a ese dolor se le sumaría otra causa que por un momento los ilusionó y los confundió.

El lunes 14 de septiembre, salieron a las 3:00 de la tarde desde Valledupar con destino a Fundación para sepultar al señor Roiser. El carro fúnebre se varó y el viaje se tardó más de no normal, llegaron a las 8:00 de la noche al cementerio y a esa hora llevaron a cabo el sepelio.

El martes 15 de septiembre, la esposa de Roiser (hijo) recibió una llamada por parte del departamento administrativo de la clínica de Alta Complejidad. “Nos dicen que para hacernos el cerco epidemiológico y ella preguntó por qué si los resultados de la prueba de Covid-19 de mi papá no la habían entregado, entonces desde la clínica nos dicen que ellos nuevamente se van a comunicar con nosotros porque el señor Roiser Martínez está hospitalizado. Mi esposa respondió ofendida porque como era posible que la clínica hiciera eso cuando hace dos días nos habían entregado el cuerpo para sepultarlo”.

Dos días después, una hija del fallecido viajó a Valledupar e ingresó a la clínica y en recepción preguntó por él. “Le dicen que ya lo dieron de alta, mi hermana les pregunta ¿qué cómo le van a dar de alta, a quién se lo entregaron, con quién se fue? Entonces no supieron qué responder, se tiraron la pelota una a la otra, le bailaron el indio y mi hermana se vino”.

Al día siguiente Roiser se trasladó a la capital del Cesar con otro de sus hermanos para tratar de investigar bien qué pasó, tenían la preocupación de que pudieron haber sepultado a otro cuerpo que era el de su papá.

“Primero ingresa mi hermano mayor y le dicen que mi papá está en hospitalización, después entra mi esposa y le dicen que mi papá está en urgencias. Al ver la presión que nosotros ejercimos, el personal médico no pudo dar una información concreta, dijeron que hasta le habían entregado información a un tal José Castro y mi papá no tiene ningún familiar con ese apellido, nosotros somos Martínez Cantillo y mi papá era Martínez Caballero…Eran muchas las inconsistencias".

Ante la falta de respuesta por parte de la clínica, los Martínez Cantillo se regresaron a Fundación con la interrogante: ¿Enterraron al papá o a otra persona?

“Inconformes con todo eso, el sábado 19 de septiembre, decidimos abrir la bóveda para ver a quién nos habían entregado y sí era mi papá el que estaba allí, mi tío que, contó con todos los implementos de bioseguridad, lo vio”.

Roiser dice que frente a toda la situación que vivieron buscaron el respaldo de la Gobernación del Magdalena, que los ayudó a hablar con la Secretaría de Salud del Cesar, pero ante la falta de una respuesta oportuna, nunca más les respondió.

Señala que se sienten inconformes por todo lo que pasaron y que tomarán medidas contra la Clínica de Alta Complejidad de Valledupar. “Es un trato inhumano el que prestan allí, es como si llevaras un cerdo, un animal a esa clínica, lo viví en carne propia, no tiene la cautela de decirle a uno que su familiar falleció. Desde que tu familiar ingresa no te da explicación de nada, manejan un hermetismo, como si existiera algo allí, como si fuera un negocio”, denunció Roiser, quien después de que su tío abriera el cajón pudo de una forma descansar que le habían dado cristiana sepultura a su padre.

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