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Crónica: Bailar para volver a La Luz

El baile y la música ofrece a los jóvenes de barrios vulnerables la oportunidad de enfocar sus energías.
El Rumbón de las Nieves existe hace 14 años, es una comparsa joven, como sus integrantes.
Gracias a la práctica necesaria para asistir a los eventos del Carnaval, los jóvenes disfrutan de un cambio de rutina durante algunos meses.
Mayra Camargo es una de las primeras integrantes del grupo, lleva 14 años en la comparsa, asegura que es "como una familia".
La pasión por el baile acompaña a los jóvenes desde que son unos niños.
Gran parte de los hacedores del Carnaval de Barranquilla proviene del suroriente.
Yorleini Salgado viene del barrio El Bosque, del suroccidente, es un 'préstamo' para el grupo y, sin embargo, se siente como en casa cuando baila.
Muchas de las primeras agrupaciones del Carnaval empezaron en los barrios de los que vienen estos jóvenes.
Jarlenis es una de las integrantes primigenias del grupo, aunque a veces ha dejado de asistir, cada vez que puede acude a la cita del Carnaval.

En pleno barrio Las Nieves, se encuentra un oasis de precarias fronteras: una malla de plástico y madera, que franquea el paso a los vehículos que suben por la calle; tres carros atravesados, que cierran el camino a los que llegan por la carrera.

El santuario es la sede del Rumbón de las Nieves, tierra libre de problemas para más de 50 jóvenes que, dentro de sus márgenes, estiran sus articulaciones, caldean sus ánimos al ritmo de la música, hablan, ríen, son felices. Por esta época el territorio se transmuta, cobra un nuevo sentido por la influencia del Carnaval.

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