3:26 pm. Lunes 30 de Julio de 2018
Opinión
3:26 pm. Lunes 30 de Julio de 2018

Como en los viejos tiempos de los años sesenta y setenta, así se vivió o mejor se revivió, el fervor barranquilleros de hinchas del Junior en su regreso al viejo y hoy restituido coliseo de la 72. Bien temprano de este domingo 29 de julio los alrededores del Romelio Martínez se vistieron de fiesta para ver al cuadro rojiblanco en uno de sus compromisos por la Liga Colombiana. Deportivo Pasto, el rival, quizás no significaba tanto como para creer en una población masiva al escenario. No importaba. Realmente lo llamativo era el regreso al viejo coliseo donde tantas historias escribió el cuadro barranquillero.

Así fue. Desde bien temprano la calle 72 y Avenida Olaya Herrera despertó y se mantuvo alegre. Podría creerse que desde la toma del desayuno y hasta el almuerzo, la gente desfiló por los alrededores. “La Licorera”, un estadero y Restaurante colindante por la calle 74  recibía a los entusiastas aficionados que pernoctaron ratos largos hasta el momento de entrar al estadio. Qué decir de “La Troja”, sitio preferido por el público para deleitarse en medio de la música llenos de añoranzas y recuerdos bajo el ritmo tropical o la salsa de antaño.

Eso pudimos comprobar en nuestro recorrido tempranero por aquellos viejos lugares que nos hizo recordar el inigualable fervor de los tiempos de Dida y Dacunha y Airton y Rada y de otros como Víctor Ephanor y “La bruja” Verón o el “Loco” Delménico. Entonces, apostados en la afamada tienda “La Esperanza” en la esquina de 72 con la  44B y mientras nos divertíamos jugando dominós y veíamos pasar a los hinchas con monumentales radiolas y a todo timbal escuchábamos la salsa de Joe Cuba, Rey Barreto, Richie Ray  y  Pete Rodríguez hasta cuando se abrían las puertas del estadio y corríamos, como todos, para ingresar a ver el partido que tres horas después se jugaría en el gramín del Municipal Romelio Martínez.

Guardando un poco las proporciones, nos atrevemos a señalar que lo vivido este domingo 29 de julio nos devolvió a aquellos tiempos. La tribuna techada de Olaya Herrera, la más sofisticada y de mayor valor de entonces, convertida hoy en tribuna popular norte por ”ingeniosos” contratistas que cambiaron el sentido de la cancha  se abarrotó  ahora de los más fervorosos y alegres seguidores de la escuadra rojiblanca.

No existiendo ya las tradicionales barras de antaño que fueron acabadas por el gerente del club, hoy los grupos numerosos de fieles hinchas se alinearon en las afueras y entradas del sector mientras esperaban la hora de ingresar. Eso sí con cánticos y gritos alusivos al equipo de sus amores. Y fue esta tribuna, al antigua occidental, convertida ahora en tribuna norte con proyección detrás del arco, la más alegre y entusiasta, Aparecieron gigantescos pendones que abarcaban media tribuna  en las que se leían “En el viejo y nuevo Romelio La Banda sigue presente” para indicar que el equipo sigue con el respaldo fiel de sus seguidores.

Las tribunas de occidental, antes zona sur, supuestamente las más sofisticadas y de mayor valor monetario se fueron abarrotando poco a poco, igual que las de oriental. A los periodistas deportivos se les ignoró. Solo un espacio reducido para cinco cabinas de transmisión radial o de televisión. El resto deberían acomodarse en una especie de “tribuna” expuesta a todo y a todos, coincidentes con el público. Rafael Lafont, secretario de infraestructura del Distrito se notificó de las incomodidades y prometió corregir este impase muy pronto.

 Pero aun en medio de tales circunstancias fue agradable volver a ver a viejas figuras y amigos del deporte y del periodismo. Emisoras como La Voz del Caribe (Radio Alegre), RCN, Emisora Atlántico, La Voz de la Costa, El Grupo Cardenal,  La Web, Blu Radio, Tropicana entre otras recordaron las viejas transmisiones de otras épocas en voces y comentarios de Edgar Perea, Tomás Barraza, Guillermo  Rodríguez, Juan Illera, Fabio Poveda, Efraín Peñate, Cheo Feliciano, Carlos Lajud, Julio Gutiérrez, Armando Cabrera, Luis Madrid Comas, Roger Araujo, Jorge Humberto Klee y otros tantos que deleitaron con sus descripciones las tardes gloriosas del cuadro tiburón.

Esta vez reemplazados todos ellos en nuevas generaciones interpretadas por Willy Pérez,  Ramiro Alfonso, Robin Castro, Fabito Poveda, Giovani Cárdenas, Jerry Ramírez,  Mike Fajardo, Kike Salgado y Hegel Ortega (de Cartagena) quienes con sus emocionadas narraciones y comentarios del juego nos retrotraían a aquellos años viejos del Romelio cuando Junior hacía de su plaza una cancha casi sagrada e inexpugnable.

 Y todo en medio del desenfreno y estrepitoso ambiente musical en el que se podía escuchar “El Cumbión del Junior” y el reggaetón moderno que presagiaba la fiesta que se vivía en aquellos  momentos, antes y durante todo el partido. La salida del equipo a la cancha en medio d las luces encendidas en aquella tarde noche, se regodearía en un marco impresionante de felicidad cuando a los 20 minutos en un tiro libre en el costado izquierdo de la cancha que da a la 44, la zurda mágica de Jarlan Barrera surcó los aires y se metió en la portería pastusa para poner en ventaja al equipo rojiblanco. 

Y como en los viejos tempos, la alegría creció rato después en el segundo tiempo cuando Luis Díaz en una maniobra personal sacó dos, tres, dio a Teo quien la devolvió en pared para que Díaz con remate abajo venciera al portero visitante. El delirio llegaría a su máxima expresión a los 74 minutos cuando Teo hizo posible su anotación en una faena combinada con el joven Daniel Moreno un minuto después de haber ingresado este a la cancha.

El final transcurrió por igual con el toque armonioso y rápido del Junior que  pudo haber anotado más, pero que se deleitó y deleitó a sus seguidores con el fútbol que siempre la afición ha querido: con espectáculo en todo el campo.

Fue una tarde noche para enmarcar en la historia, en el regreso del onceno juniorista al Romelio  después de 8 años (2010) en juegos por impedimentos del Metropolitano Roberto Meléndez, y después de 32 años cuando realmente se cambió este escenario al Metropolitano de la Ciudadela en mayo del 86.

Fue una jornada maravillosa en la que la familia de hinchas de antaño regresó feliz a su casa, como feliz regresó el Junior a su sede natural para regalarnos brillantemente el juego perfecto en el que las “3 G” se juntaron para deleite total: Ganar, golear y gustar.

Con la ilusión de seguir disfrutado de muchos otros partidos allí en ese mítico escenario donde tantas y hermosas historia quedaron impregnadas. Aunque se hayan cambiados paredes y tribunas, pero donde permanecerá por siempre el mágico recuerdo del fútbol apasionante del Junior que todos queremos. Este domingo 29 de julio fue el anexo de un capítulo más en las páginas históricas del club.

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