10:54 am. Lunes 02 de Julio de 2018
Opinión
10:54 am. Lunes 02 de Julio de 2018

Las competencias educativas programadas e impuestas por el Ministerio de Educación Nacional, como una panacea para buscar una “educación de calidad” en la educación media, nos está demostrando que para llegar a ella, los jóvenes con tal de ganar una prueba y poder entrar a una Universidad pública o privada por intermedio de las pruebas del ICFES hacen lo que sea con tal de lograr tal fin en complicidad con padres de familia. 

En la competencia educativa solo hay una manera de constatar el aprendizaje de las competencias educativas y es observando en los hechos la “acertada” conducta de personas. Es decir, la conducta se entiende merced a su interrelación con el medio ambiente. Y la escuela por definición es la institución especial, creada para modificar la conducta, y de veras que ha modificado el carácter y destruido la dignidad del joven competente. Porque “…una competencia es un sistema de conocimiento, conceptuales y procedimentales, organizados en esquemas operativos que permiten, al interior de una familia de situaciones, la identificación de una tarea – problema y su resolución por una acción eficaz” Philippe Perrenoud. Desarrollar competencias en la escuela. Educación 2001, México, Dic. 2008 No. 163. Dossier Educativo 85. Pg. 4.

Y esa tarea sí que ha destruido a alguna juventud del Caribe colombiano. Dos ejemplos nos ilustrarán semejante conducta: Los padres de familia del Colegio Marymount recurrieron a una acción de tutela para exigir la ceremonia de grado para sus hijos, porque la rectora del colegio quiso llamar la atención y porque sucedió algo insólito con los estudiantes: “…aunque se trataba de una simulación, el profesor de la entidad externa vendió las respuestas, por lo que algunos de los jóvenes obtuvieron resultados extraordinarios… el colegio decidió entregar los diplomas por ventanilla”. El segundo caso es en: la Universidad del Magdalena en Santa Marta. La directiva de la institución “…sospecharon de un posible fraude en los exámenes de admisión y pusieron toda la información disponible en conocimiento de las autoridades… efectivamente un grupo de estudiantes de prestigiosas universidades privadas con excelente balance en las pruebas de estado en años anteriores intentó suplantar a los jóvenes que querían ingresar a la facultad de Medicina. Y para lograrlo, sus padres de familia habían pagado 25 millones de pesos con el fin de que sus hijos ingresaran fraudulentamente a la reconocida universidad pública del caribe colombiano. Nuevamente es un grupo de padres el que recurre a fraude intentando beneficiar a sus hijos” Julián de Zubiria Samper. ¿Cómo cambiar la cultura del avivato? Revista Semana 6/21/2018.

O la trampas que hicieron los aspirantes para entrar a la Universidad del Atlántico y que el señor rector denunció a su debido tiempo. Por eso, los exámenes últimos de nuestra alma mater del Atlántico se realizó con el puntaje del ICFES de cada uno de los aspirantes y no con los exámenes que venía realizando la Universidad Nacional de Colombia. 

Como es sabido por todos, el Gobierno central del Presidente Santos puso en práctica el programa “Ser pilo paga” que fue presentado por intermedio de su flamante ministra de educación Gina Parody, como verdadera revolución educativa que iba a transformar a Colombia. “…pero para que el joven estudiante accediera, tuvo que recurrir a dinamitar el programa desde sus entrañas, la competencia misma; ella doblegó su carácter, su ética, su morada interior, y lo obligó a la trampa para ganar un cupo. Pero el joven no sabe que ese programa es una falacia dividida en cuatro partes: 

La primera mentira es decirle al joven que la “pilera” se refleja en los resultados del ICFES y el gobierno central con su ministra Gina Parody, creen que ese foso infranqueable entre la educación para ricos y para pobres se va a solucionar escogiendo a los 10 mil estudiantes que tengan un puntaje a la Prueba Saber 11 de 310 puntos y Sisben bajo porque se estableció que ese es un puntaje que mide la “inteligencia” (pilera) de jóvenes colombianos pobres, que por meritocracia accedieron a la educación de calidad” Renán Vega Cantor. Abril de 2018. Colombia: el macabro reino de la simulación.

La segunda farsa, no son becas sino créditos que contribuyen a solucionar el problema del acceso. “…en poco tiempo existirá una masa de nuevos deudores “pilos” que no han soportado el tren del negocio educativo y van a quedar sin estudio, sin título, pero con una inmensa deuda con el sistema financiero que se ven obligados a pagar, ellos y sus familiares”.

Tercera falacia: los 10 mil créditos contribuyen a solucionar el problema del acceso educativo a la universidad por parte de los pobres “…Diez mil créditos se presenta como una cifra elevada, pero no lo es si tenemos en cuenta dos indicadores que hablan por sí mismo: En el 2013 presentaron las pruebas saber 11 unos 680 mil estudiantes en todo el país, lo que quiere decir que los créditos tan solo cubrían 1.4% de los estudiantes que obtenían el título de bachiller; para el 2014 el Icetex inició que iba a conceder 73 mil créditos para matriculas de pregrado, lo que indica que “Ser pilo paga” solamente corresponde a una séptima parte de esa cantidad. De modo que, no hay nada nuevo bajo el sol, en términos de créditos, ni menos de cobertura que sigue llegando a un cifra ínfima de la población colombiana”.

La cuarta patraña: con la llegada de los “pilos” la Universidad privada se hace pública, y varios economistas notables de nuestro país, han dicho que un efecto del programa ser pilo paga va a contribuir a hacer más publica la universidad privada, y porque a ella van a llegar jóvenes procedentes de todas las clases, etnias y regiones del país. “…tal sofisma oculta que “ser pilo paga” es simplemente el remate de la arremetida neoliberal en la educación, que conduce a su privatización y mercantilización y a la transferencia del presupuesto que debería ser destinado a la universidad pública y estatal, vía bonos educativos, a las universidades privadas. No sorprende que el programa haya sido diseñado en la Universidad de los Andes y que a esta universidad hayan llegado 600 estudiantes. Sí el estado le transfiere por cada uno de ellos una cifra semestral de 12 millones de pesos, tenemos que sin, el menor esfuerzo y con escaza inversión, dicha universidad se apodera de 7.200 millones de pesos. Además, ese ingreso llega seguro, así el estudiante deserte. No por azar, la mayor parte de los “pilos – con crédito” han llegado a universidades privadas”. 

Entonces, ser “pillo paga”, como lo denunció en su momento el expresidente y hoy senador del partido Centro Democrático y creador de las Convivir Álvaro Uribe Vélez y le cayeron rayos y centellas de parte de los medios de comunicación. Él silenció. Algo sospechoso en él. Ni más tocó el tema.

Todos estos hechos tramposos tanto por padre de familia como sus hijos, nos demuestra una descomposición moral profunda que carcome y destruye las entrañas de nuestro Ser Colombiano contemporáneo. Increíble, son los padres de familia y sus hijos los personajes principales de esta trampa. Nuestra sociedad colombiana actual está contaminada de mentira como la peor de las contaminaciones morales y circula impunemente por todas partes y se han convertido en una especie de otra verdad porque se ha considerado a “la política como el arte de no decir la verdad”. 

Esperemos que no se cumpla la sentencia del profesor Pablo Lipnizky (2012): “todo el mundo habla de paz, pero nadie educa para la paz, la gente educa para la competencia y este es el principio de cualquier guerra. Cuando educamos para cooperar y ser solidarios unos con otros, ese día estaremos educando para la paz”

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