5:17 pm. Domingo 03 de Septiembre de 2017
Opinión
5:17 pm. Domingo 03 de Septiembre de 2017

El 21 de agosto de 2017 se produjo un eclipse total de sol que se vio en  la Costa desde la 1:37 p.m  hasta las 3:42 p.m. Se trató de un fenómeno astronómico en el que la luna pasó por delante del Sol y este  dejó de verse.

Este hecho natural  puso sobre la palestra nuestros miedos ancestrales. Lo que se percibió, a través de las redes sociales, antes y después del eclipse, fue nuestra ignorancia científica, el burdo desconocimiento  sobre Nicolás Copérnico y Galileo Galilei  quienes dijeron que la tierra y los planetas giraban alrededor del sol, es decir, proclamaban la  teoría Heliocéntrica.

Parece que el eclipse dejó al descubierto nuestro anclaje en el periodo que se conoció como oscurantismo durante la Edad Media en el que la iglesia tenía un inmenso poder no solo religioso sino también político. Las enfermedades eran castigos de Dios, el fin del mundo estaba próximo, o quienes atrevidamente contrariaban los escritos bíblicos, como le ocurrió a Galileo, que fue condenado a muerte. Los descubrimientos científicos no se difundieron sino que se mantuvieron ocultos y se expandió la teoría Geocéntrica, es decir, la Tierra era el centro del universo.

Considero que en medio de dicha atmósfera, los anuncios de algunos medios de comunicación sobre el eclipse divulgaban el temor y la ignorancia, por ejemplo: “Unos 100 millones de personas podrán verlo en directo, y sentir en sus carnes la inquietante sensación: a plena luz del día, el cielo se oscurecerá de repente casi como si fuera de noche, la temperatura caerá unos cinco o seis grados y los pájaros callarán”; no obstante, hubo partes en que el eclipse pasó inadvertido. Algunos se interesaron en alzar los ojos al cielo para observar el fenómeno. Otros, no se atrevieron a mirar la brillantez del sol porque podrían quedar ciegos para siempre. Ese día, el asombro, la curiosidad fueron  palabras sin sentido.

Mientras tanto otros medios de comunicación sí informaron científicamente a la comunidad mundial sobre el fenómeno del eclipse solar. Pero, aun así, la generación de otras ideas sobre el eclipse fue mayor. Tal vez para crear zozobra, pánico e incertidumbre.

De igual manera, en este siglo XXI, las otras corrientes religiosas aprovecharon esta coyuntura, esta ignorancia científica para, a través del discurso, tratar de organizar, traer y mantener adeptos y así perpetuarse en el poder. O como reza el refrán, pescar en río revuelto. Por eso, aparecieron anuncios como este: el eclipse solar será el fin del mundo. Otros señalaban que un asteroide podría estrellarse contra nosotros. La Apocalipsis está próxima como lo señala la Biblia. Así mismo habrá cataclismos y hechos de mal agüero. Esta será la oportunidad hasta para bajar tres kilos en 24 horas. Una publicación decía que recomendaba también a todas las embarazadas que no utilizaran ropa negra, tampoco ropa en tonalidades azules ni magentas, ya que estos colores funcionaban contrario al color rojo, aumentando los rayos UV.

En el fondo, lo que buscaban era mantener la incertidumbre, la oscuridad científica,  el miedo para que los fieles de las distintas religiones creyeran y adoraran a Dios, no a través del Amor sino del temor.

A raíz de toda la información periodística surgida, la  ABC.ES Madrid Guardado, publicó una noticia interesante del siglo VI: “Ahora vivimos en la era de la información y sabemos que los fenómenos naturales tienen una explicación racional. Pero en pleno siglo VI antes de Cristo, un evento así podría resultar aterrador. Hasta tal punto que podía poner fin a una batalla. Según el historiador Herodoto, esto ocurrió cuando las huestes medas y lidias, capitaneadas por los reyes Alyattes y Cyaxares, respectivamente, se preparaban para luchar en una batalla decisiva, hoy conocida como batalla del eclipse. Se cree que la contienda se iba a librar al borde del río Halys, hoy llamado Kizilirmak, en el centro de la península de Anatolia, cuando el cielo «se apagó» de forma imprevista.

El fenómeno, predicho supuestamente por Tales de Mileto, provocó que el día se oscureciera y se convirtiera en noche, por lo que los ejércitos decidieron detener la lucha y negociar una tregua. Hoy en día se desconoce la localización exacta de la batalla, pero según los cálculos de los astrónomos los hechos podrían estar relacionados con un eclipse ocurrido el 28 de mayo del año 585.”

En pleno siglo XXI, no nos desprendemos de esa parte ancestral que “El hombre primitivo o más conocido como Homo sapiens estupudus, vivió en la tierra, donde la civilización era poco desarrollada, por la falta de escritura, poco desarrollo tecnológico y la escasa contaminación del entorno.”, en él es aceptable el desconocimiento de los fenómenos naturales que los interpretaba a su manera pero, actualmente, cuando el desarrollo está avanzadísimo, escuchar comentarios como estos son muestras de oscurantismo: “que el día del eclipse no puedes cortarte las uñas ni el cabello. Debes esperar el día del eclipse para que te crezca el cabello bello y coposo; que las embarazadas no podrán salir a la calle ese día porque el niño saldrá con malformaciones, que la Apocalipsis, los desastres, el fin del mundo están próximos. Los astrólogos anunciaron, a través de un video por Youtube, la caída de Donald Trump.

Sin embargo, después  del eclipse, nada ha cambiado sobre la tierra que sigue girando alrededor del sol. Las desgracias de los pueblos siguen iguales o peores. En el caso de Colombia: el eclipse solar no disminuyó las extorsiones  ni la corrupción, el  19 % del IVA continúa su paso devastador por los hogares colombianos. En el Congreso todavía duermen los 102 senadores ganando 30 millones de pesos  y  el trabajador colombiano la miserable suma de $737.717 mil pesos. La declaración de renta no se anuló. El desempleo va cuesta arriba. Los pensionados soportando el peso del descuento del 12%.  El eclipse solar no detuvo las violaciones ni los atracos. La oscuridad aumentó  los  feminicidios. Los de La Farc no fueron testigos del eclipse porque estaban esperando el cumplimiento de los acuerdos.

 A pesar del eclipse, seguimos comprando bolsas de plástico en los grandes almacenes. O sea, sus dueños nos venden las bolsas, por lo tanto, no son ellos quienes contaminan el entorno sino nosotros. ¡Ellos obtienen grandes ganancias, quitándose de encima el problema de las bolsas y de paso el apoyo a la contaminación!

En verdad, nosotros continuamos con el eclipse total encima porque estamos viendo la situación bastante negra.

 

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