Unimetro
Unimetro
Artículo
Artículo
Artículo
Artículo
Artículo
Freddy Hinestroza disputando el balón con Daniel Rojano.
10:28 pm. Miércoles 07 de Octubre de 2020
No hay goles, no hay triunfos: Junior sumó su cuarto juego sin anotar y perdió
10:28 pm. Miércoles 07 de Octubre de 2020
Cayó 1-0 de local ante el Deportivo Pasto, con un hombre de más. 

A pesar de tener un hombre más en la cancha, Junior perdió la noche de este miércoles 1-0 de local en el Romelio Martínez, ante el Deportivo Pasto, por la fecha doce de la Liga Colombiana y ajustó una seguidilla de fechas sin ganar que ya complica sus aspiraciones de avanzar. 

Cuatro son los juegos sin marcar un gol y el mismo número de partidos que lleva Junior sin ganar, con tres derrotas y un empate. Tres por Liga y uno por Libertadores, que ya comienzan a poner en duda el trabajo del cuerpo técnico y eso a pesar de haber recuperado a su estrella ofensiva. 

Luis Amaranto Perea recibió la noticia más tranquilizadora en la previa al partido, cuando Miguel Ángel Borja recibió el aval de las directivas para poder entrar a la cancha. Así, la esperanza estaba en que el temible goleador pudiera romper el ayuno de anotaciones de tres juegos que tenía encima el conjunto ‘Tiburón’. 

Aunque parecía que Junior iba decidido a salir ofensivo desde el primer minuto, la realidad fue que el primer susto del partido vino por obra y gracia del Deportivo Pasto, quien aprovechó la lentitud de reacción de Jefferson Gómez para colar a su atacante Ray Vanegas, quien terminó definiendo por un costado del arco de Sebastián Viera, en tan solo 2 minutos de partido. 

De ahí en más fue un partido de pocas emociones. Sin embargo, para destacar el cambio en la forma de afrontar el juego de Junior, más determinado de ir al frente de ataque, más furioso. Manejó la bola a su gusto y hombres puntuales como Sherman Cárdenas y Freddy Ninestroza mostrandose a sus compañeros. 

Pese a todas esos avances del equipo, poquito hubo de emociones. A los barranquilleros les seguía costando generar opciones de riesgo en el último cuarto de cancha y Borja se le vio pobremente alimentado, aunque siempre dejando una impresión de riesgo entre los defensores pastusos. 

Así, al descanso, Luis Amaranto Perea tenía preocupaciones que atender. Reorganizar los jugadores en el terreno y tratar sobre todo de poder lograr que sus jugadores encontraran el camino a puerta con claridad en el último, era la principal misión del adiestrador. 

A los 49 minutos, Larry Vásquez quiso despertar a sus compañeros, luego de una serie de toques, con un derechazo que salió apenas por encima del arco de Diego Martínez, que para evitar sustos se estiró para ver si la pelota pasaba de largo, como finalmente sucedió. 

Junior iba ganando metros en la cancha, atacando por un lado y por el otro, el equipo se fue entusiasmando y Sherman encontró a los 59 minutos espacio para asistir al área a Borja, quien amagó para abrir espacio y terminó mandando la bola desviada. Los rojiblancos comenzaron a tocar la puerta en serio. 

A los 65 minutos la visita se quedó con uno menos, cuando Marlon Quiñones cometió una falta fuerte sobre Marlon Piedrahíta, que le valió su segunda amarilla del compromiso. Curiosamente, ambas tarjetas fueron por falta sobre el mismo jugador barranquillero. 

Pero la cachetada de la noche llegó a los 77 minutos, cuando en un contragolpe propiciado por un saque de manotazo de Diego Martínez, el atacante costeño Faiver Mercado quedó mano a mano y ante la salida de Viera, definió bien para anidar la bola en las redes y poner el 1-0. 

Para los minutos finales, Perea se la jugó y sacó de la cancha a Larry Vásquez para ingresar a Carmelo Valencia y tratar de buscar, al menos el empate. Los barranquilleros se voltearon al ataque tratando de equilibrar la balanza y sacar provecho del hombre de más. 

Nada dio efecto y al final, una nueva derrota para Amaranto. Con un equipo que fue bastante inofensivo y sin generar prácticamente ninguna opción de riesgo. 

Ahora, los ‘Tiburones’ tendrán que medirse en la próxima jornada ante Atlético Nacional, en un duelo trascendental.