7:00 am. Viernes 11 de Enero de 2019
Opinión
7:00 am. Viernes 11 de Enero de 2019

Con beneplácito ha sido recibida la información sobre la vinculación de un sicólogo en el club Junior formando parte del cuerpo técnico en cabeza del antioqueño Luis Fernando Suárez. Complacencia, por lo menos para nosotros, porque esta era sin duda una de las falencias en el plantel rojiblanco desde hace mucho rato.

Aunque la noticia hecha pública en algunos medios de comunicación señalando que por primera vez se incluye un sicólogo en el equipo, es necesario aclarar que años atrás, en los finales de los noventa, Junior contó con un profesional de la sicología. Su nombre, si mal no estamos, es Martín Orozco quien además se desempañaba como profesor universitario de la entonces Corporación Universitaria de la Costa, hoy Universidad de la Costa.

El sicólogo de entonces adelantaba trabajos relacionadas precisamente sobre el estado mental y anímico de todos y cada uno de los jugadores. Charlas, reuniones y convocatorias casi permanentes  se efectuaban a nivel individual y de grupos.

Siempre hemos creído que el manejo sicológico en las personas es de singular significado, especialmente si se trata de deportistas de alto rendimiento o alta competitividad, dado el sometimiento mental y estado de ánimo que se maneja en cada competencia. Porque además situaciones de orden familiar y personal, pueden incidir en mayor o menor grado en el ser humano.

Con el sicólogo de entonces en el Junior a finales de los noventa, conversábamos ocasionalmente y conocíamos situaciones inherentes a los jugadores y los planteamientos que se adelantaban para lograr solución a los problemas y la mejor respuesta de los futbolistas.

Desafortunadamente el programa sicológico en el Junior se dio por finalizado cuando el técnico Julio Avelino Comesaña consideró que no era necesario continuar con el mismo.  Recuerdo que uno de los argumentos fue que “cada cabeza es un mundo y si hay que aplicar sicología en el plantel habría que tener un sicólogo para cada jugador”. Nunca compartimos tal criterio, pero lo cierto es que la función del sicólogo de entonces no prosiguió en el club.

La llegada ahora del profesional de la sicología, el antioqueño Felipe Camacho, nos parece oportuna y necesaria. Tal como lo manifestó él mismo, conseguido el título de la liga, es posible que el plantel se relaje y entre en la llamada zona de confort. Mentalmente pueden darse cambios anímicos en los jugadores que podrían influir negativamente en el rendimiento para los objetivos trazados.

El neuro entrenamiento físico cognitivo, -dice el nuevo profesional en el Junior- como se conoce hoy en día el desarrollo de esta actividad, ofrece un mayor apoyo en busca de un mejor rendimiento tanto físico como técnico y táctico. Es una sumatoria de todas las condiciones del futbolista que seguramente redundará en resultados positivos.

Con la presencia del sicólogo Felipe Camacho quien tiene gran experiencia porque ha trabajado ya con el profesor Luis Fernando Suárez y quien además estuvo en equipos como Atlético Nacional y Equidad, se espera en Junior un futuro halagador que coloque al equipo en sitial de honor tanto a nivel colombiano como internacional.

“Hemos venido al Junior para sumar, para aportar al cuerpo técnico, para que mentalmente los jugadores estén fuertes para todas las competencias que vienen, arrancando con la Superliga frente al Deportes Tolima en pocos días”, resalta  Felipe Camacho.

La actividad del nuevo sicólogo en el Junior estará concentrado en dos aspectos: tanto a nivel interno, con trabajos de campo antes, durante y después de los entrenamientos y a nivel externo, es decir en cada caso a nivel individual o colectiva sea en concentraciones o fuera de ellas.

Lo importante para el desarrollo positivo  en el manejo sicológico de un equipo como Junior-creemos- es la disposición y receptividad que todos y cada uno de los jugadores brinden en las actividades desarrolladas mental y anímicamente. En este caso, según afirma el profesional Felipe Camacho, el plantel rojiblanco ha sido altamente receptivo y con disponibilidad para los ejercicios en esta primera etapa.

Camacho sostiene que existe una equivocación en quienes creen que el fútbol se juega únicamente con los pies y el ajedrez con las manos; “todo se desarrolla y se controla con el cerebro; en la medida en que el cerebro esté bien entrenado el resto del cuerpo va a responder de igual manera, porque es desde el cerebro donde  imparten todas las directrices al cuerpo humano”.

Nos alienta entonces saber que en Junior se ha iniciado una nueva era desde el punto de vista de manejo directivo en busca de la excelencia que siempre ha querido recibir el público seguidor de la divisa. Ojalá no resulte ser flor de un día, sino que sea el comienzo de una prolongada época de brillantes resultados.

 

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