10:11 am. Viernes 01 de Diciembre de 2017
Opinión
10:11 am. Viernes 01 de Diciembre de 2017

Al desnudar las falencias de nuestro equipo, Flamengo nos hizo también colocar los pies sobre la tierra. Fue el fin de una ilusión, pero igual, fue una lección más que debemos aprender si queremos llegar a objetivos verdaderamente grandes.

Paradójicamente, Junior, con la derrota ante el club brasilero, deberá sacar provecho de su condición en el fútbol colombiano. Parodiando al profesor Francisco Maturana en una de sus frases célebres “perder es ganar un poco”, podemos afirmar que la eliminación de la Copa Suramericana, deberá servir para reforzar la intención de llegar a la octava estrella en el ámbito doméstico.

Los torneos internacionales están hechos para clubes bien conformados, cimentados en una verdadera estructura y un proceso que no nace de la noche a la mañana sino que es el resultado de una tarea prolongada con verdaderos futbolistas. Junior en cambio, apareció en seis meses y si bien hay que reconocer que fue un gran animador de la Copa, no está aún en el nivel altamente competitivo como para obtener la corona.

Desde luego, hay que abonar el esfuerzo y los deseos de todo el equipo; pero hay que entender también que al frente fueron apareciendo cada vez los rivales más fuertes. Flamengo, reiteramos nos desnudó las falencias. En nuestro plantel rojiblanco hacen falta herramientas de trabajo. No tenemos el goleador- goleador necesario en todo club para aspiraciones de campeonar, no tenemos un verdadero 10-10 capaz de echarse el equipo al hombro; no tenemos un verdadero back central y no tenemos marcadores de puntas. Todo eso falta para llegar a convertirnos en digno competidor a nivel internacional.

Ese 10-10 estilo Pibe Valderrama, ese back central estilo”Patón” Bauza, Gabriel Berdugo o Dulio Miranda, esos marcadores estilo Oscar Bolaño y Toto Rubio y ese goleador estilo Iván Valenciano hace buen rato que no los tenemos. Por eso queremos entender las promesas de Fuad Char quien recientemente señaló que para el próximo año se reforzará al plantel para aspirar a metas más altas.

No es para sacer pecho ahora, ni pretender afirmar que lo habíamos pronosticado. Con anticipación lo habíamos dicho: Junior aún no está para ser campeón internacional de un torneo como la Copa Suramericana o Copa Libertadores. Pero, como dijimos antes, la eliminación  ante Flamengo, si bien es el fin de una ilusión, debe ser ahora la ratificación de otra como lo es el llegar a la consecución de la octava estrella.

Alejado ya de la preocupación suramericana, los esfuerzos y la disposición debe concentrarse en los partidos de cuadrangulares en Colombia. América asoma en el panorama como el inmediato rival. Junior debe superar esta primera barrera el domingo. Y apuntar a Millonarios que sería su próximo rival. Y más allá de Millonarios, tener la mirada fija en los otros posibles rivales: Santa Fe, Nacional o Tolima.

Sabiendo eso sí, que hay que demostrar ser muy superior a cada rival, incluyendo la influencia arbitral en cada compromiso y además la influencia de los periodistas interioranos que como jauría están prestos a caer encima. Hay que ser categóricos para superar todas las barreras y trapisondas que a Junior le aparecen gratuitamente siempre y que “seudos comentaristas” intentan enmarcar para espinar el camino del onceno barranquillero.

El final de una ilusión, debe ser la revitalización para la otra. El octavo título será ahora y así queremos creer, la meta inmediata a la que hay que apuntar. Entendiendo que para lograrlo es imprescindible el esfuerzo mancomunado de todos. En la cancha, sin errores como los que nos desnudaron los jugadores, incluyendo las equivocaciones del cuerpo técnico  en la conformación de los inicialistas y los cambios inapropiados que desnudaron nuestras fallas. Y fuera de la cancha, con el verbo defensor de la hinchada desde las tribunas en el aliento indeclinable y con la voz férrea del periodismo caribeño para defender la causa. 

Comentarios