1:40 pm. Viernes 03 de Mayo de 2019
Opinión
1:40 pm. Viernes 03 de Mayo de 2019

Luego de un intenso debate al interior del Congreso de la República, que ocupó la atención de todo el país, finalmente, se decidió al mejor estilo del futbol, pasarle el balón a la Corte Constitucional. Se busca con ello que el máximo Tribunal defina si se hundieron o no las objeciones.

Para los congresistas afectos al Gobierno, éste quedó habilitado para sancionar la ley estatutaria de la JEP, excluyendo los artículos objetados en su momento por el Presidente. Por el contrario, para aquellos parlamentarios que se oponen a las inquietudes del ejecutivo frente a la JEP, las objeciones quedaron hundidas porque no se lograron las mayorías necesarias en el Congreso.

Las posiciones radicalizadas de unos y otros, condujeron finalmente un gran acuerdo político en el Congreso de la República, que consistió en remitir tales objeciones ante la Corte Constitucional, para que fuere ese tribunal el encargado de establecer si se hundieron o no. Gran responsabilidad le cabe al Tribunal Constitucional. Creemos que lo ideal hubiese sido que esa discusión quedara zanjada directamente en el foro del parlamento, pues es en ese escenario y no en otro, donde se halla con mayor legitimidad una decisión democrática, pues los congresistas representan al pueblo fuente primigenia de todos los poderes del Estado.

Por último, no podemos más que sorprendernos y preocuparnos por la forma en que algunos ciudadanos quieren criminalizar todas las conductas de los congresistas, ya sea porque asisten o abandonan un debate. Y lo comento a propósito de la discusión de las objeciones. Quién dijo que un parlamentario no puede abandonar una plenaria para abstenerse de votar?. Aquí existe la objeción de conciencia y también el derecho a no votar. Grave error si nos ponemos a denunciar penalmente a los congresistas porque se ausentan de una votación, pues o se dedican a representar al pueblo o a defenderse ante la Corte Suprema de Justicia. Los congresistas ejercen una actividad política y la democracia les da esa garantía, nos guste o no. Eso también hace parte de la inviolabilidad parlamentaria.    

Esperemos finalmente los resultados de esta novela de las objeciones de la JEP, en la que creo hay mucha tela por cortar. La tijera ahora la tiene la Corte Constitucional. Comentarios y sugerencias al correo mrtamayo@hotmail.com

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