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7:55 pm. Jueves 21 de Noviembre de 2019
Opinión
7:55 pm. Jueves 21 de Noviembre de 2019

Este Junior del alma, que es pasión de todo un pueblo, toda una región, a eso nos ha puesto de nuevo: “a soñar como muchas otras tantas veces”. Así expresaron muchas de las personas a la salida del estadio y otras que en fragor de la felicidad caminaban raudos del estadio y en los estaderos donde presenciaron el juego clásico frente al Nacional. La sonrisa de oreja a oreja era el común de la gente y el comentario general era el de “estamos para campeones”.

Fue un triunfo contundente, como lo quiere el público, como lo exige la hinchada, como quiere verlo en todo momento la afición caribeña. La de este miércoles fue una noche espléndida de fútbol y celebración. Primero por la victoria frente al considerado gran rival Atlético Nacional 2-0 y segundo porque en Ibagué el Cúcuta Deportivo venciendo al Deportes Tolima abrió el camino para que Junior acudiera a la primera posición de su grupo.

Fue también una noche de inspiración del cuadro rojiblanco, con un Teófilo magistral que dirigió exitosamente la orquesta que envolvió al rival. Hay quienes creemos que pudo ser más contundente; pero quizás el manejo excelente en función de equipo no permitió que el resultado fuera mayúsculo. Cetré en dos ocasiones por lo menos frente al portero prefirió el pase y no el remate cuando todo parecía dispuesto para anotar. Hinestroza de buen desempeño no estuvo fino en los remates y el propio “Chino” Sandoval desperdició una clara ocasión para colocar el 3-0 cuando terminaba el primer tiempo. Quizás con esa pifia, el juego sirvió para mostrar un clásico en mejor dimensión ya que Nacional intentó en el segundo periodo hacer lo mismo que días atrás en Medellín cuando logró el 2-2 tras la desventaja que lucía cómoda para Junior.

Sin duda fue uno de esos triunfos que nos hace creer más y mejor en lo nuestro. El fútbol del cuadro de casa fue envolvente, con disposición y ese espíritu de entrega que embriaga a la afición. Los paisas intentaron de cualquier manera, pero el Junior de esa noche no estaba para permitir libertades. La defensa fue práctica y decidida en la marcación y el rechazo, el arquero Viera fue preciso en las ocasiones que intentaba el rival; el mediocampo rojiblanco trabajo en armonía y decisión, con un Cantillo que lució como en sus mejores tardes y con esa entrega que todo jugador quiere mostrar en estos clásicos, más allá de algún fuerte dolor que le pretenda sacar del compromiso.

Cetré, Pico, Pïedrahita y Fuentes en el nivel esperado; Pérez y el impasable Mera, fueron contundentes  en cada rechazo y marca;  En general, todos mostraron el pundonor que inspira cuando se quiere llegar a la victoria. Pero sin duda, fue la noche enorme de Teófilo Gutiérrez que enloqueció a la defensa antioqueña, especialmente al gigante Henríquez. Las faltas reiteradas no fueron suficientes para frenar el toque, manejo y colocación de pases con los que Teófilo se lució y redondeó con dos preciosos goles.

Fue como lo quería y lo exigía el público: entrega total de fútbol y disposición anímica. Sin contemplaciones en la cancha, incluyendo el sentido de compañerismo cuando el rival, con sus malas intenciones intentaba imponer la fuerza bruta.

Esta vez, Junior superó en todo a su archirrival antioqueño. Días antes había hecho temblar el Atanasio Girardot cuando estuvo cerca de traerse los tres puntos y que al final significó el empate 2-2. En casa había que redondear aquel intento. Y así su cedió. Junior ganó y de la mejor manera. Con el hándicap que el Cúcuta proporcionó al vencer en Ibagué al Tolima. Todo Salió a pedir de boca en esta fecha en la que los resultados colocaron a los “Tiburones” en el liderato del grupo.

No todo está dicho. Tampoco es para repicar campanas con aires de victoria. Fue un gran paso, pero todavía queda camino por recorrer. El triunfo y liderato hay que reeditarlo este domingo frente al Cúcuta en el Estadio Roberto Meléndez. Ese es el paso que sigue para entonces sí, ir a Ibagué a buscar la clasificación a la gran final.

 Las condiciones están dadas. El mejor esplendor es ahora para los rojiblancos, en el deber y compromiso por mostrar la jerarquía que le valió el bicampeonato. Ahora sí, el camino luce más expedito para la conquista de la tercera estrella seguida, décima en su historial. Sin importar cuál sea el rival del otro grupo. Por condiciones futbolísticas y por la calidad de sus integrantes, Junior  se muestra desde ya como el más firme candidato a la conquista. Ojalá no pequemos de soberbios; ojala sigamos siendo humildes en la cancha pero con el corazón enorme que nos proporcione un nuevo campeonato.

 

 

 

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