12:10 pm. Domingo 06 de Noviembre de 2016
Opinión
12:10 pm. Domingo 06 de Noviembre de 2016

Los médicos somos poseedores de un lenguaje particular, inherente y muy rico en términos cuya significancia no es de fácil comprensión por parte de la gente del común. Por eso, cuando el profesional médico habla o escribe se distingue particularmente por su pletórica y exuberante jerga.

El lenguaje científico, en conjunto con la redacción médica, se caracterizan por su veracidad, precisión y claridad. De manera que, los errores verdaderamente graves del lenguaje medico serán aquellos que atenten contra alguno de los tres rasgos arriba descritos. Por ello, cuando el médico habla o redacta el contenido no debe ser falso, impreciso o ambiguo.

Con el presente escrito, no trato de inculcar un purismo lingüístico a ultranza, sino de estimular a utilizar en forma correcta, clara y concisa, el lenguaje médico que tanto nos ha caracterizado. Sin embargo, tengamos en cuenta que dicho vocabulario científico actual es complejo, no en vano cuenta con más de 500.000 unidades léxicas. En tanto que, el Diccionario académico, posee aproximadamente 86.000 entradas. Así las cosas, enfocaré su contenido en comentar, grosso modo, varios ejemplos tomados de revistas médicas, charlas, libros de texto y congresos los cuales ilustran algunas imprecisiones de ese opulento lenguaje científico que tanto acecha a los médicos.

Severo (a) no es sinónimo de gravedad

La palabra “severo”, que frecuentemente se usa para describir algo grave, en realidad se refiere a algo rígido o estricto. De manera que, debe evitarse su uso como sinónimo de grave, importante o serio. A manera de ejemplo, cuando usted visita la página de la unicef encuentra que dentro del glosario de términos sobre desnutrición se define  la palabra «Kwashiorkor» como, el «trastorno dietético grave observado en niños entre los diez meses y los tres años, que se debe a una malnutrición severa que incluye una carencia de nutrientes vitales básicos y un déficit importante de proteínas».

Así mismo, un dictamen de medicina legal emitido por su director en un noticiero nacional rezaba: «La muerte de Luis Orlando Saiz se debió a «trauma craneoencefálico severo», producido por el impacto de proyectil de alta velocidad de un lacrimógeno». Al respecto, los Diccionarios especializados explican que usar severo con el significado de grave,  es una copia inapropiada de la palabra inglesa “severe”.

Esta copia, aunque de uso generalizado, es censurable tanto en la jerga médica, como en el Diccionario de términos médicos debido a su imprecisión. De manera que, en los casos anteriores, se debió reemplazar la palabra «severo» por grave.

Álgido no significa dolor

El término “álgido”, muy utilizado en los exámenes físicos para describir la facies de un paciente adolorido, es una incorrección e imprecisión del lenguaje científico. El diseminado adjetivo, según el Diccionario académico y el Diccionario de términos médicos, se define como «Muy frío» o «Acompañado de frío glacial». En tanto que, el término «álgico» es definido como «Doloroso» o «Perteneciente o relativo al dolor».

La generalizada confusión se genera por la palabra, -algia. La cual es un elemento compositivo que significa “dolor”. Ejemplos, gastralgia, neuralgia, etcétera. En consecuencia, es importante tener en cuenta que, «álgido» se relaciona con temperatura, mientras que «álgico» hace referencia a dolor. Así que, cuando describamos en la historia clínica la facies dolorosa de un paciente por cualquier causalidad, lo recomendable sería decir: «facies álgica» y no álgida.

Bizarro no es raro o extraño

Cuando el médico quiere definir el cuadro clínico de una enfermedad que no “encaja” o ajusta a lo normalmente establecido dentro de los cánones de la medicina, dice que, «el cuadro clínico es bizarro» en clara alusión a raro o extraño. Desconociendo que, el vocablo “bizarro” tiene dos acepciones en español: por un lado significa valiente y, por otro, generoso, lucido o espléndido. Sin embargo, muchos médicos confunden su significado con el uso que se le da a la palabra “bizarre” en inglés que significa extraño. Por tal razón, no es raro encontrar diapositivas en congresos y charlas médicas haciendo referencia a esta palabra como: «…cuando el embarazo está avanzado, el cuadro clínico de la apendicitis es bizarro…». Así las cosas, se recomienda evitar su uso con el sentido de raro, extravagante, extraño o exótico.

Patología no es sinónimo de enfermedad

Patología, de acuerdo con el Diccionario académico, significa «parte de la medicina que estudia las enfermedades« y «conjunto de síntomas de una enfermedad», de modo que, solo puede considerarse sinónimo de enfermedad en un uso general y no especializado.

En algunos congresos médicos hemos encontrado frases como «Cáncer de próstata, una patología que afecta a políticos, artistas y civiles».

En estricto rigor gramatical, el cáncer de próstata es una enfermedad, cuya patología serían sus síntomas respectivos: Micción frecuente, hematuria, hemospermia (sangre en líquido seminal), pérdida de peso sin razón aparente y fatiga, entre otros. Así pues, en el lenguaje científico y de acuerdo con la observación incluida al respecto en el Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina, habría sido preferible escribir: «Cáncer de próstata, una enfermedad que afecta a políticos, artistas y civiles».

«Cursar con» no es lo mismo que «padecer o sufrir»

Otra impropiedad en el extenso y complicado terreno del léxico médico y que ha hecho carrera dentro del gremio es la utilización del verbo «cursar» como sinónimo de presentar, sufrir o padecer. La grafía ´cursar´ acompañada generalmente de las preposiciones complementarias «con» o «sin», significa «desarrollarse o seguir su curso una enfermedad». No obstante, encontramos un sinnúmero de ejemplos, y no solo en las disertaciones de los pomposos congresos médicos, sino también en los libros de texto destinados a los estudiantes y profesionales de la salud, en los que «cursar con» se emplea, como sinónimo de padecer, sufrir, tener, presentar, ejemplo: «…el ejercicio físico es de vital importancia, en especial cuando el paciente cursa con resistencia a la insulina o «la enfermedad de Chagas en pacientes HIV (+) cursa con compromiso del sistema nervioso central.

Con los ejemplos anteriores, el médico lector tiene los suficientes elementos de juicio para escrutar algunas de las características básicas de la redacción científica en general, y de la redacción médica en particular, pero sin creer que con esto todo está dicho. Todo lo contrario, de lo que podemos estar seguros es  que, con estas líneas, el galeno moderno que está obligado a hablar y redactar su lenguaje científico gramaticalmente correcto, no ha hecho otra cosa diferente que; comenzar.

 

 

 

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