Universidad Metropolitana
9:22 pm. Jueves 05 de Diciembre de 2019
Opinión
9:22 pm. Jueves 05 de Diciembre de 2019

Las opiniones están divididas, tal como está el país en materia política y social. Unos de un bando de los que dicen ser más; otros del otro lado,  los que pertenecen al pueblo pueblo. Así de dividida están las opiniones, pero ahora en materia deportiva con ocasión del partido final del fútbol entre América y Junior. Es normal que en Cali y todo el Valle del Cauca el favoritismo esté volcado al cuadro americano.  Y es también normal que la Costa Caribe el voto sea a favor de los rojiblancos.

En la misma Barranquilla, capital del Caribe, hay quienes creen que Junior no tiene nada que hacer y que el titulo quedará en manos de los “Diablos Rojos”. Quienes así lo creen, señalan que haber dejado de ganar en el Estadio Roberto Meléndez le restó toda posibilidad de titularse por tercera vez seguida. Hay otros en cambio que estiman que Junior de visitante plantea y juega mejor que en su patio. Para robustecer tal creencia se basan en resultados de visitante en este torneo. Y mucho más en estadísticas históricas en las que se afirma que de los 9 títulos obtenidos, siete los ha logrado Junior en casa extraña. Los únicos conseguidos ante su propia hinchada son los del 93 cuando se venció precisamente al América 3-2 en los segundos finales del partido con el gol de Mackenzie y el título del 2010 frente a la Equidad con el gol de retruque de Carlos Bacca.

Sin duda que el más recordado es el del 93 ante la afición barranquillera. Comandados por El Pibe Valderrama y con una nómina en la que figuraban goleadores como Valenciano y Niche y la calidad de Víctor Pacheco y Mackenzie y con otros como Pazo en el arco y Alexis Mendoza y Cassiani en defensa. Ese equipo fue capaz de superar al América de Maturana en  el que figuraba también reconocidos jugadores como Alex Escobar, Rincón, Wilson Pérez, Bermúdez y el arquero Oscar Córdoba.

La de esta jornada sabatina del 7 de diciembre muestra dos equipos equiparados futbolísticamente. Quizás con un poco de ventaja para la escuadra rojiblanca comandada por Teófilo y Viera y aportes valiosos como Piedrahita, Mera, Pérez, Cantillo y Cetré. Junior en tal sentido luce aparentemente mejor conformado por su juego armónico y dominio del balón. Pero tendrá al frente a un rival que seguramente será aguerrido desde el comienzo y respaldado por cerca de 40 mil espectadores que harán la fiesta desde bien temprano en el Pascual Guerrero.

A lo seguidores del Junior les anima recordar aquella jornada del 2004 cuando en Medellín, el Atlético Nacional pretendiendo seguir humillando al cuadro “Tiburón” quiso marcar más y más y no conforme con los 5 goles anotados, se regodeaba feliz de antemano, lo que le fue cobrado en los tiros penaltis.

Si en términos de números se aplica, los junioristas más analistas estiman que estamos en un 50%, es decir con posibilidades divididas; otros más optimistas señalan que Junior lleva hasta el 70% ya que el equipo debe jugar sin la presión que seguramente sí va a tener el América. De nuestra parte, creo que el porcentaje en esta final es de 55% para América y 45% para Junior. Diferencia que estimo se puede marcar por la condición de local del onceno caleño. En fútbol creo que Junior puede manejar mejor el partido, pero el empuje, más que en lo futbolístico, estará de parte del local. Especialmente por el alto grado de influencia que jugadores y el propio público puedan ejercer en el arbitraje. Ojalá que para esta final sea designado lo mejor que se tenga en materia de árbitros en la Dimayor.

Decía yo en nota anterior, que la número diez debería Junior conseguirla con un plus futbolístico: además de la calidad técnica de sus jugadores hay que agregarle el valor intrínseco del pundonor o mística ovalada. Especialmente en esta gran final ante un rival y frente a un escenario repleto de hinchas intentarán atemorizar. Allí podría marcarse la diferencia. Si los hombres de Comesaña son capaces de soportar y superar tal “agresividad del contender y sus hinchas”, con fútbol y calidad podremos lograr la décima estrella.

Entonces quedaran atrás todas las apuestas, comentarios y análisis de periodistas de todo el país que mayoritariamente vaticina de antemano una victoria americana. Este sábado será el “Día D” para América y Junior. Y al filo de las 6 de la tarde sabremos en toda Colombia si la número 14 queda en Cali o si la número 10 viene para Barranquilla. Y la celebración en noche de velitas será más gloriosa para el ganador. Dios quiera sea para los del Caribe.

 

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