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Sede antigua del Codeba y donde funciona actualmente el Colegio Barranquilla para varones.
9:00 am. Jueves 20 de Julio de 2017
El Codeba: 109 años de la reconquista
9:00 am. Jueves 20 de Julio de 2017
Ser estudiante del Codeba es un honor.

Fue una lucha titánica. No de uno ni dos años. Muchos más. Desde que comenzó a gestarse la posibilidad de reunir un grupo de exalumnos para conmemorar tiempos idos de lides codebistas. Para rememorar y reencontrarse con viejas historias y anécdotas de tiempos turbulentos de las décadas de los sesenta y comienzo de los setenta. Aquellos años que marcaron un hito universal con movimientos de libertad del hombre.

En Colombia se hacía eco a las manifestaciones filosóficas de Jean Paul Sartre y de pensamientos de Lenin, Trotsky, Marx y otros tantos pensadores de corrientes socialistas. El mundo condenaba la invasión y la guerra de los Estados Unidos contra Vietnam. La imposición por fuerza de armas sobre los asiáticos desataba toda clase de repudio de los países considerados “libres”, entre ellos Colombia.

Los movimientos estudiantiles en universidades públicas del país también abocaron manifestaciones de planteles de secundaria. Y uno de los abanderados sin duda, en la Costa Atlántica, lo era el Colegio de Barranquilla Para Varones, mejor conocido como el Codeba. Todo ello desatado en aquellos tiempos hizo conocer la fuerza estudiantil de nuestro país. Y uno de los planteles que atesoró como propia aquella lucha fue el Codeba. La institución gestada, donada y parida en 1908 por el ex gobernador José Francisco insignares Sierra, era considerada  una de las abanderadas en los movimientos huelguísticos y de protesta contra la clase dominante del país.

Después de transitar temporalmente por tres sedes, su centro de acopio se levantó orgulloso y desafiante en la esquina de la calle 51 (Bolivia) con la carrera 41 (Progreso). Majestuosa edificación inaugurada en 1928 por su propio fundador Insignares Sierra. Fue un 20 de julio, fecha patria, conmemorativa de nuestra independencia cuando se puso en servicio aquella mole de concreto armoniosamente diseñado. Con una estructura inigualable en concepción del arte. Y con una enorme y altiva torre elevada al cielo donde se colocó un moderno observatorio astronómico.

No imaginó quizá su fundador que aquella inauguración en la fecha patria de la independencia se constituiría en el baluarte ideológico de la libertad para los estudiantes de aquella su institución educativa. Lo cierto es que quienes tuvimos el privilegio de cursar nuestra secundaria en dicha institución, guardamos con profundo orgullo aquel ideario de libre pensamiento que nos identificó. Y que provocó en uno de sus rectores, Javier Sánchez, en los años cincuenta aquella frase inmaculada que aún nos asiste: “Ser alumno del Codeba es un Honor”.

Todo este recorrido histórico aquí descrito, nos predispone entonces para desglosar e hilvanar lo que ha sido el camino transitado por un grupo de ex alumnos y egresados empeñados en recuperar el papel protagónico de nuestra querida institución. Tanto en lo académico, tal que nos mereció ser considerados por muchos años, el mejor plantel de educación de la ciudad y de la costa caribe. Y, en lo que nos identificó desde los claustros, y desde el exterior de la mole arquitectónica que sigue imperturbable en la esquina de Bolivia con Progreso.

El sentimiento de pertenencia, perdido casi por completo desde que el Colegio fue trasladado de su sede natural hacia la vieja Escuela Industrial del Atlántico (Calle 68 con carrera 47 y 49) nos llenaba de nostalgia. Y en veces, que por casualidad nos encontrábamos, unos y otros en las calles de la ciudad, nos recriminábamos por haber permanecido estáticos ante el despojo de que habíamos sido víctimas.

La última promoción de bachilleres salidos de la edificación de la calle Bolivia y carrera Progreso fue la de 1971. El argumento administrativo de gobernantes distrital y departamental para trasladar la población académica a la vieja Escuela Industrial lo fue la muerte del estudiante codebista Julián Restrepo Villarreal, miembro de una familia en la que varios de sus hermanos adelantaron también sus estudios en el Codeba. En un movimiento huelguístico en 1971 y en medio de una refriega de estudiantes y policías, Julián Restrepo cayó bajo los golpes asesinos de los agentes del orden. Él, que nada tenía que ver con aquella huelga, se dirigía a pie a su casa del barrio Recreo tratando de alejarse de la refriega; pero fue alcanzado por una “Turba”  de la Policía que sin contemplación  alguna arremetieron contra todo aquel que portar algún libro de colegio.

Ese desgraciado incidente que acabó con la vida del joven estudiante, fue al decir de muchos, la gota que rebosó el vaso. El rector de entonces, Enrique Linero, reemplazo de César Silva aceptó que el Distrito en el año 1972 trasladara el Colegio a su “prestada nueva sede” en una especie de comodato en el que la Gobernación entregaba el edificio a la Universidad del Atlántico bajo el argumento de incrementar la cobertura universitaria. Paradójicamente uno de los argumentos del traslado había sido el de aislar al Codeba con la Universidad con la que colindaba por el sector norte. Las dos instituciones unían esfuerzos en cada lucha huelguística de uno u otro bando.

Creada como fundación 

Con el propósito de rescatar la imagen y la calidad estudiantil venida a menos del Colegio de Barranquilla para Varones-Codeba- se constituyó la Fundación de Egresados Promoción 1969. En diciembre de ese año (2002) se cumplirían 33 años de graduados aquella promoción y se pretendía realizar un acto social para la conmemoración. Otro fin propuesto era promover una verdadera atención de la administración distrital  con el centro estudiantil que durante muchos años fue el mejor no solo de Barranquilla sino de la Costa Atlántica.  Las instalaciones de la  “sede prestada” nunca fueron ni han sido suficientemente cómodas, espaciales ni funcionales para albergar la gran población estudiantil que en cambio tenía en su sede propia, que, entregada a la Universidad era subutilizada y el deterioro hacía mella en sus estructuras por la falta de atención y mantenimiento tanto de la Universidad del Atlántico y de la propia administración.

Y en medio del escepticismo de algunos, de los recuerdos, anécdotas e historias del pasado se propuso iniciar la campaña en pro de la restitución del edificio. Algunos de los convocados estimaron que sería tiempo perdido porque la vieja sede nunca sería devuelta. Tal era la desidia y falta de voluntad de mandatarios del Distrito y de la Gobernación. Otros pocos, la minoría, confiaron  en cambio en el esfuerzo, intentando lo que a primera vista parecía inalcanzable.

Tiempo después, cuando se acercaba la fecha para la celebración de los 100 años del Codeba, fue creada la Asociación de Ex alumnos y Egresados bajo la sigla de Asocodeba, con reconocimiento y personería jurídica. El entonces rector del colegio Carlos Bolívar (2006) nos convocó a la sede de la calle 68, nos planteó inquietudes y nos alentó a seguir en nuestra campaña frente a la indolencia de las administraciones distrital y departamental. Al rector Bolívar por retiro obligatorio le siguió la licenciada Yamile Bonilla. (2007) con quien adelantamos algunas conversaciones. Desafortunadamente tres meses después la licenciada fue trasladada a otro colegio del sur de la ciudad y en su reemplazo fue designado el también licenciado Aníbal Cotes Ojeda.

Un aporte aguerrido 

La presencia del nuevo rector marcó un paso importante en la lucha de la Asociación. Días después de su posesión, el nuevo rector a través del licenciado y profesor del Colegio Jesús Bolívar Bolívar nos citó a una entrevista en los claustros de la institución. Con su espíritu aguerrido, propio de los profesionales en ciencias sociales, con mirada más allá de lo usual y defensor de los derechos que asiste a las personas, Aníbal Cotes nos dejó claro en la primera reunión su respaldo, disposición y voluntad para que siguiéramos luchando por el rescate de la vieja sede.

Celebrada aquella asamblea a finales del año 2007 se ratificó prácticamente la junta directiva de Asocodeba que venía ejerciendo desde su constitución oficial.  Dicha junta estuvo conformada así: Presidente, Ahmed Aguirre Acuña; vicepresidente, Adolfo Held; secretario, Julio De la Torre; tesorero, Edgardo González Torrenegra; vocales,  Humberto Cadavid, Hugo Cabrera, Arturo Leal, Carlos Arias, Julián Escamilla, Alonso Ferrer ; revisor fiscal Sergio Saavedra Pacheco.   

El entusiasmo de los asistentes en aquella reunión fue base para comenzar a preparar meses antes de finalizar el 2007 lo que sería la gran fiesta conmemorativa de los 100 años en el 2008. En todo ello fue fundamental el respaldo del rector Aníbal Cotes  quien conjuntamente con la Asociación se empeñó en exigir a las administraciones distritales y del departamento más atención a la institución que estaba a punto de llegar a su centenario. Los 100 años del Codeba se conmemoró exitosamente el 20 de julio del 2008 por parte de la comunidad codebista, pero sin interés por parte de las autoridades del Distrito ni la Gobernación.

El cierre de aquella celebración con actos folclóricos, culturales y deportivos se celebró en las instalaciones del Hotel Royal. Una cena bailable con orquesta y participación de no menos de 200 ex alumnos. Noche esplendorosa en la que además fue presentado el Libro 100 Años de Honor en el que se recoge la historia del centenario del Colegio de Barranquilla. Libro escrito por los licenciados Jesús Bolívar Bolívar  y por quien esto escribe Ahmed.

La Asociación conformada por ex alumnos y egresados de casi todas las promociones desde la década de los cincuenta y en la que su junta directiva y comisiones integran un grupo de 25 personas, se declaró siempre en  una abierta lucha frente a la desidia y la falta de voluntad política de alcaldes de turno que gracias a su poder político  pretendieron hacer caso omiso al legado y decisiones jurídicas que dan la razón para que la vieja sede fuera recuperada para el Colegio.

Contienda con la Universidad

Conocidos los pronunciamientos de la Asociación por recuperar la edificación, aparecieron entonces las primeras intenciones de intereses particulares, entre las cuales, la de la Universidad  del Atlántico, cuya rectora Ana Sofía Meza de Cuervo pretendía negociar no solo dicha edificación sino también la sede de la universidad sede centro (calles 50 y 51 con carrera 43) en una operación económica con cuya venta se pagarían muchas deudas de la universidad.

Los alcaldes de turno en el Distrito insistían también en demoler la estructura física del Colegio, para construir en esa área que incluye la vieja Universidad del Atlántico (calle 51 con carrera 43 (veinte de Julio) un condominio residencial y un centro comercial o supermercado, tal como sucedió con el Hospital Infantil Francisco de Paula donde se tenía el único pabellón de quemados de la Costa Atlántica.

Asocodeba presentó demandas y acciones jurídicas en una acción rápida para evitar la negociación. Nos asistía el derecho por naturaleza contemplado en el legado del gestor del colegio José Francisco insignares Sierra que rezaba que en ese edificio debía funcionar únicamente el Colegio de Barranquilla. Sentencias jurídicas hicieron saber que dicha edificación debía ser solo del Colegio y que debía ser devuelta a su legítimo dueño.

El día 13 de diciembre del 2010, la Asamblea aprobó la Ordenanza 000106 facultando al Gobernador Eduardo Verano de la Rosa para transferir al Distrito a titulo de donación gratuita el bien inmueble de la calle 51 con carrera 41 esquina (edificio del Colegio de Barranquilla) que en 1928 abrió sus puertas para la educación  de bachillerato en cumplimiento de la voluntad del gestor del mismo, el entonces gobernador José Francisco Insignares Sierra. Proyecto de ordenanza que había sido presentado por el diputado Rodolfo Leal Salcedo, excodebista de la promoción 1969.

En abril del 2011 se protocolizó el acto de escritura pública en la que la Gobernación cedía al Distrito el viejo edificio, bajo la condición de que allí volviera a funcionar el colegio de Barranquilla. Escritura pública No. 190 del inmueble identificado catastralmente bajo el No. 01.01.00630002000 firmada por el Gobernador Verano de la Rosa y el alcalde Alex Char Chaljub protocolizaron el acto que se cumplió en la Notaría Décima bajo la refrendación del notario Víctor Polo San Miguel. La donación fue registrada en la Oficina de Instrumentos Públicos el 17 de mayo del 2010.

A partir de allí comenzarían otras luchas por la devolución material del bien inmueble por parte de la universidad al distrito y para la recuperación pronta de la estructura del edificio. Entonces surgieron demandas de la universidad argumentando ser el dueño legítimo ya que por el usufructo y mantenimiento durante más de 40 años, el bien inmueble le pertenecía.

Acciones de tutelas y demandas de parte y parte fueron cruzadas en los juzgados durante meses largos de intensa lucha. Los fallos favorables siempre a Asocodeba y al Distrito seguían siendo desconocidos por los administradores de la Universidad que insistía en la propiedad del edificio.

Otro gran enemigo

Entre los años 2014 y 2015 la comunidad codebista y más propiamente Asocodeba sostuvo una lucha cerrada con la Secretaría Distrital de Educación. Su funcionario, José Carlos Herrera se autoproclamó el enemigo principal del Codeba. En cada solicitud  o requerimiento que se le hacía, respondía que para él, el Codeba no existía, que para este centro educativo no habría un solo peso de inversión y que el Codeba no tenía razón de existir.  Su más descalificador anuncio fue en una de dichas reuniones cuando manifestó  en medio de risas burlescas “tumbaron el Yankee Stadium y que no tumbemos al Codeba”. .

En el 2015 y ante las insistencias de Asocodeba para hacer cumplir mandatos jurídicos en la recuperación del Colegio, el Distrito por fin acoge la petición y reclama el bien inmueble. Y, mediante proceso policivo ejecutado por la Inspección Octava, funcionarios del Distrito acuden al evento en el que se hizo necesaria la fuerza pública para romper candados y cadenas. Los celadores del edificio pagados por la universidad y obedeciendo órdenes de sus superiores, se resistían  a abrir las puertas. El rector encargado de la universidad Rafael Castillo Pacheco acompañado de asesores jurídico demandaron el acto y el 2 de noviembre, el Magistrado del Tribunal Administrativo del Atlántico, doctor Ángel Hernández Cano, admite la demanda de nulidad instaurada por la universidad contra el Departamento del Atlántico, la Asamblea Departamental y el Distrito de Barranquilla.

Finalmente en 2016 y acorde con decisión del Tribunal Superior del Atlántico el 16 de junio del 2016 la Inspección Octava Urbana de Barranquilla luego de un proceso adelantado desde la inspección cumplida un año atrás, decidió en una audiencia participativa del Distrito, Gobernación, Universidad del Atlántico y Asocodeba, restituir el bien inmueble a su legítimo dueño: el Distrito de Barranquilla. Con la  condición única que establece la decisión: recuperar físicamente la edificación para que allí funcione el Colegio de Barranquilla, tal como fue el legado exclusivo del gestor, fundador y benefactor del colegio José Francisco Insignares Sierra en 1908.

El pasado mes de mayo en un acto en el que participaron el Alcalde Alex Char, la secretaria de educación Karem Abudinem, el rector del Codeba, el rector del Itsa y representantes de Asocodeba y de Padres de familias, se firmó el Convenio mediante el cual el Codeba y el Itsa compartirán instalaciones del edificio  de la 51 plenamente recuperado físicamente para seguir impartiendo educación de bachilleres y de categoría universitaria.   

Hoy salida de la encrucijada por los conflictos jurídicos, el Colegio de Barranquilla, nacido para la educación alcanza su onomástico 109 de ininterrumpida existencia, con la esperanza de seguir siendo la más representativa institución pública del saber,  aún bajo el lema que siempre lo ha distinguido: Ser estudiante del Codeba es un honor.

 

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