4:07 pm. Jueves 29 de Diciembre de 2016
Opinión
4:07 pm. Jueves 29 de Diciembre de 2016

A pocas horas de terminar el 1016 y en vísperas de arrancar la preparación para la competencia del año venidero, todavía no se conoce el nombre o los nombres, porque creemos que deben ser más de uno, de las “grandes figuras” que enmarquen al equipo Junior en  el calificativo de club capaz de entrar a disputar máximos logros.

Seguimos siendo escépticos en el futuro inmediato del onceno nuestro, muy a pesar de las manifestaciones de directivos en la reciente presentación de Alberto Gamero, como nuevo director técnico de la divisa.

Y  lo somos por varias razones: la primera,  porque en las declaraciones de Antonio Char dando respuesta a una pregunta sobre el reemplazo de Vladimir Hernández, dijo que no se estaba pensando en reemplazar a este jugador, porque la idea es hacer un equipo con otras características. Lo que nos hizo creer que se está pensando en un equipo más de fuerza que de técnica, más de lucha que de condiciones futbolísticas. Tal vez, evocando aquel equipo del 76 que fue llamado “equipo de obreros”. Porque ni siquiera el del 77 podríamos  calificarlo de tal manera, ya que en ese plantel figuraba astros como Juan Ramón Verón y Alfredo Arango. Y estaban otros de complemento como Eduardo Solari y Julio Comesaña que si bien eran de corte defensivo, también tenían condiciones para ir a la ofensiva. Y porque en el ataque se tenían goleadores como Camilo Aguilar, Ariel Valenciano y César Lorea.

La apreciación nuestra se fundamenta además en las declaraciones previas del propio Antonio Char cuando desechó al volante creativo Aldo Leao Ramírez porque -según dijo- “estamos buscando un mediocampista de marca”. Como si no fuera suficiente con Narváez, James Sánchez, Serge, Ramírez y otros más más que se tienen.

En cambio, Atlético Nacional que salió del venezolano Guerra, de inmediato lo reemplazó con Aldo Leao, el mismo que desechó el Junior. Con Aldo y Macnelly, los antioqueños mantendrán su característica de buen manejo y organización en el medio. Junior sale de Vladimir y queda huérfano en dicho sector. Por algo Nacional nos supera en mentalidad administrativa y en inversión. A Junior le sigue pesando la idea de invertir. Y como lo recalcó el colega Manuel Ramírez Santana,  los directivos del club local prefieren contratar jugadores que sean dueños de sus pases y derechos deportivos. Aseveración que molestó a Antonio Char quien intentó desmentir al periodista, aunque en el ambiente y el público en general se sabe que es cierto lo del comentarista.

Las manifestaciones de Char Chaljub contrastan igualmente con las declaraciones del nuevo técnico Alberto Gamero quien expresó su vocación de juego ofensivo y la decisión de pelear  Copa Libertadores, Liga profesional y Copa Águila. Porque si no hay un volante creativo y no hay un goleador de marca mayor no podemos aspirar a mayores logros.

Las contrataciones hasta el momento si bien se muestran con aceptables cartas de presentación, no llenan aún la aspiración de una afición que espera de verdad que la temporada 2017 reivindique la pésima actuación del 2016.

Lo que sí parece confirmarse son las expresiones de hace algunas semanas del máximo accionista Fuad Char Abdala, cuando manifestó que Junior contrataría varias “figuritas” para la temporada del 2017. Los cinco refuerzos definidos, bien podrían calificarse de esas “figuritas” que anunció el dirigente.

Pero la hinchada y el pueblo del Caribe todo, sigue aspirando a las verdaderas figuras que le den toque de elegancia y realce al nombre del Junior, tal como lo señala la historia. Alguien, nos manifestó, quizás con ese aire extra de optimismo, que los directivos junioristas deberían pensar en jugadores de la talla de aquellos brasileros como Dida, Dacunha, Airton, Quarentinha, Ephanor o de los argentinos Juan Ramón Verón y Carlos Babignton, de las décadas de los sesenta y setenta, del paraguayo Ferreira o de  criollos como Pibe Valderrama o Víctor Danilo Pacheco de los años ochenta y noventa.

Soñando, nos dice nuestro contertulio, con un Robinho o un Ronaldinho, en vías de colgar los guayos. Tal como aquellos del Brasil o Argentina nombrados antes. Y quienes a pesar de llegar avanzados en edad, nos dejaron grandes enseñanzas, nos brindaron  pletóricas tardes de fútbol exquisito y reportaron sin duda, enormes dividendos, garantizados en cada partido con estadio repleto.

Con esos tiempos pasados sueña la hinchada barranquillera. Si hubiéramos expresado tales consideraciones el miércoles 28 de este mes, tal vez se hubiera creído en una enorme inocentada. Pero a pocas horas de iniciar los trabajos del 2017 las noticias referentes nos sitúan en tiempos reales. Y según nuestro concepto, los cambios son pocos, entre lo del año que termina y el que viene en pocos momentos.

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