3:40 pm. Sábado 07 de Octubre de 2017
Opinión
3:40 pm. Sábado 07 de Octubre de 2017

Una derrota casi que catastrófica, trayendo recuerdos de los peores momentos de la selección Colombia. Lágrimas de tristeza, desconcierto, frustración e impotencia han sido las reacciones de la mayoría de los hinchas de nuestra querida selección. Se pasó de la euforia a la tragedia en 5 minutos, transformando los elogios en insultos, las risas en lágrimas y la esperanza en pesimisimo rotundo.

Como hinchas de la selección Colombia hemos gozado de grandes actuaciones, sufrido grandes decepciones, a veces amamos y respaldamos a los jugadores, a veces los criticamos y les perdemos la fe. Sin lugar a duda por esta hermosa selección han pasado jugadores sin pena ni gloria, como también han aparecido jugadores como Radamel Falcao García. Radamel, ese mismo que nos clasificó al mundial de Brasil 2014 y después por cosas de la vida tuvo una lesión que le prohibió su ida al mundial. Durante esta odisea apareció un joven llamado "James Rodríguez", un jugador con una exquisitez a la hora de jugar al fútbol, con una visión y una técnica envidiable. James tomó el liderazgo que Falcao y José Néstor Pékerman le otorgaron, nos llevó a una etapa a la que nunca nos imaginamos llegar y nos ayudó con los demás jugadores a soñar con un mundial.

Pasado el mundial, una copa América bastante mala para nuestro país, entramos a unas eliminatorias para clasificar a un nuevo mundial. La base siguió y con unas nuevas adiciones bajo el mando de Pékerman volvimos a embarcarnos en el sueño mundialista. Partido tras partido nuestro discurso iba cambiando, a veces con dicha, a veces con desilusión. La guerra campal por la clasificación al mundial ha dejado en la cuerda floja a selecciones como Argentina, Chile y tristemente a nuestra amada patria. Se han generado críticas a ciertos planteamientos del profe Pékerman, a las actuaciones de jugadores como Juan Guillermo Cuadrado, James Rodríguez y Edwin Cardona, estando estas muy lejos de lo que han demostrado ser capaz de lograr. Ojalá todos los colombianos fuéramos así de perseverantes y luchadores como Falcao, el tigre que resurgió del fin del mundo y decidió volver a rugir con mucha más fuerza. Nuestro líder, nuestro capitán, un verdadero ejemplo de superación y amor propio.

Hoy quiero hacerle un llamado a todos los colombianos, a los jugadores, a los hinchas, a las directivas, al cuerpo técnico y a cada una de las personas conectadas con nuestro país y selección. Quisiera que dejáramos los aspectos negativos, quedándonos solo con las cosas buenas de nuestros jugadores, de nuestra selección. Hay que salir a apoyar a los nuestros, a estos guerreros que están sudando la camiseta por nosotros, a estos héroes de carne y hueso que también tienen derecho a cometer errores. Algo tan extraordinario como el fútbol puede unir miles de millones de corazones, movilizar un sin número de personas y juntar la pasión por el deporte y el amor.

No sabemos que vaya a pasar en Lima, Perú. Vamos a enfrentar a un equipo fuerte y ordenado, con un entrenador magistral y una hinchada apasionante. Vamos a tener que derramar hasta la última gota de sudor, teniendo como meta la clasificación al mundial de Rusia 2018. Es por todo lo anterior, que espero de mis compatriotas que no dejen de creer ni de apoyar a nuestra selección, porque hasta el último suspiro puede ser definitivo en nuestras aspiraciones.

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