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Luis Mendoza, que llevó su caja de gomitas, recibió el diploma de manos del rector Carlos Robles.
10:00 pm. Sábado 27 de Agosto de 2022
Luis Mendoza, el joven guajiro que encontró la fórmula de pagarse la U 'dulcemente'
10:00 pm. Sábado 27 de Agosto de 2022
El egresado de Negocios Internacionales de Uniguajira recibió su diploma con una caja de gomitas, evocando que con estos dulces se pagó su carrera.

“Ningún trabajo es deshonra”, y eso sí que lo ha aplicado en su vida Luis Ricardo Santiago Mendoza, un joven riohachero que costeó su carrera de Negocios Internacionales con la venta de dulces en la Universidad de La Guajira.

Por eso el pasado sábado 20 de agosto cuando recibió el diploma de manos del rector Carlos Julio Robles, este joven riohachero de 23 años subió con una caja de gomitas en su mano izquierda.

Todo empieza por una necesidad. Cada día era la aproximación a lo que quería ser como profesional. Recibí el diploma con las gomitas porque evoqué la persona  humilde y alegre que era hace cinco años cuando empecé a endulzarle los ratos a los estudiantes antes de iniciar un examen o irse para sus casas”, comentó sonriente.

El hijo de Santiago Francisco Mendoza, comerciante de mochilas wáyuu, y Zeneris Gertrudis Martínez Ruiz, empleada de servicios generales del Colegio José Antonio Galán, dice que nunca quiso ser una carga económica para sus papás.

Por eso, como todo comienzo, fue difícil, porque pensaba en las burlas que le podrían hacer otros estudiantes, o que no quisieran apoyarlo cuando les ofreciera chocolates, galletas, gomitas y chupetas.

“Al principio caminaba toda la universidad para darme a conocer, pero mi carisma y mi chispa me ayudaron para salir adelante”, confiesa hoy.

“Luisrri Candie”, como lo conocen en la institución de educación superior, comenzó con una caja de 30 unidades de Candie Rash, y a medida que le iba quedando de las ventas, reinvertía en más productos.

"Luisrri" es muy popular entre los estudiantes que son sus clientes fijos.

En ese entonces tenía 16 años, recién graduado de bachillerato del Colegio del Seminario, cuando ya tenía claro que lo suyo era y seguirá siendo el aprendizaje.

Cuenta que con lo que ganaba alcanzó para pagar cinco semestres que le costaban 160.000 cada uno, pero cuando vino la llamaba “Matrícula cero” por la pandemia, entonces lograba solventar los gastos del transporte, la alimentación, fotocopias, agendas y otros útiles como lapiceros, entre otros.

A la universidad llegaba a las 7 a.m. a recorrer los diferentes programas y lograr sacarles una sonrisa a sus clientes para que le compraran.

Eso sí, sin descuidar lo académico, como le aconsejaban docentes como Carlos Mario Márquez, vicerrector de investigación y extensión. “Luisrri es un ejemplo de superación, admirable desde todo punto de vista porque superó muchas barreras”, asegura.

A través de las redes sociales, la institución compartió fotos y videos de “Chocolatico”, como también lo conocen destacándolo por su gran esfuerzo y perseverancia que hicieron que lograra uno de sus mayores anhelos: graduarse como negociador internacional.

Luis Ricardo Mendoza y el vicerrector de investigación y extensión, Carlos Mario Márquez

Ahora, “el pelao de los dulces”, alegre, fiestero, que alegraba el rato de los estudiantes antes de cada parcial, quiere estudiar un postgrado en finanzas o lenguas.

Por eso quiere aplicar todo el conocimiento que hasta ahora ha adquirido como Negociador Internacional en una empresa para empezar a ahorrar lo suficiente y así pagar la especialización.

Luis Ricardo repite una frase del escritor norteamericano Oliver Napoleón Hill:

“Una mente abierta es esencial para creer

Una mente cerrada no inspira fe ni convicción”.

Mientras tanto dicta clases de inglés en el Colegio Remedios Amaya, cuyas directivas le dieron la oportunidad de tener su primer empleo.

“Yo nunca tiro la toalla, voy más allá, ya lo he demostrado”, asegura, al recordar sus inicios como “Luisrri Candie”, que le ayudó a alcanzar una de sus metas. La primera de muchas.

Francisco Mendoza y Zeneris Martínez junto a su orgulloso hijo.

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