El goleador Carlos Bacca en lo suyo, atacando al rival.
El goleador Carlos Bacca en lo suyo, atacando al rival.
Foto
Cristian Mercado

Share:

Del banco a la victoria: así fue minuto a minuto el regreso de Carlos Bacca

El porteño entró al campo a los 65 minutos de juego.

Tal como entró, así salió, en medio de una catarata de aplausos. El porteño Carlos Bacca firmó con su presencia una noche que los hinchas de Junior no olvidarán, por la gran capacidad que marcó en el terreno de juego y que desde ahora augura muchos goles. 

La noticia de que iba ser suplente no cayó del todo bien a los hinchas que lo querían ver desde el primer minuto en el terreno de juego. Sin embargo, un veterano como Carlos Bacca sabe esperar con paciencia y sacar resultado. 

Más allá de eso, fue el último que salió a calentar. Quería guardar para sí el momento de la catarata de aplausos. Era como lo había soñado en el pasado tantas veces. Nada más pisar la pista atlética, el Metropolitano se puso de pie. 

Se giró para corresponder los aplausos de la grada occidental, entró a la cancha alzando sus brazos para agradecer a Dios y un compañero le pasó la bola, la cual condujo a la mitad del campo para girar sobre los cuatro costados y devolver la ovación. 

‘¡Goleador, Bacca goleador!’, fue el tremendo grito que se precipitó desde las gradas, como el agua que cae como una catarata, para inundar el escenario. 

Desde el banco, saltó como con un resorte tras el gol de Carmelo Valencia y se sintió otra vez en casa cuando la grada se puso de pie para corear en famoso ‘poropopó’. Estaba en su salsa.

Ya, para el primer minuto del complemento, saltó al costado sur del banco de suplentes para comenzar a aceitar la máquina. Estaba calentando, el grito de Juan Cruz Real podía llegar en cualquier momento. 

La gente comenzó a apretar al entrenador desde el minuto 63: ‘¡Goleador, Bacca goleador!’ y ‘Olé, olé, Bacca’ fueron los cantos con que la gente llamó al artillero al campo. 

Tras un breve meeting con su asistente Juan Manuel López, un Cruz Real de negro impecable se dejó llevar por el color de la emoción: llamó a Bacca. El estadio estalló, el sueño se hizo realidad. 

Bacca ingresó, se dio un abrazo con Carmelo y luego con Fabián Sambueza, que iban de salida. 

Antes, Cruz Real lo abrazó, le dio la bienvenida y le dio un par de consejos de último segundo. Todo lo demás dependía de él, como siempre, del crack. 

Las tres primeras pelotas que tocó, fueron jugadas de gol. 

Tacó para que Walmer Pacheco la metiera contra el palo, control en el área para intentar definir, aunque un defensa lo estorbó y finalmente una asistencia sin mirar para darle todo el panorama a Nelson Deossa para que sacara un zurdazo y sentenciara el 2-0. 

Bacca tuvo la esperanza de poder marcar un gol, luego de que un tiro suyo hubiera sido desviado por una mano de un defensa rival, en una acción que tras revisar en el VAR se señaló como insuficiente para ser decretada falta.

Por si las dudas, Bacca se paró por todo el terreno, ansioso de irse a para en el punto penal, para cobrar. Se quedó con las ganas guardadas y expectante para el partido del jueves ante Atlético Nacional. 

Bacca se retiró tras atender a la televisión oficial del torneo y otra vez, más aplausos correspondidos por él. 

El artillero ahora cargará las baterías para disparar el jueves en la  Copa Colombia donde supo ser varias veces Botín de Oro, y donde espera no solo ganarse ovaciones por entrar en la cancha sino por romper las redes. Como siempre ha sido.

 

Más sobre este tema: