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En imágenes, una plegaria por el día de Barranquilla y por la vida: Arzobispo

El Arzobispo Monseñor Pablo Emiro Salas y el Obispo Auxiliar Emérito Víctor Tamayo, presidiendo la ceremonia.
El Arzobispo Monseñor Pablo Emiro Salas con la Gobernadora Elsa Noguera y el Alcalde Jaime Pumarejo.
El Alcalde Jaime Pumarejo y la Gobernadora Elsa Noguera atentos a la ceremonia.
La Gobernadora Elsa Noguera recibiendo la ostia.
El Alcalde Jaime Pumarejo recibiendo la ostia.
El Comandante de la Policía Metropolitana BG Diego Rosero, recibiendo la ostia.
El Arzobispo de Barranquilla durante la ceremonia.
Representantes del Ejército Nacional y Fuerza Áérea presentes en el acto.
Bendición del pan y vino.
El Arzobispo de Barranquilla Monseñor Pablo Emiro Salas.
Fuerzas Militares y Fuerza Pública presentes en el acto.
Monseñor Pablo Emiro Salas durante la plegaria.

En la conmemoración de los 208 de Barranquilla, la Gobernación del Atlántico, la Alcaldía Distrital y la Arquidiócesis de Barranquilla, se unieron para dar gracias a Dios con una Eucaristía presidida por el Arzobispo, Monseñor Pablo Salas Anteliz, en la Catedral Metropolitana María Reina, a la que asistieron representantes de las Fuerzas Militares, Policía Nacional, la Armada de Colombia y de la Fuerza Aérea.

El Arzobispo estuvo acompañado por Monseñor Víctor Tamayo, Obispo Auxiliar Emérito de Barranquilla, y el padre Dagoberto Rhenals, párroco de la Catedral.

En su homilía Monseñor afirmó: "Lo mejor de nosotros es lo mejor de Dios en nuestra vida, y cuando eso existe, cuando eso no es una fantasía, que hay algo de Dios en nosotros, entonces los demás también pueden esperar que eso de Dios se lo demos. Cómo sería esta sociedad distinta si nosotros somos capaces de sacar de lo que tenemos en el corazón de Dios para compartirlo con los demás. Si tienes una experiencia de Cristo no la puedes guardar, no la puedes ignorar".

Con respecto a la situación que vive la humanidad hizo referencia al Evangelio y expresó: "Este gesto de los Apóstoles es una llamada a la responsabilidad, a una dimensión responsable de lo social, de modo que en consideración de lo que estamos viviendo, no podría salir del corazón de un padre, una madre, un sacerdote, un gobernante, de un servidor público, de un ciudadano de a pie, de alguien que ejerce la autoridad y vela por ella, no podrían surgir otras aptitudes distintas sino éstas, cómo edificar, cómo construir, cómo ayudar. Pero eso que vale para nosotros quienes tenemos responsabilidades mayores, vale para cualquier ciudadano. En estos momentos se nos pide una coherencia en nuestra vida y en nuestras responsabilidades. Está en nuestras manos no solamente preservar nuestra salud, nuestra dignidad, nuestra integridad, sino también poder hacer posible que podamos preservar la vida de todos los que comparten con nosotros. Que no salgan de nuestros corazones decisiones que en lugar de preservar la vida, la atropellen, que en lugar de preservar la vida, terminemos más bien, restando esa vida a quienes hoy la poseen".

Al finalizar la Eucaristía Monseñor Pablo Emiro Salas agradeció la iniciativa que nació desde la Gobernación y la Alcaldía para iniciar este día de los 208 años de Barranquilla con esta Eucaristía de acción de gracias, que por las circunstancias se convierte en una súplica.

 

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