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Imagen satelital Spot 5 del 29 diciembre 2010.
3:03 pm. Jueves 17 de Diciembre de 2020
La catastrófica inundación en el sur del Atlántico y la recuperación del territorio
3:03 pm. Jueves 17 de Diciembre de 2020
Se deben ejecutar obras de protección para reducir riesgos de nuevas inundaciones.

Por Ing. Manuel Alvarado Ortega

En varios de los ríos de la cuenca Magdalena – Cauca, se presenta la urbanización y la explotación agropecuaria próxima a sus márgenes. Con estas actuaciones, las obras contra las inundaciones las construyen cerca de los cauces, no permitiendo potenciar las funciones naturales de la llanura de inundación, con el consiguiente deterioro ecológico y la limitación que se hace hacia los cuerpos lagunares para que cumplan con su función natural de amortiguar las inundaciones.  

Con estas obras, se logra el incremento antrópico de los niveles de agua. Como ejemplos están: el río Bogotá en la sabana de Bogotá (ya se están realizando obras para separar los diques de las orillas), el río Sinú en casi todo su recorrido, la carretera marginal al río Cauca en La Mojana, el río Cauca en el valle del Cauca y frente al Atlántico, la carretera entre Pedraza y Palermo por la margen derecha del río Magdalena. 

A nivel regional, el área donde se desarrolló el Distrito de Riego y Drenaje del Sur del Atlántico de 40.000 hectáreas corresponde a una depresión donde se encontraban ciénagas que fueron desecadas hacia 1969 para realizar el desarrollo agropecuario, incluyendo la conformación del embalse El Guajaro. 

Por esta condición topográfica, se construyeron alrededor de 60 Kms de carreteras en su perímetro con la finalidad adicional de servir de defensa contra las inundaciones. Para evacuar las aguas lluvias acumuladas en el Distrito, cuenta con una red de canales que confluyen en la estación de bombeo “Boquitas”, para dirigirlas hacia el Canal del Dique.

Bajo estos antecedentes y un año con presencia del fenómeno de La Niña y con los niveles de agua más altos del registro histórico del río Magdalena, se presentó el 30 de noviembre de 2010 a las 4:30 pm, la falla del carreteable Calamar – Santa Lucia ubicado en el borde derecho del Canal del Dique (K3+200), inundando lentamente todo el área del Distrito de Riego y Drenaje, llegando a un volumen máximo de 1.200 millones m3, que afectaron a 26.000 familias al producirse la inundación total de las cabeceras municipales de Campo de La Cruz y Santa Lucía y los corregimientos de Algodonal, Carreto y Bohórquez; parcialmente las cabeceras municipales de Manatí, Candelaria, Repelón y los corregimientos de Rotinet, Villa Rosa, Aguada de Pablo y La Peña. La única población que no se inundó fue Suan.  

Se desconocen las causas

La causa de la falla que causó la inundación aún se desconoce, porque no ocurrió el sobrepaso de agua sobre la vía. De un trabajo conjunto entre la Gobernación del Atlántico y la Asociación de Productores Agropecuarios del Sur del Atlántico el 7 de julio de 2015 se definió la ubicación de cuarenta y tres (43) tubos que cruzan la vía entre Calamar y Las Compuertas, utilizados por los pequeños agricultores para llevar agua del Canal del Dique para el riego de sus parcelas; lo anterior, porque la hipótesis de la época era que un cruce de tubería, pudo ser la causa del origen de la inundación.

En el tramo Pedraza – Sitionuevo, por la margen derecha del río, se presentó en varios puntos, la rotura de la vía, lo que evitó que los niveles extraordinarios afectaran los municipios que se encuentran al sur de Barranquilla. No obstante, lo anterior, las velocidades en el canal navegable del puerto fueron altas y se presentaron restricciones a la navegación.

Las lecciones aprendidas por la gran inundación que afectó la cuenca del Magdalena – Cauca, son un llamado de atención nacional para que hagan los correctivos necesarios y se atienda la necesidad de realizar la restauración ecológica de nuestros ríos para reducir entre otros el riesgo a las inundaciones.  

Hay un ejemplo a seguir y es el de la Unión Europea a través de la Directiva Marco del Agua, que inició en 2000 con primeros cumplimientos en 2015. 

Como una referencia local de la experiencia vivida y su recuperación hasta 2019, se escribieron dos libros, donde fui su editor: Sur del Atlántico – Una Nueva Oportunidad (2016) de la Gobernación del Atlántico, Fundación Promigas y Fundesarrollo, y Renacer del Sur - Todo es Mejor (2019) de la Gobernación del Atlántico, que presenta las actuaciones realizadas durante las gobernaciones de Eduardo Verano de la Rosa (2008-2011) y (2016-2019) y José Antonio Segebre (2012-2015).  

En estos libros se presenta desde la ingeniería la cronología de la inundación incluyendo la obra de cierre donde se originó la inundación (24 marzo 2011) y la reconstrucción de la vía Calamar y Santa Lucía (mayo 2011), y la evacuación de las aguas por gravedad y bombeo hasta el 30 de enero de 2013. Se indica, cómo se atendió desde un comienzo la emergencia (alimentación, vivienda, salud, apoyo psicoafectivo a los niños y mujeres principalmente) y todo el proceso de recuperación y construcción de nueva infraestructura (viviendas, centros de salud, hospitales, colegios, CDI, plantas de tratamiento de agua, plantas de tratamiento de aguas servidas, red eléctrica, vías y otros); sobre la rehabilitación productiva de los suelos; la valoración del sur en términos sociales - económicos y financieros (2009-2014), y sobre el inventario de las inversiones realizadas.

Ejecución de obras

En paralelo con estas actuaciones se construyeron entre 2016-2019 por parte del Fondo Adaptación las obras preventivas a mediano plazo para el control de inundaciones por la margen derecha del Canal del Dique. Se cuenta desde 2017 con los diseños Fase III de las obras a largo plazo relacionadas con el macroproyecto del Canal del Dique, incluida la Licencia Ambiental ANLA (Resolución 00832 del 5 de junio 2018). Este proyecto se encuentra en proceso de estructuración técnica, financiera y de riesgos para una APP para construcción y operación. En el Atlántico está prevista la construcción de la esclusa de navegación, las tres compuertas de regulación de caudal y el pasaje de peces.

Históricamente el sur del Atlántico ha sido un territorio de bajos ingresos, con un aparato productivo débil y con muchas carencias en términos de las condiciones básicas que requieren sus habitantes para una buena calidad de vida. 

Adicionalmente, ha sufrido dos inundaciones catastróficas (1984 y 2010), la más reciente de las cuales, además de destruir una cantidad considerable de activos fijos, dejó cambios en la tierra que mermaron su capacidad productiva. Cuando se cuente con la infraestructura que recupere los distritos de riego, se construyan nuevos, se garantice el agua de riego para pequeños productores, con las facilidades para sobrellevar las épocas secas y se reduzca aún más el riesgo de inundaciones, seguramente se contará con inversionistas que contribuirán con sus proyectos a reducir la pobreza que enfrenta el territorio. 

Se han logrado evidentes mejoras en las condiciones de vida de la población, después de una inversión de casi $1,4 billones en el período 2011-2019. Sin embargo, se debe continuar trabajando para consolidar el desarrollo, donde es importante realizar obras adicionales en los corregimientos para equipararlos con las realizadas en las cabeceras municipales. 

Para reducir aún más el riesgo contra las inundaciones se debe atender a corto plazo el refuerzo de la protección de Suan; el mantenimiento de las obras preventivas contra inundación y garantizar el monitoreo permanente en las vías al borde del Canal del Dique, río Magdalena y en la presa de Polonia que separa el embalse El Guajaro del Distrito. 

Se debe tener presente que a finales de 2010 y 2011, los niveles de agua del embalse llegaron al borde de la presa de Polonia y esta condición indeseable no se puede repetir.  Se debe cumplir la regla de operación de las compuertas de CRA y evitar la intromisión de los intereses de pescadores, agricultores y ganaderos. Además, que se incluyan estas compuertas en el Macroproyecto del Canal del Dique.

Se deben ejecutar todas las obras pendientes para garantizar la cobertura 100% de servicios públicos en cabeceras y corregimientos, incluyendo la instalación de plantas eléctricas para suplir la deficiencia del servicio eléctrico en la región; mejorar las vías hacia los corregimientos; descontaminar el embalse El Guajaro; desarrollo de Parques Lineales (bosquetes) en el perímetro de las poblaciones, con el propósito de restaurar paisajes y disminuir el efecto de las altas temperaturas; continuar con los programas y planes para el desarrollo agropecuario; garantizar el suministro de agua a los pequeños agricultores y continuar con todos los programas sociales, educativos y de salud en beneficio de las familias.

Finalmente, no se ha avanzado en una solución para reducir el riesgo de inundación por niveles extraordinarios del río al sur de Barranquilla. Cuando se construya la Vía de la Prosperidad, próxima al borde derecho del río, debe contar con amplias estructuras de drenaje, para permitir la evacuación de agua hacia el sistema de la Ciénaga Grande de Santa Marta. Además, se deben definir los diseños y la construcción de estructuras hidráulicas sobre el caño Aguas Negras en la población de Sitionuevo (Magdalena), para poder derivar el mayor volumen de agua hacia el mar.

 

Especial para Zonacero.com

 

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