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El flagelante recorrido de los penitentes en Santo Tomás, Atlántico

La flagelación en pleno recorrido, por parte de uno de los penitentes.
Pese a la oposición de la Iglesia, es una tradición que se mantiene.
Vestido de Nazareno este penitente cumpliendo la "manda".
Familiares acompañan el recorrido de uno de los flagelantes.
Con una pesada cruz esta mujer se unió al recorrido de los penitentes.
El látigo y las bolitas de cera para la flagelación.
Cubriendo su rostro, otro de los penitentes de Santo Tomás.

En medio de una sofocante temperatura las calles de Santo Tomás, al oriente del Atlántico, se convirtieron nuevamente en escenario del recorrido de los tradicionales penitentes. Se trata de un grupo de personas que van flagelándose con un látigo y bolitas de cera con el propósito de “pagar una manda” por favores recibidos, bien sea por la salud y bienestar de ellos o de sus familiares. Una tradición a la que la Iglesia se opone, pero que cuenta con apoyo ciudadano y mucha participación.

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