5:24 pm. Lunes 03 de Diciembre de 2018
Opinión
5:24 pm. Lunes 03 de Diciembre de 2018

La otra vez andaba apurado con una fulca -el que entendió entendió- y en esa búsqueda rápida de algo pa’ leer me encontré con aquel libro de Robert Greene que, desde pelado, cuando mi abuelo me lo regaló, se me ha hecho que es una especie de biblia para los políticos.

Al azar tiré el dedo buscando una de las 48 del Poder y me encontré con esta: la de jugar con la necesidad de la gente de tener fe en algo, para conseguir así seguidores incondicionales.

En pocas páginas, Greene nos cuenta cómo, aquellos que él define como unos perfectos charlatanes, aplican la mezcla perfecta para tener el máximo poder con el menor esfuerzo posible, ¿y todo gracias a qué? A que logran acumular una gran masa de gente que tiene fe en algo, puros seguidores incondicionales, que no hacen más que agrandarle el ego a ese charlatán; el verdadero poderoso de este asunto.

Ojo a esto, que el concepto del charlatán es algo viejo, de siglos, pero tan efectivo que -nos dice el autor- en plena modernidad lo siguen usando ciertos personajes para asegurarse un poder inigualable.

¿Cuál es la magia para lograr esto? Les cuento a los 4 gatos que me leen que no hay sino que seguir estos 5 pasos que nos explica el autor:

1. ‘La vaguedad y la indefinición’:

Lo primero que debe hacer el charlatán que busca acumular masas de fieles seguidores es captar la atención, no con acciones, sino con las palabras. En sus discursos, el charlatán habla de lo grandioso y lo transformador, eso sí, sin dejar de lado la vaguedad absoluta. Genera sueños vagos e indefinidos, que ya el público se encargará de conectar y ver lo que ellos desean ver.

Pero para que esa ‘vaguedad’ sea atractiva, es necesario que el charlatán use palabras de resonancia, entusiasmo, que sean rimbombantes, así esto implique inventar ciertas palabras para que den un aire de erudición y especialidad.

2. Lo visual sobre lo intelectual:

Ya con un número de seguidores congregados, el charlatán debe tener cuidado de no dejarlos caer en el escepticismo o en el aburrimiento. Así que la mejor manera de divertir a los aburridos y mantener alejados a los cínicos es con espectáculos deslumbrantes, una buena actuación y esplendores visuales. El charlatán hace que las cosas más banales y ordinarias parezcan realmente extraordinarias.

3. Organización de culto:

En este punto, los seguidores de un charlatán ya deberían ir en aumento, y ahí es cuando ya toca organizarlo. Greene explica que en aquí es cuando el charlatán inventa rituales y organiza a sus fieles seguidores de manera jerárquica, dándoles cierto empoderamiento y –mucho ojo– sometiéndolos a sacrificios que terminan llenando, en últimas, las arcas del líder, a quien confieren mayor poder.

Es importante que el líder hable y y actúe como un profeta. “Después de todo, usted no es un dictador, es un sacerdote, un gurú, un sabio, un chamán”, aunque al final de todo el líder no sea más que un charlatán.

4. Disimular las fuentes de ingreso:

¡Pilas con este punto! Según Greene, cuando ya el movimiento liderado por el charlatán está en este punto, las arcas se llenan con los dineros de sus seguidores. Sin embargo, el líder nunca debe verse como alguien ansioso por el dinero ni por el poder que se le confiere. Aunque al fin de cuentas, tanto el billete como el poder sea lo que realmente le importa.

5. Busca un enemigo, y si no tienes, invéntatelo

Según Greene, en este punto, los movimientos que lidera el charlatán son tan grandes que es necesaria una estrategia para mantener la cohesión y que esa conexión no se desmagnetice en medio de la monotonía.

Ahí es cuando aparece el ambiente del enemigo, esa sensación del nosotros contra ellos. Ese “nosotros” crea la noción de que los seguidores hacen parte de una especie de ‘exclusivo club’ en donde se comparten ideales comunes, mientras que todo aquél que intente arruinar los planes se convierte en “una fuerza de no creyentes que hará cualquier cosa por frenarlos”.

Greene es enfático: Si no tienes los enemigos, invéntatelos, pues así los seguidores tendrán una causa para defender al líder; defender al charlatán.

¡Ponte pilas que se vienen las elecciones el próximo año! Guarda este manual y cuando veas a los políticos en campaña, hazte la tarea de conocer cuál es un charlatán.

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