6:21 pm. Jueves 09 de Mayo de 2019
Opinión
6:21 pm. Jueves 09 de Mayo de 2019

Cuenta la historia y así lo creen  quienes  a pesar de todo, son partidarios del técnico Julio Avelino Comesaña, que existe entre el entrenador uruguayo y el club Junior un “matrimonio indisoluble”,  de esos que tienen sus tropiezos como es natural en cada unión marital, pero que  superan diferencias tras algún receso alejado uno de otro.

Uno de los capítulos que sin duda entra en la historia del equipo en sus 95 años desde su fundación, y de 71 de profesionalismo, debería ser titulado con el nombre del entrenador que por novena ocasión acude a las toldas rojiblancas en calidad de jefe deportivo. El año anterior Comesaña se responsabilizó -por octava vez- de la escuadra barranquillera, en busca así mismo, de conquistar la octava estrella. Los directivos del club se marginaron de las consideraciones y críticas de periodistas y aficionados que decían estar “agotados” de tanto Comesaña. Al final, ellos impusieron su criterio y el técnico se salió con la suya, haciéndolo por partida doble: campeón de la Liga y campeón de la Copa Colombia, con un aditamento como fue, el subtítulo de la Copa Suramericana.

El paréntesis lo hizo él mismo cuando decidió dejar al plantel para irse a probar suerte en el fútbol argentino. Fracasó allá y decidió regresar como el “hijo prodigo” a su tierra a la que llama su segunda patria. Un camino facilitado por la ineficaz labor del paisa Luis Fernando Suárez quien a pesar de haber clasificado al equipo a los cuadrangulares de este año, lo hizo a cuenta gotas y  en medio de una desesperanzadora tarea en la que supimos de la humillación copera de la Libertadores y la pérdida de la memoria futbolística que había encontrado en el plantel al comienzo del año.

Sus guarismos

De sus actuaciones al frente del equipo, quizás la que mejor recuerdo registra entre la hinchada es la del  93 cuando se logró la tercera estrella, primera para el entrenador tras los fracasos del 91 (Junior manía) y la del año 92.

En el primer ciclo (1991), de 104 puntos posibles en los 52 partidos, Junior logró 66 puntos. Ese año se produjo en Barranquilla y quizás en toda la Costa Caribe la llamada Juniormanía en la que cada domingo la ciudad y el estadio se vestían de fiesta para ver jugar a las estrellas comandadas por el paraguayo Javier Ferreira y los colombianos Pacheco, Valenciano, Mackenzie, César Calero, Armando “Pollo” Díaz, Alfredo Stefanell, Armando Celedón entre otros. Una abierta discrepancia con el jugador Ferreira y la imposición de un criterio equivocado de Comesaña impidió tal vez-porque así lo creía todo el país- que Junior fuera el campeón. Eso le costó su salida del equipo para la temporada siguiente.

En 1992, en su segundo ciclo, luego de estar en el Medellín menos de seis meses, regresó al club reemplazando al “Zurdo” López, y tras una regular campaña en la que el equipo acumuló 51puntos de 92 posibles, logró clasificar al cuadrangular final, pero no consiguió un solo punto de los seis partidos jugados. Fue otra gran desilusión para la afición. Fue una temporada para el olvido.

En 1993 como reseñábamos, con la presencia del “Pibe” Valderrama, de Valenciano, Niche Guerrero, Mackenzie, Pacheco, Alexis Mendoza y José Pazo entre otros, Junior obtuvo su tercera estrella después de 13 años de ausencia campeonil. El equipo acumuló 71 puntos de 116 posibles en los 58 partidos.

En 1994 en su cuarto año, Comesaña en 64 juegos acumuló 67 puntos de 128 posibles. Su mejor carta fue la de haber llegado a semifinal de la Libertadores en la que perdió por penaltis ante Vélez Sarfields.

El tercer ciclo fue entre los años 96-97 en la que de 114 puntos solo alcanzó 52 en otra desafortunada temporada. El público no era del agrado de su permanencia en el club.

La cuarta versión del uruguayo fue en el año 2002 con apenas 35 puntos de 87 posibles en un total de 29 partidos. Se reafirmaba la molestia de los seguidores del plantel con el entrenador.

Salvador del descenso

Por quinta  vez llegó al equipo en el 2008 cuando fue llamado de urgencia para salvar al equipo del descenso. Al final logró el objetivo de no descender. Ese año se le reconoce a Comesaña el haber lanzado al estrellato a Teófilo Gutiérrez a quien ascendió de segunda división en el Barranquilla Fútbol Club. Aquella vez, Comesaña sentenció que Teófilo se convertiría en poco tiempo en el mejor jugador del fútbol colombiano, lo que se convirtió en realidad entonces. En la temporada Junior registró  78 puntos de 138 posibles en 46 partidos.

Un año después en el 2009, de 66 partidos jugados para un total de 198 puntos posibles, Junior alcanzó 102 puntos. Allí se cerraba el quinto ciclo o participación del uruguayo dirigiendo la escuadra rojiblanca.

Su sexta participación dirigiendo al club fue en el año 2014 cuando el onceno de Comesaña registró 48 juegos y acumuló 79 puntos de 144 puntos posibles. 

La séptima versión de Julio Avelino fue el año 2017, en la temporada el cuadro rojiblanco  jugó 53 partidos y acumuló 92 puntos de 159 puntos posibles.

En el 2018 a su llegada una vez más, se le llamó “Julio Octavo”, por ser esta la octava versión. Junior pretendía alcanzar su estrella número ocho largamente esperada desde el 2011. Fue una temporada provechosa porque si bien fuimos eliminados de la Copa Libertadores, Junior fue finalista (subcampeón) de la Copa Suramericana, alcanzó el título de la Liga y fue campeón de la Copa Colombia. Dejó Comesaña al club con la estrella número ocho y clasificado para la Supercopa Colombiana que disputaría luego este año frente al Deportes Tolima y que se alcanzó  en este 2019 bajo la dirección de Luis Fernando Suárez.

Ahora Comesaña ha entrado en su ciclo o versión número 9 siendo el entrenador que más ha dirigido la escuadra rojiblanca. Ahora en su novena presencia ha comenzado a llamársele “Julio Noveno” y la hinchada confía en que pueda el club alcanzar su estrella número nueve. El comienzo no le fue provechoso, el miércoles 8 de mayo –hace apenas unas horas- en su estadio Roberto Meléndez, Junior cayó 1-0 ante Melgar del Perú. Era la ocasión para lograr el pase a la Suramericana si el equipo ganaba; pero no fue así y el clasificado fue el onceno de Arequipa.

Sin embargo existe un alto optimismo para que el plantel, que es prácticamente el mismo que Comesaña dirigió el año pasado, con algunos refuerzos, pueda llegar a la disputa de su estrella nueve. La hinchada confía en que con Julio Nueve, el equipo pueda recobrar su memoria futbolística, la del juego agradable que enamoró a sus seguidores.

La primera gran prueba se marcará este domingo 12 de mayo frente al Nacional en el Roberto Meléndez. Será el momento para comenzar a entender, si es posible o no, el recorrido que de nuevo bajo, la orientación del técnico uruguayo, podremos alcanzar el campeonato número nueve. De lograrlo, seguramente como lo anunció el empresario Christian Daes, habrá que hacerle un monumento a Comesaña registrándolo como el mejor entrenador en la historia del club. Por lo menos, así lo creen sus seguidores...

 

 

 

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