11:19 am. Jueves 09 de Noviembre de 2017
Opinión
11:19 am. Jueves 09 de Noviembre de 2017

Por segunda vez me dispongo a librar una batalla judicial contra un gigante. Sí señores. Nuevamente pretendo demandar a Twitter. ¿O creen que voy a dejar impune que hayan extendido a 280 caracteres la capacidad de twittear? ¡Ni de fundas! Todos los Lord Voldemort de las redes, esos mismos que esperan asomarse para lanzar agravios y despotricar contra todos, deben, hoy, sentirse en el paraíso. Así que tal como lo anuncié hace dos años (cuando juré que iba a demandar a twitter), ahora lo haré de nuevo. (Le aquí la columna "Voy a demandar a Twitter")

Sí, amigos lectores. Lo leen bien: voy a demandar a twitter por el daño –más que irreparable- que le va hacer a todos aquellos que creemos que las redes deben ser usadas como mecanismo de información, socialización y hasta educación…pero nunca de agresión. Todo empezó hace poco menos de una semana cuando una noticia publicada en todos los medios de comunicación, me llamó la atención: "Twitter se extiende a 280 caracteres". Interesado, leí y, con horror, empecé a darme cuenta que por una nueva función en esta red social, ya los twits pasarían de ser "una frase inteligente" a un sermón insoportable.

¿Ustedes se imaginan --solo por poner un inocente ejemplo-- a Álvaro Uribe frotándose ahora mismo las manos preparándose para su diatriba contra su víctima de turno? ¿Se lo imaginan jurando por la inocencia de sus "angelitos" quienes jamás se lucraron indebidamente? ¿Lo imaginan teniendo más caracteres para arremeter contra la paz y no dejar títere con cabeza en su alocada carrera en favor de la guerra?  

Pero a pesar de la explicación detallada, la cara de mi abogado era elocuente: aún no entendía el porqué de mi intención de demandar. –Pero si es una gran innovación. ¿Qué te molesta de esto?- me preguntó intrigado Clodomiro,  mi abogado de cabecera

Con esta nueva y malévola aplicación de twitter, le expliqué al laborioso abogado, los demonios internos del expresidente tendrán más espacio para hacer de las suyas. Esos demonios que vomitan odio y arremeten contra jueces, Presidentes, Ministros, columnistas, caricaturistas y funcionarios públicos y todos los que hubiesen tenido la osadía – y mala fortuna-- de criticar sus dictatoriales pretensiones. Imagino, por qué no, que con esta noticia muchos desearán cerrar el twitter para librarse, de alguna forma, de la cantaleta eterna y egocéntrica de ese mismo que aspira, a pesar de las normas constitucionales que se lo impiden, conseguir un tercer mandato.

Me parece escuchar a Pachito Santos –la inteligencia hecha hombre-- y a su nuevo gran amigo Andrés Pastrana (el peor Alcalde que ha tenido Bogotá en toda la historia y el segundo peor Presidente –después de Samper, claro está--), justificando las explosivas homilías en que se convertirán desde ahora sus trinos. Y como Uribe, muchos estarán empezando ya, mientras usted lee estas líneas, a inaugurarse la ampliada aplicación para poder insultar, injuriar, calumniar, blasfemar, arremeter, agredir a ese otro con el que no comparte un punto de vista. En resumen, la “muralla del canalla”, en que se han convertido las redes sociales, tienen ahora más espacio. (Lea aquí la columna "La muralla del canalla")

Tal vez lo único positivo de tan tétrico futuro sea que, al fin, con base a "la práctica diaria", más de uno podrá aprender a escribir para que, por lo menos, la sarta de odio empacado en una aplicación digital, quede bien contada: con sus tildes, comas y orden sintáctico como debe ser. ¿Además de insultado debo leer 280 caracteres mal escritos? ¡Horror de horrores!

El sonido de una campanita me avisa sobre un nuevo twitt. Con pavor, reviso presintiendo que, de seguro, ahí estará Uribe haciendo de las suyas. Pero no. Es peor. Son los fanáticos religiosos que ahora están aprovechando para "llevar la palabra", con más eficacia... ¡en 280 caracteres! 

Entonces... ¿me acompañan ustedes en la demanda?

 

 

 

 

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