Cientos de Harley Davidson de todos los diseños fueron exhibidas en el restaurante Popeye.
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El poder de 420 Harley-Davidson se sintió en la vía Ciénaga - Barranquilla

Comunidad de 'harlistas' realizó tercer rally del Caribe sobre los 'caballos' de acero. El restaurante Popeye, en la vía Ciénaga-Santa Marta, recibió a los integrantes de esta particular caravana.

El sol de mediodía que este sábado golpeó con fuerza al Caribe colombiano no fue impedimento para que poco más de 420 poderosas 'máquinas' Harley-Davidson salieran de Barranquilla para terminar, como parte del tercer rally del Caribe organizado por las asociaciones de aficionados a estas emblemáticas motocicletas, en el restaurante Popeye el Marino, ubicado en la vía Barranquilla-Santa Marta, a la altura del municipio de Puebloviejo.

De todos los tamaños, colores y presentaciones. Las 'Harley' (una de las marcas más emblemáticas de motocicletas de los Estados Unidos, y símbolo universal de rebeldía y libertad) se apostaron a un costado de la vía ante la mirada de propios y extraños que veían como novedad la presencia de las motos. 

(Clic aquí para ver la galería de fotos de las motos Harley-Davidson)

Cientos de motos Harley Davidson se pudieron apreciar en el evento.

Entre música y platos típicos de la región Caribe, la caravana disfrutó de un rato de esparcimiento que, como aseguran Aydeé y Osmel, una pareja procedente de Bogotá "Ha sido una experiencia espectacular".

"Las vistas del Caribe son maravillosas. Ha sido una gran organización. Para los apasionados de las motos es lo mejor", destaca la mujer.

La brisa y las estampas del Caribe les ha recordado algo fundamental que inspira a todos aquellos que deciden involucrarse en la cultura 'harlista'. "Usted no sabe la paz y la tranquilidad que se siente cuando se maneja una de estas", remarca Osmel, que conduce una Harley tipo Chopper 900.

Popeye, el epicentro del encuentro

La gran cantidad de motos –más de 400– pareciera que pondría en problemas la capacidad de cualquier tipo de restaurante. Pero como en las historietas cómicas que se volvieron famosas en la década del cuarenta del siglo XX, al protagonista -es decir, al impetuoso marinero Popeye- no le quedó grande. |

Para David Rincón, gerente de la 'familia Popeye', esto se debe al trabajo consolidado de sus empleados -y de su familia, en general- para tener una infraestructura que pueda soportar una demanda tan considerable y que "al final la gente se vaya con las ganas de querer volver".

Los harlistas disfrutaron de la gastronomía del restaurante Popeye.

"Así como recibimos en este momento a una comunidad de motociclistas de Harley Davidson, podemos ser perfectamente escenario de un concierto, bailes, zumbatón, todo lo que se te pueda ocurrir acompañado de un maravilloso atardecer que no está en la cuenta", comenta entre risas.

Precisamente donde ahora abundaban las motocicletas Harley hace 23 años era un espacio lleno de tractomulas que descansaban para continuar el camino. Luego de redefinir y expandir el negocio, la familia Rincón terminó por destinar el espacio -hace 5 años- al turismo y a la recreación familiar.

"Un viajero siempre busca un lugar agradable donde comer, donde pueda encontrar excelentes condiciones sanitarias y una maravillosa vista. Nosotros lo aprovechamos, todo lo que teníamos alrededor, junto con una atención y un servicio espectacular para que la experiencia sea especial", resalta.

El restaurante Popeye está decorado con curiosos mensajes producto de la creatividad de sus clientes.

Su valor agregado, indica, está en un producto fresco, una atención agradable y -por encima de todo- precios justos. "Nuestro valor es que nuestro lugar es exclusivo, son 10.000 metros cuadrados de playa para nuestros clientes para disfrutar una serie de productos, una piña colada, un buen pescado frito, pero con precios justos. Además, con productos frescos, de nuestra tierra".

Quien visita este lugar, anclado en un rincón de la carretera que une a Santa Marta con Barranquilla, se encuentra con una particularidad: que én cualquier lado podrá encontrarse un dicho popular que se ha materializado con la creatividad de los mismos clientes. "Nosotros somos un sitio de la tierra, de la aldea, de la gente, de aquí. Y queremos que la gente lo exprese a través de los refranes, es contar parte de la historia de cada uno", puntualiza.

"Son 10 mil metros cuadrados de playa para nuestros clientes, para disfruntar una piña colada, un buen pescado frito, pero a precios justos": David Rincón

Popeye, que en esta ocasión fue el epicentro de este encuentro de motociclistas, es un lugar que busca convertir la playa y el mar en una experiencia inigualable en medio de la carretera que une a Santa Marta con Barranquilla. Casi la misma sensación que produce montar una Harley para surcar las carreteras del Caribe y de Colombia.

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