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7:50 am. Sábado 27 de Febrero de 2016
Opinión
7:50 am. Sábado 27 de Febrero de 2016

De entrada les pido comprensión, porque el tema que voy a tratar en este blog es tan complejo que ni el alcalde de Santa Marta la tiene clara. Se trata de los escenarios deportivos en Santa Marta de cara a los Juegos Bolivarianos que se celebrarán en noviembre de 2017.

 ¡Y no es mamando gallo este enredo!, si usted lee este blog y tiene a Rafael Martínez –sucesor e hijo político de Carlos Caicedo– en frente, pregúntele: Sinceramente, ¿En qué momento cree que el exalcalde perdió el control si esta era su gran apuesta?¿Es posible quedar bien diciendo en la prensa que demolería el emblemático estadio sin haber adelantado un simple proceso de contratación? ¿Cree tener el tiempo suficiente para pasar de tener una piscina olímpica sin agua a construir los escenarios que alberguen 36 disciplinas deportivas?

Para los que no sepan: la ciudad de Santa Marta se ganó la sede de los juegos a mediados de noviembre de 2013 y, al sol de hoy, los escenarios siguen en ajustes de diseños (no se puede ni siquiera elegir a los contratistas encargados de obras si no se sabe qué se va a construir o remodelar), los presupuestos del Gobierno ya están garantizados pero la Administración Distrital aún mira de dónde va a sacar los aportes que le corresponde, mientras que la Organización de los Juegos les respira en la nuca con la amenaza de quitarle la sede de los Bolivarianos y llevárselos para otro lado.

Lo que ha pasado en Santa Marta puede comprenderse un poco si hacemos una analogía con aquella telenovela de finales de los 90: ¡Betty, la fea! ¿Se acuerdan? Caicedo y Martínez han sido como Armando Mendoza, el presidente de Ecomoda. Al igual que ese personaje, los mandatarios samarios se han dedicado a llenar de carreta y declaraciones maquilladas a los samarios, ocultando siempre una realidad que poco a poco se les fue agrandando hasta el punto insostenible que están ahora: ¡Nos van a quitar la sede y no hay tiempo para remediarlo!

La amenaza más latente es la de la Odebo, porque son ellos los dueños de los juegos; son ellos quienes realmente tienen la potestad de cumplir el ultimátum que en noviembre del año pasado le enviaron al propio presidente Juan Manuel Santos en una carta; carta que todo el mundo pareciera desconocer, como si tapándose los ojos esta dejara de existir. Es una realidad y los samarios –en especial los periodistas- tenemos la responsabilidad de poner el tema sobre la mesa y pedir explicaciones. 

El mensaje de esa misiva es claro y contundente: “Nos dirigimos a usted señor presidente, para informarle que hemos visto obligados, muy a nuestro pesar, a darle un plazo máximo hasta marzo 31 de 2016 para que se inicien las construcciones y trabajos de remodelación de los escenarios deportivos”. ¿Más claro no le canta un gallo?

Pero como hacen los caballos de coche, que no miran lo que pasa a su alrededor, el alcalde Rafael Martínez sigue acudiendo a la prensa a dar declaraciones sin sustento (como cuando dijo que demolería el Eduardo Santos en unos diítas y no habían elegido ni al contratista), como si sus palabras fueran los designios de Dios que se hacen realidad solo con pronunciarlos.

Para él, solo bastará con darle contentillo a la Odebo mostrándole ‘la primera piedra’ del nuevo estadio, del cual –a propósito- ni siquiera hay un proceso de contratación en curso, (afortunadamente eso no le corresponde a la desordenada Alcaldía) muy a pesar de que el ultimátum dice que esperan para la fecha indicada el inicio de las construcciones y remodelaciones de los escenarios. (Lea la carta y saque sus propias conclusiones)

¡Yo también soy samario! y como samario, lo mínimo que espero es que la ciudad cuente con unas canchas y edificaciones decentes, ¡unos escenarios de talla! Pero esto no se logra cerrando los ojos y creyendo ciegamente en las palabras de los dirigentes así sin más. ¡Las palabras se las lleva el viento!.

En vez de mensajes de esperanza, los samarios esperamos un plan de acción claro, conciso, entendible y público (sin que tengamos que acudir a derechos de petición pa' aspirar a conocerlo). Queremos ver los procesos de contratación en el Secop, queremos, ante todo, unos procesos transparentes. Porque, como decía el fray Gustavo Trujillo, ¡las cosas se hacen bien o no se hacen!

Este es el tiempo que nos queda. ¿Aún habrá tiempo?

P.D.1 Dice mi abuela que lo que empieza mal, termina mal. ¿Que buena imagen me puedo llevar de la preparación de los Juegos Bolivarianos, si el ‘austero’ exalcalde Carlos Caicedo se dio el lujo de quedarse con los viáticos del viaje a Perú cuando designaron la sede, y puso a que los samarios a pagarlos dos veces? (Si no me crees, léelo aquí)

P.D. 2 Llamo a la reflexión a la prensa samaria. Los periodistas debemos, por naturaleza, hacer control político y velar por el interés de la ciudadanía. Nosotros, como los políticos, representamos a nuestra comunidad, pero lo hacemos por vocación, no por elección. ¡No se dejen quitar ese honor!

P.D. 3. Después de días de reflexión tomé la decisión de cerrar mi cuenta personal en Twitter @PoloDiazG. Mis opiniones, que siguen intactas y en su puesto, serán publicadas en los portales zonacero.com, elespectador.com y seguimiento.co. 

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